Las pesquisas por el caso de extracción de órganos de cadáveres en Brasil

  • 8 junio 2014
Fosa común en Sao Paulo
Las fosas comunes en el cementerio de Perus están identificados solo con números.

"Mi padre salió de casa en la mañana, él era un jubilado totalmente lúcido", cuenta la taxista brasileña Maria Cecilia Leão Correa.

"Pese a ello, le creé una placa de identificación, con su documento de identificación y otro documento. Él siempre regresaba a casa en la noche. Ese día no regresó".

Leão Correa dio inicio a un peregrinaje en busca de Edson Araujo Leão, quien tenía 64 años en el momento de su muerte.

Tras hacerse de un informe policial y descubrir que su padre pasó nueve días en un hospital público, finalmente destapó toda la verdad: su padre fue enterrado como un indigente tras pasar por el Servicio Forense.

Es uno de los casos que forman parte del escándalo por el enterramiento de personas sin identificar y la extracción de órganos de los cadáveres para venderlos con fines científicos. He aquí la historia.

Servicio Forense en la mira

Fiscales de la ciudad brasileña de São Paulo iniciaron investigaciones sobre un presunto caso de extracción de órganos de cadáveres de personas que murieron sin identificar y en la pobreza y que son vendidos para el estudio científico.

El foco de las pesqusisas es el Servicio Forense, que es dirigido por profesores de patología de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo, la institución universitaria más prestigiosa de Brasil.

Una de las funciones principales del Servicio Forense es determinar la causa de muerte de personas que fallecen y carecen de familiares que los reclamen, gente que por lo general muere en las calles y en los hospitales públicos de São Paulo.

Funcionarios del Servicio Forense, por su parte, niegan cualquier insinuación de actividad ilegal y aseguran que siempre han seguido los procedimientos correctos.

Pero los fiscales le confirmaron a BBC Brasil que están investigando las acusaciones de que órganos humanos fueron extraidos sin un esfuerzo apropiado previo por dar con los familiares de los fallecidos para que éstos dieran su consentimiento.

"Enterrados intactos"

Supuestamente, los órganos se venden a las universidades y clínicas privadas de São Paulo con fines de investigación médica.

Esto forma parte de por sí en la investigación de los fiscales, toda vez que la venta de órganos está en contra de la ley brasileña.

En una entrevista telefónica con BBC Brasil, el doctor Luiz Fernando Ferraz da Silva, director del Servicio Forense y profesor de la Universidad de São Paulo, dice que los órganos sólo se extraen en "situaciones específicas".

"Por lo general, los cuerpos son enterrados intactos. Hay situaciones específicas en las que se usan los órganos, pero siempre con el propósito de ser utilizados en investigaciones", precisa.

"Pero en los cuerpos de los pacientes que no son reclamados, eso no sucede", añade Ferraz da Silva.

Los fiscales explican que la investigación comenzó en noviembre y se generó a partir de la demanda de familiares de personas fallecidas que denunciaron que no se hicieron suficientes esfuerzos para contactarlos antes de que los cadáveres fuesen sepultados.

Trabajadores de cementerio
Los trabajadores del cementerio abren nuevas fosas para los cuerpos que no son reclamados por nadie.

Posteriormente, la fiscalía recibió información de dos testigos sobre la extracción de órganos de los cuerpos.

"Actuamos bajo la ley"

Los fiscales públicos de São Paulo dicen que sus investigaciones muestran que durante los últimos 15 años los cuerpos de 3.000 personas fueron llevados del centro de autopsias a fosas comunes, aun cuando tenían documentos que las identificaban.

Al ser consultado acerca del número de cuerpos a los que les quitaron órganos durante tal periodo, Ferraz da Silva replica: "Prefiero no precipitarme".

"Actuamos estrictamente bajo la ley", asegura.

Ferraz da Silva asegura que el Servicio Forense no tiene obligación legal de buscar a los familiares de las personas muertas que son llevadas a la institución.

"Entendemos que es una responsabilidad compartida con el Departamento de Seguridad Pública (de São Paulo)", dice.

