Texas: la moda extrema de ir al supermercado con el fusil de asalto

  • 10 junio 2014
Miembro de Open Carry Texas
Los miembros de Open Carry Texas defienden su derecho a portar armas en público.

Desde hace meses centenares de miembros de grupos que defienden el derecho a portar armas en lugares públicos de Texas (sur de Estados Unidos) han estado organizando marchas por las calles de ciudades como Dallas, Fort Worth y San Antonio en las que hacen ostentación de sus rifles y sus fusiles de asalto.

Algunos de los participantes en estas manifestaciones han sido fotografiados con sus escopetas en supermercados, restaurantes y otros comercios, lo que provocó la indignación de organizaciones que abogan por una mayor regulación de la tenencia y uso de armas en EE.UU.

Hace unas semanas el grupo Moms Demand Action for Gun Sense in America (Madres que demandan sentido común sobre las armas en EE.UU.), surgido a raíz de la matanza ocurrida en diciembre de 2012 en la escuela Sandy Hook de Newtown, lanzó una campaña de protesta que hizo que compañías como Starbucks, Wendy’s, Applebees y Chipotle emitieran comunicados pidiendo a sus clientes que evitaran mostrar sus armas en sus locales.

Incluso desde la todopoderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés) aseguraron que la exhibición de armas en público era "una falta de consideración" y una "insensatez".

Pese a que luego la NRA pidió disculpas por haber criticado estas marchas, lo cierto es que son muchos los defensores del porte de armas que creen que el mostrarlas en lugares como tiendas y restaurantes es contraproducente, ya que da argumentos a aquellos que piden leyes más restrictivas.

"Educar a la gente"

Miembro de Open Carry Texas
Las imágenes de miembros de Open Carry Texas portando armas en supermercados causaron indignación.

Toda esta polémica no ha hecho que los responsables de Open Carry Texas -la principal organización promotora de las recientes manifestaciones de los entusiastas de las armas- hayan cambiado de postura y han asegurado que piensan seguir saliendo a las calles para "educar a la gente sobre sus derechos constitucionales".

Además, quieren presionar a los legisladores texanos para que cambien la actual normativa estatal que permite exhibir en público armas largas como fusiles y rifles, pero no así pistolas, para las que se necesita una licencia especial.

"Hace un año creamos este grupo porque queríamos contrarrestar la idea que propagan algunos medios de que las armas son algo malo con lo que se asesina a niños o se cometen matanzas en cines. Se ha comprobado que el portar armas abiertamente tiene un efecto disuasorio y hace que se cometan menos delitos", asegura en conversación con BBC Mundo CJ Grisham, presidente de Open Carry Texas.

"Queremos que Texas sea un lugar más seguro enseñándole a la gente que una sociedad con armas es una sociedad más cortés. Cuando alguien se da cuenta de que delinquir le puede constar la vida, es más probable que no lo haga", señala Grisham.

El presidente de Open Carry Texas explica que ha pedido a los miembros de su organización que traten de evitar entrar en las tiendas con sus armas y puntualiza que cuando lo han hecho, previamente han pedido permiso y se han asegurado de que todos los clientes estaban cómodos con ello.

Grisham cree que los integrantes de grupos como Moms Demand Action "se dejan llevar por sus emociones" y deberían ser conscientes de que los ciudadanos que cumplen la ley "no son una amenaza".

"Tienen miedo de que sus hijos se asusten al ver un arma, pero lo que tendrían que hacer es educarlos y enseñarles que las armas no son el problema sino las personas que las utilizan", asegura Grishhan.

La decisión de Open Carry Texas de seguir realizando sus marchas en lugares públicos hizo que hace unos días las responsables Moms Demand Action iniciaran una nueva campaña de recogida de firmas para lograr que la compañía Target -una de las mayores cadenas minoristas de EE.UU.- pida explícitamente a sus clientes que no muestren sus armas en sus locales.

Miembro de Open Carry Texas
Las marchas de Open Carry Texas han sido consideradas una provocación.

