25 años en el basurero nuclear más contaminado de EE.UU.

  • 11 junio 2014
Tanques con residuos radiactivos
En Hanford se almacenan miles de millones de litros de material radiactivo.

Cuando Susan Leckband se mudó al este del estado de Washington por un trabajo hace 30 años, la contaminación radiactiva no estaba en su mente.

"Yo amaba mi trabajo", dice.

Pero sólo unos pocos años antes, su nuevo hogar, Hanford, había pasado de ser un complejo de producción de plutonio a ser una enorme sede de limpieza medioambiental.

Para Leckband, la cuestión no es el pasado, sino el progreso que se ha hecho en la limpieza de los edificios y el suelo contaminados.

"Es importante para todo el noroeste del Pacífico… Los cultivos de alimentos, el salmón, las tribus indias. Es una responsabilidad muy, muy grande", añade.

Población de Hanford
En las poblaciones cercanas, muchos se sienten orgullosos del pasado atómico de Hanford.

Situado en una planicie junto al río Columbia, Hanford site es el lugar donde Estados Unidos produjo el plutonio utilizado en el Proyecto Manhattan, para la bomba que destruyó Nagasaki en Japón, y para las reservas nucleares de la Guerra Fría.

A pesar de ser un sitio dedicado a la destrucción profesional, Hanford vibraba de vida para el final de la Segunda Guerra Mundial.

En su libro "Plutopia", la historiadora Kate Brown describe como Richland, el pueblo más grande cerca del complejo, fue una de las primeras comunidades "nucleares", un barrio suburbano estructurado para los trabajadores de Hanford con severos controles de seguridad.

Trabajar en Hanford, incluso cuando muchos de los empleados no supieran el verdadero alcance de lo que allí se estaba produciendo, era considerado como un acto patriótico.

Sesenta años después, Hanford está en medio de la más grande operación de limpieza de residuos nucleares de Estados Unidos, que ya ha consumido U$40 mil millones y se espera que siga por décadas.

Y a pesar de algunos progresos, el problema más complicado y potencialmente peligroso –255 millones de litros de residuos de alto nivel radiactivo que descansan dentro de tanques en el centro del complejo– enfrenta nuevas dificultades.

Lo que el plutonio dejó

A mediados de los años 80, activistas y reporteros comenzaron a desenmarañar la historia Hanford, y a detallar las fallas de seguridad y las amenazas medioambientales.

"Hicieron el plutonio, pero lo hicieron de una forma muy sucia", explica Tom Carpenter, director de la organización de control Hanford Challenge.

Para 1989, Hanford ya no era una fábrica de bombas, sino un sitio que necesitaba un serio esfuerzo de saneamiento.

25 años después, la región alrededor de Hanford otra vez está floreciendo. Pero ahora la limpieza nuclear ha tomado el lugar de la producción de plutonio.

El Departamento de Energía (DOE, por sus siglas en inglés), que gestiona las tareas de saneamiento como parte de un acuerdo con el estado de Washington y la Agencia de Protección Medioambiental (EPA), cuenta entre sus logros en Hanford siete reactores cubiertos y protegidos para su futuro desmantelamiento, cerca de 36 mil millones de agua subterránea tratada y cientos de edificios que fueron limpiados o demolidos.

Paisaje del río Columbia
Una planta de tratamiento de agua subterránea limpia el área cerca del río Columbia.

"Es impresionante la cantidad de material que hemos movido", dice Dennis Faulk, quien trabaja para la Agencia de Protección Medioambiental en Hanford.

Pero quienes critican la gestión de Hanford temen más contaminación.

Filtraciones

En febrero pasado, el senador por el estado de Oregon Ron Wyden acusó al Departamento de Energía de no revelar "lo que realmente sabe sobre las condiciones en Hanford".

Wyden está preocupado por los tanques que contienen residuos de la producción de plutonio, enterrados justo bajo la superficie del centro del complejo.

