Un Mundial con problemas: ¿y si además Brasil pierde?

  • 13 mayo 2014
Niño brasileño durante una protesta contra el Mundial
Ganar es quizá la última esperanza para que el evento deje cierto sabor dulce a muchos brasileños, tras las amarguras de los US$11.000 millones gastados.

Una pregunta incómoda planea sobre Brasil a un mes del inicio del Mundial, ante un gran descontento popular con el evento: ¿qué pasaría si, encima, la Seleção vuelve a perder la Copa en casa?

Ganar el Mundial es quizá la última esperanza para que el evento les deje cierto sabor dulce a muchos brasileños, tras las amarguras de los US$11.000 millones gastados en la fiesta y las obras prometidas e incumplidas.

La muerte de un obrero electrocutado el jueves en Cuiabá, trabajando a contrarreloj en uno de los estadios que debían estar prontos en diciembre y siguen sin finalizar, mostró que los problemas de la Copa se acumulan en la recta final.

Fue el octavo obrero muerto en alguno de los 12 estadios mundialistas, y el accidente llevó a las autoridades a suspender temporalmente trabajos eléctricos en el estadio Arena Pantanal para verificar la seguridad laboral.

Con grupos anti-Copa organizando protestas callejeras para el torneo, demandas de sindicatos y señales de tensión en las favelas de Río de Janeiro, algunos creen que una derrota deportiva quizá sea el disgusto que falta para crispar más los ánimos.

"Una tragedia como podría ser la eliminación precoz puede amplificar aún más el cuestionamiento sobre la validez de la inversión hecha (e) intensificar las protestas", advirtió Marco Antonio Teixeira, un investigador en política brasileña de la Fundación Getúlio Vargas.

Felipe Scolari, técnico de Brasil, junto a la psicóloga de la selección, Regina Brandao
Scolari junto a la psicóloga del equipo Regina Brandao. El técnico advirtió sobre las presiones que enfrenta la selección.

Presión

El director técnico de Brasil, Luiz Felipe Scolari, ha dejado entrever su inquietud porque el panorama político y social de Brasil se convierta en un peso extra sobre los hombros de sus futbolistas.

Consultado hace unos días en la TV Globo sobre si las protestas contra la Copa pueden estorbar el desempeño de su equipo, Scolari respondió: "Pueden y mucho".

Felipão, como lo denominan en su país, dijo la semana pasada al presentar su lista de futbolistas convocados que trabajará con ellos en el plano psicológico para manejar la ansiedad.

El promedio de edad del plantel brasileño es 27,7 años, casi dos menos que en el Mundial de 2010. Y la estrella del equipo, Neymar, tiene apenas 22 años, por lo que Scolari aludió a la necesidad de protegerlo.

El técnico también pidió sentido común a los políticos y patrocinadores para evitar el asedio a sus futbolistas.

Brasil está acostumbrado a ganar. La canarinha es el único equipo que ha participado en todos los Mundiales desde 1930 y es el que más copas ha ganado: cinco.

Sin embargo, sus jugadores enfrentan esta vez el reto de ganar en casa para enterrar definitivamente la tragedia de 1950, cuando el país perdió la final ante Uruguay en el estadio Maracaná de Río, precisamente donde en julio se coronará el nuevo campeón.

"Hinchar mucho"

Los brasileños celebrarán elecciones nacionales en octubre y otra incógnita es el impacto que el Mundial podría tener en las urnas.

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, ha negado que una victoria futbolística de su país favorecería sus posibilidades de ser reelecta.

Estadio Arena Pantanal de Cuiabá
Un obrero murió electrocutado el jueves en Cuiabá, uno de los estadios que aún no están terminados.

"Brasil puede ser campeón, y yo perder la elección. Brasil puede no llegar ahí, y yo ser reelecta. Una cosa no está vinculada a la otra. Ahora, no tengan duda que voy a hinchar mucho para que Brasil sea campeón", sostuvo.

Pero analistas como Teixeira sostienen que el éxito o fracaso de la selección sí podría afectar la suerte electoral de Rousseff y de gobernadores estatales que invirtieron grandes sumas de recursos públicos para la Copa.

Las encuestas muestran a la presidenta como favorita, pero sugieren que su apoyo ha disminuido y quizás deba ir a una segunda vuelta electoral.

La popularidad de Rousseff se derrumbó en junio durante la Copa de Confederaciones, durante las protestas masivas que hubo en Brasil contra los gastos millonarios en estadios y la pésima calidad de servicios públicos.

Sin embargo, la selección brasileña ganó aquel torneo y la presidenta recuperó más adelante parte del respaldo perdido.

Dilma Rousseff junto a obreros en el estadio Arena Corinthians de Sao Paulo
Dilma Rousseff con obreros del estadio Arena Corinthians de Sao Paulo. Analistas señalan que el Mundial puede afectar la suerte electoral de la mandataria en octubre.

"Ultimo partido"

Pero el apoyo de los brasileños al Mundial ha caído significativamente desde 79% en 2008 a 48% en abril, según la encuestadora Datafolha. En ese período los contrarios a la Copa pasaron de 10% a 41%.

Michel Misse, coordinador del Núcleo de estudios de ciudadanía, conflicto y violencia urbana de la Universidad federal de Río de Janeiro, anticipó que al inicio del Mundial habrá un clima de "euforia" en el país.

Pero sostuvo que si Brasil pierde, las cosas cambiarán. "No sé si habrá una relación directa con el incremento de las manifestaciones: es posible, pero no es seguro", dijo a BBC Mundo.

Con cuatro de los 12 estadios aún sin terminar, obras en infraestructura sin realizar y críticas incesantes a la organización del Mundial, muchos temen que Brasil ya perdió la oportunidad de mostrar una cara más eficiente al mundo.

"El último partido que queda", sostuvo Teixeira, "es el de la pelota en la cancha".