Pero la fiscal Eliana Vendramini, del Programa para la Identificación y Localización de Personas Desaparecidas -el organismo que conduce la investigación- afirma que, aunque no sea su obligación legal, el Servicio Forense debe buscar a los familiares para evitar errores.

"Hay situaciones de personas fallecidas que tenían seis números telefónicos a los que se podía llamar, pero sus familiares no fueron contactados".

Los fiscales reconocen que no saben a cuántos cadáveres pudieron extraerles órganos en los predios del Servicio Forense y dicen que no hay prueba material de comercio con órganos humanos.

Los investigadores tampoco están seguros del propósito de una presunta venta de órganos. Hasta ahora la investigación sugiere que serían vendidos para hacer estudios, no para trasplantes.

"Deseamos saber qué forma de control tienen sobre los órganos que extraen y usan", dijo Vendramini. "¿A quién le sirve que ocurra de ese modo?".

3.000 cuerpos en fosas comunes

Según la oficina del forense, cambiaron los procedimientos de identificación luego de que el periódico brasileño Folha de Sao Paulo revelara el mes pasado un reporte según el cual unas 3.000 personas muertas -que tenían documentación- fueron sepultadas como si se tratara de indigentes.

Maria Cecilia Leão Correa
La taxista Maria Cecilia Leão Correa encontró a su padre, que pasó por el Servicio Forense, en una fosa para indigentes. Le habían extraído órganos.

Anteriormente, en atención a lo que, se cree, era una norma legal, los cuerpos que no eran reclamados por familiares permanecían en el Servicio Forense durante 72 horas. Si al cabo de ese tiempo ningún familiar contactaba al departamento, los cuerpos eran enterrados como indigentes, aun cuando sus documentos estuviesen al día.

Según le dijo el director del Servicio Forense a BBC Brasil, el número de errores relacionado con esto ha disminuido con el paso de los años.

"En la última década, el promedio (de personas que fueron identificadas pero a las que enterraron como indigentes) era de 400 casos por año. Se ha reducido a unos 100".

"Tenemos unas nuevas directrices que empezamos a implementar a raíz de la publicación de la historia (en la Folha de Sao Paulo)", explica Ferraz da Silva.

"Ahora el Servicio Forense está recolectando informaciones con imágenes de los fallecidos, marcas de identificación, huellas dactilares y fragmentos del tejido".

"Bajo un acuerdo con el Departamento de Seguridad de São Paulo, esa información se envía al Departamento de Personas Desaparecidas. Ahora los cuerpos son enterrados 10 días después de que la información es reportada", añade el doctor Ferraz da Silva.

Pero los fiscales públicos mantienen que los cambios en el procedimiento refuerzan las sospechas de las prácticas ilegales con órganos humanos.

"Por años ellos han sabido que cientos de personas eran enterradas erróneamente en fosas colectivas", dice la fiscal Vendramini. "Es extraño que hayan cambiado el procedimiento una vez que la noticia salió a flote".

"Totalmente irreconocible"

Maria Cecilia Leão Correa le contó a BBC Brasil la historia de la búsqueda de su padre.

La mujer narra que mientras buscaba el nombre de su padre en la lista del cementerio, dio también -"por casualidad"- con el de su suegro.

BBC Brasil visitó el cementerio Perus, donde Leão Correa halló los restos de su padre.

De los 22 cementerios que hay en São Paulo, Perus es uno de los tres usados por las autoridades para enterrar a indigentes, gente cuyos cuerpos no han sido reclamados por amigos o familiares.

La zona de los indigentes se encuentra en el fondo de un terreno áspero, más allá de las tumbas familiares y de las lápidas que están correctamente identificadas.

Las tumbas de los no identificados están marcadas sólo con números.

Cuando Leão Correa planteó llevar los restos de Edson de Perus a la tumba familiar en Itapecerica da Serra, en la zona metropolitana de São Paulo, el sepulturero le dijo que "no valía la pena".

La mujer sostiene que el sepulturero le dijo que su padre había sido enterrado sin órganos y que estaba totalmente irreconocible.

Su cuerpo vaciado simplemente había sido arrojado a una fosa.

Ataúdes
En estos ataúdes son enterrados los indigentes en el cementerio de Perus, en Sao Paulo.