Corea del Sur: espectacular búsqueda del millonario líder de una secta

  • 12 junio 2014
Yoo Byung-un

Unos 6.000 policías rodearon esta semana por tierra y aire un complejo religioso en la ciudad surcoreana de Anseong, buscando infructuosamente atrapar a un hombre: Yoo Byung-eun.

Este multimillonario, líder religioso, empresario, fotógrafo e inventor está vinculado con el hundimiento del ferry de pasajeros Sewol, donde al menos 292 personas murieron. Y podría enfrentar cargos por "homicidio negligente".

Si bien actualmente no aparece como presidente de la compañía marina Chonghaejin, dueña del ferry, se cree que Yoo la seguía dirigiendo a través de dos de sus hijos.

Se le conoce como el "multimillonario sin rostro" por sus muy pocas apariciones en público. Aunque su tendencia a recluirse no lo ha dejado exento de escándalos, acusaciones, juicios y condenas.

De larga data

El historial de Yoo con la justicia no es nuevo.

Este financista de la Iglesia Evangélica Bautista de Corea salió a la luz pública en 1987 por el escándalo del suicidio en masa de 32 personas miembros de una secta.

La líder de esa secta, Park Soon-ja, también dirigía Odaeyang Trading Co, una subcompañía de Yoo.

A pesar de ser objeto de innumerables acusaciones y conjeturas por parte de la prensa coreana, Yoo nunca fue acusado.

No obstante, años después de que se cerrara el caso del suicidio en masa, se descubrió que los préstamos privados de Odaeyang (valorados en unos US$17 millones) fueron canalizados a la empresa Semo Corp, dirigida por Yoo.

Esta fue la mecha que encendió un nuevo escándalo, esta vez por fraude fiscal.

En 1992 fue arrestado y juzgado por "fraude habitual bajo la máscara de la religión".

Yoo, junto con uno de sus empleados recogió donaciones de miembros de la iglesia evangélica valoradas en más de US$1 millón y las invirtió en sus negocios.

Por este delito cumplió cuatro años de prisión. Aunque su riqueza no amainó. Actualmente se estima que su familia amasa una fortuna de cerca de US$500 millones, con más de 30 operaciones de negocios no sólo en Corea del Sur sino en Estados Unidos, Francia y Hong Kong.

Yoo también es dueño de varias patentes, entre ellas una para el sistema de irrigación del colon que se comercializa en varios países, México incluido.

Nombre artístico: Ahae

Recientemente, Yoo asumió una nueva identidad. Como fotógrafo y artista se le conoce bajo el nombre de Ahae.

Protestas contra el arresto de Yoo Byung-un
Los miembros de la iglesia evangélica que financia están decididos a proteger a Yoo Byung-un.

Su mayor obra ha sido tomar 2,7 millones de fotos para el proyecto "A través de mi ventana", trabajo que ha sido expuesto en varias partes del mundo, incluido el Louvre de París y el Palacio de Versalles.

En su sitio ahae.com, se explica que Ahae explora la naturaleza "para la que se ha esforzado en proteger desde los años 70".

"El nombre de Ahae está vinculado con proyectos agrícolas y de conservación de la naturaleza orgánica internacional, y sus obras fotográficas se convirtieron en una progresión lógica de su enfoque en la naturaleza y en cómo la percibimos", se puede leer.

Yoo, o Ahae, vuelve a presentar cargos de fraude, abuso de confianza y evasión de impuesto. Se le acusa de haber malversado unos US$125 millones de sus compañías, incluyendo casi US$45 de transferencias bancarias ilegales al exterior como parte de la venta de sus fotografías a sus compañías por decenas de millones.

Ganancias por las que tampoco pagó impuestos.

Tanto por la tragedia del ferry como por estos cargos fiscales, este millonario "sin rostro" de 74 años es ahora el hombre más buscado de Corea del Sur.

La búsqueda y captura de este líder religioso no ha estado libre de escándalos, pues tras la redada para detenerlo, cientos de miembros de la iglesia salieron a protestar.

"Protegeremos a Yoo Byung-eun aunque cueste el arresto de todos sus 100.000 miembros" decía un cartel.

Por ahora, Yoo permanece escondido. Pero su cabeza tiene precio. El gobierno ofrece casi US$500.000 para cualquiera que de información sobre su paradero.