"Inaceptable"

"Lo primero que queremos dejar claro es que estamos totalmente de acuerdo con la defensa de la segunda enmienda de la Constitución y el derecho a poseer armas", señala en conversación con BBC Mundo Jamie Addams, directora de la oficina texana de Moms Demand Action.

"Simplemente creemos que debe haber leyes que ayuden a proteger a nuestros hijos contra la epidemia de violencia vinculada con las armas que está matando a decenas de niños cada año en este país", apunta Addams.

"El que la gente muestre sus armas en lugares a los que llevamos a nuestros hijos a comer o de compras es inaceptable. ¿Cómo podemos saber si se trata de personas con buenas intenciones o si son delincuentes? Es por eso que hemos hecho un llamado para que compañías como Starbucks o Target dejen claro que el porte de armas a la vista en sus tiendas no es bienvenido".

"Lo que están haciendo es extremo y no es lo que quieren la mayoría de los texanos. Nuestros líderes tienen que oír también nuestra voz, la de los propietarios responsables de armas que no están de acuerdo con estos comportamientos extremos", apunta la portavoz de Moms Demand Action.

Pese a que las machas de Open Carry Texas han desatado un intenso debate a nivel nacional sobre el porte de armas en público, lo cierto es que por el momento la mayoría de políticos texanos han evitado opinar sobre este asunto.

Y es que como señala el periodista Doug Swanson, redactor del diario The Dallas Morning News, en Texas "es casi imposible" que alguien tenga una carrera política exitosa abogando por la adopción de leyes sobre armas más restrictivas.

Opinión dividida

Howard Schultz
Starbucks pidió a sus clientes que evitaran mostrar sus armas en sus locales.

"No hay duda de que la opinión de los texanos está muy dividida. Los políticos hasta ahora no han dicho gran cosa al respecto, excepto los más conservadores, que han mostrado su apoyo a este movimiento", explica Swanson en conversación con BBC Mundo.

"En Texas es habitual ver a los rancheros portando sus armas. Lo que no es tan normal es ver a gente con rifles semiautomáticos en las calles de ciudades como Dallas. Eso a mucha gente le impresiona".

Swanson cree que lo que está ocurriendo en Texas tiene cierta relación con lo que sucedió hace unas semanas en Nevada, cuando centenares de personas armadas desafiaron a las autoridades al congregarse en un rancho cuyo propietario mantiene una disputa con el gobierno federal por los derechos de pastura de su ganado.

Según Swanson, muchos miembros de Open Carry Texas han mostrado recientemente su apoyo a otro ranchero texano que también tiene un litigio con la Oficina de Gestión de Tierras de EE.UU. (BLM, por sus siglas en inglés).

"En la mayoría de estas protestas es evidente la antipatía que muchos participantes tienen hacia el presidente Barack Obama y el gobierno federal", apunta el periodista de The Dallas Morning News.

En opinión de Adam Winkler, profesor de derecho constitucional de la Universidad de California-Los Ángeles y autor del libro "Tiroteo: la batalla sobre el derecho a portar armas en EE.UU.", lo que está sucediendo en Texas es una muestra del debate que está ocurriendo a nivel nacional sobre en qué lugares es apropiado mostrar abiertamente una pistola o un fusil.

"Mucha gente en EE.UU., incluidos los que defienden el porte de armas en lugares públicos, creen que los miembros de Open Carry Texas están yendo demasiado lejos, ya que la exhibición de armas puede ser considerada ofensiva o incluso intimidatoria", señala Winkler en conversación con BBC Mundo.

"Creo que muchos de los integrantes de la organización tienen buenas intenciones y no se dan cuenta del daño que hacen a los grupos que defienden el porte de armas. Hasta la NRA ha dicho que han ido demasiado lejos", asegura el profesor de la UCLA.

Con las marchas que han convocado para las próximas semanas, de momento no parece que los responsables de Open Carry Texas vayan a ceder ante las demandas de grupos como Mums Demand Action, que consideran que un supermercado o una cafetería no son lugares en los que lucir un fusil de asalto.