Los contenedores originales, construidos entre 1940 y 1950, ya han filtrado al menos cuatro millones de litros de líquido residual a la tierra.

Los trabajadores de Hanford construyeron tanques con armazones dobles entre 1970 y 1980 y comenzaron a traspasar los desechos radiactivos a los nuevos recipientes.

Pero en octubre de 2012, el DEO anunció que uno de los tanques dobles estaba filtrando líquido en el espacio entre sus dos cubiertas. Los desechos de ese tanque no han pasado al entorno.

Wyden divulgó una revisión de ingeniería que decía que otros seis tanques dobles tenían los mismos defectos de fabricación y acusó a la agencia de esconder lo que sabía.

Por su parte, los funcionarios de Hanford presentaron un plan para limpiar el tanque defectuoso en dos años.

En marzo pasado, más de veinte trabajadores cayeron enfermos por haber estado expuestos a los vapores químicos cerca de los tanques. En mayo percibieron los vapores otra vez.

Tom Fletcher, gerente de las instalaciones de Hanford, le dijo en febrero a la BBC que las inspecciones visuales en los seis tanques realizadas tras el informe de Wyden no detectaron irregularidades.

La composición de los desechos en el tanque de la fuga hace que allí sea más probable la corrosión, señala Fletcher.

Ninguno de los otros tanques tiene esa mezcla y ahora se harán inspecciones completas con más frecuencia.

Planta polémica

En teoría, los tanques dobles deben cumplir su cometido por varias décadas hasta que la planta de tratamiento de residuos –que actualmente está en construcción– inmovilice con vidrio los más de 200 mil millones de litros de desechos de los tanques.

Se espera que la planta de tratamiento sea operativa para 2019, pero la construcción se ha visto demorada o incluso totalmente suspendida en dos zonas clave de la instalación.

Una vez que la planta comience a operar, partes de ella serán manejadas enteramente por robots por la alta radiactividad de los residuos.

La organización Hanford Challenge también representa a dos informantes, Walt Tamosaitis y Donna Busche, quienes dicen que han sido castigados por expresar dudas sobre el diseño de la planta.

Carpenter sostiene que Tamosaitis y Busche están hablando ahora porque una vez que la planta comience a trabajar no habrá oportunidades de arreglar errores potencialmente peligrosos.

Ambos fueron despedidos de la compañía URS, una de las contratistas de Hanford.

El departamento de energía dice que ha pedido a su inspector general "que revise las circunstancia que rodearon la terminación (del contrato) de Busche", una jefa de seguridad que denunció acoso continuado desde que comunicó sus preocupaciones por primera vez en 2011.

A paso lento

Planta en contrucción
La construcción de la planta de tratamiento nuclear (aquí en 2005) se ha damorado.

Mientras tanto, los residuos radiactivos permanecen en los viejos tanques.

Fletcher ha dicho que cuando llegue el momento de recuperarlos para la planta de tratamiento, Hanford estará preparado.

"Ahora tenemos esas tecnologías", dice y explica que el tanque doble de la fuga será tratado igual que los de armazón simple.

Pero el complejo y sus contratistas también enfrentan la presión de una fuente más cercana.

En marzo, el gobernador de Washington Jay Inslee amenazó con tomar acciones legales si el departamento de energía no acepta una nueva propuesta del estado para la limpieza de los tanques o desarrolla una nueva con "detalles suficientes".

Inslee quiere fijar una serie de fechas límite para resolver los problemas técnicos en la planta de residuos y garantizar que comience a operar en 2028.

Y el gobernador de Washington también quiere que Hanford construya tanques dobles nuevos.

Susan Leckband ahora está jubilada, pero sigue contribuyendo en Hanford Communities, un consejo asesor para la limpieza del lugar.

Ella se siente frustrada por la lentitud de esta tarea, pero también dice que debe hacerse bien.

"¿Podemos hacerlo mejor?", se pregunta.

"Absolutamente".

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