El cloro: de sazonador de comida a arma química

  • 4 mayo 2014
Nadadora en piscina
El olor a cloro de las piscinas tiene su secreto.

Pocos productos químicos son tan familiares como la sal de mesa. Los cristales blancos son el condimento más común en el mundo y una parte esencial de la dieta humana.

El cloruro de sodio -la sal- es químicamente muy estable pero si se lo divide en sus elementos constitutivos, uno libera el equivalente químico de los demonios.

El proceso es brutal.

Grandes cantidades de electricidad se utilizan para destrozar los átomos de sodio y cloro en moléculas de sal a través del proceso de electrolisis.

Sucede en vastas zonas industriales conocidas como plantas de cloro-álcali, la mayor de las cuales puede usar tanta electricidad como un país pequeño.

Razón por la cual el precio del cloro y de sodio tienden seguir de cerca al del precio de la electricidad.

También explica por qué la planta de cloro-álcali Industrial Chemical en Thurrock (Inglaterra) está justo al lado de una subestación eléctrica.

Fágil y maligno

Reacción de sodio y cloro para formar cloruro de sodio
El nombre "cloro" viene de la palabra griega para "verde".

Dentro del laboratorio de Industrial Chemicals, Andrea Sella, profesor de química en University College de Londres (UCL), me entrega un globo de cristal de aspecto frágil y maligno, de un color amarillo verdoso.

"Eso es cloro", dice el profesor Sella, con una sonrisa maliciosa, "uno de los materiales más ferozmente agresivos que hay".

Agarro el recipiente con el gas letal con más cuidado.

El profesor describe al cloro como agresivo porque que es muy reactivo. Eso hace que sea muy útil, pero también muy peligroso. Toma su nombre de su color: chloros es la palabra griega para "verde".

Como todos los químicos saben hay que tener mucho cuidado con el cloro. Su reactividad hace que sea muy tóxico. Si uno inhala cloro, reacciona con el agua en sus pulmones convirtiéndose en un potente ácido. Los efectos pueden ser terribles.

Arma química

Se utilizó como arma química en la Primera Guerra Mundial. Era particularmente efectivo como arma química pues es más pesado que el aire así que, en días sin viento, se acumulaba en las trincheras.

"Ahogamiento". Así se puede describir lo que le sucedió a los soldados expuestos al gas. Sus cuerpos respondieron a la irritación causada por el ácido llenando sus pulmones con líquido. Muchos murieron por asfixia.

Pero mientras que el cloro puede haber sido objeto de algunos usos viles a lo largo de los siglos, su reactividad también ha sido increíblemente útil para la humanidad.

Esto porque el cloro es relativamente fácil de incorporar en otros materiales y a menudo hace que los compuestos sean más estables.

Plásticos versátiles

Soldados con máscaras antigás en la Primera Guerra Mundial
El cloro se utilizó como arma química durante la Primera Guerra Mundial.

Uno de los mejores ejemplos es cloruro de polivinilo, o PVC, que consume un tercio de cloro.

Este muy versátil y durable plástico celebró su centenario el año pasado. El PVC está en todas partes: en empaques, señalizaciones, discos de vinilo, la imitación del cuero de muchos asientos de coche.

Pero es la industria de la construcción el mayor usuario final de este plástico. Más del 70% de PVC termina en varias cosas, desde desagües a pisos de vinilo, productos de techado, a marcos de las ventanas de doble acristalamiento.

"Lo llamamos el polímero de la construcción", dice Mike Smith, experto en el mercado de cloro de la consultora IHS.

"El cloro también entra en la construcción de otras formas", añade. "Poliuretano, que es un gran material de aislamiento".

Y eso tiene una consecuencia extraña, que es que la demanda de cloro se eleva y cae en línea con los auges o colapsos inmobiliarios.

Además, como el suministro de sodio está inextricablemente ligada a la del cloro, hay una consecuencia aún más rara.

Un colapso en el mercado de la vivienda, como el que sufrió España en los últimos años, puede hacer que sea más caro fabricar productos de primera necesidad como jabón y papel, que dependen del sodio.

Chips y paneles solares

El cloro es uno de los productos químicos industriales más versátiles y utilizados.

"Es un verdadero caballo de batalla", dice Smith, quien agrega que gran parte de la industria química sería imposible sin él.

Algo así como 15.000 diferentes compuestos de cloro se utilizan en la industria, incluyendo la gran mayoría de los productos farmacéuticos y químicos agrícolas.

A menudo se utiliza el cloro durante el proceso de producción y en realidad no aparece en el producto final. Ese es el caso de la producción de dos elementos vitales.

De una caja de cartón maltrecha el profesor Sella saca un cilindro de 15cm de largo y 3cm de ancho con incrustaciones de cristales de un metal de color plateado. Es de titanio.

El titanio es la base de gran parte de la industria de la pintura. Se utiliza en aleaciones de alta tecnología para aviones y bicicletas, así como en los implantes dentales y el cloro es una parte indispensable del proceso de purificación.

Del mismo modo, el silicio para la producción de chips de computadoras y paneles solares sólo es posible gracias a un proceso que utiliza cloro.

Desinfectante

Pero fue el poder de limpieza del cloro lo que condujo a las primeras aplicaciones comerciales del elemento. Su eficacia como desinfectante se descubrió gracias a un esfuerzo a comienzos del siglo XIX para limpiar las fábricas de tripas de París.

Allí se procesaban intestinos de animales para hacer, entre otras cosas, cuerdas de instrumentos musicales. Un químico y farmacéutico francés llamado Antoine-Germain Labarraque descubrió que las soluciones blanqueadoras de cloro recién descubiertas no sólo se deshacían del olor a putrefacción, sino que desaceleraban el proceso de putrefacción en sí.

En un par de décadas, los compuestos de cloro estaban siendo utilizados para la desinfección de todo, desde hospitales a establos, así como para el tratamiento de heridas infectadas en pacientes. El cloro se acredita con desodorizar el Barrio Latino de París, hasta entonces tristemente célebre por su terrible hedor.

Hombre limpiando suelo
El cloro es un ingrediente clave de la lejía que se utiliza para limpiar todo tipo de superficies.

Los primeros defensores del cloro no sabían cómo funcionaba, sólo sabían que ayudaba a despejar las miasmas que se creía difundían el contagio.

Esto era medio siglo antes de que se identificaran los microbios que destruye el cloro.

El cloro se utiliza en todo el mundo para el tratamiento de agua para asegurarse de que sea segura para beber.

Es la base de muchos desinfectantes y un ingrediente clave de la lejía que se utiliza para limpiar las superficies en su hogar y para purgar cualquier microbio del inodoro.

También se utiliza para mantener las piscinas libres de bacterias, de ahí el olor característico.

Pero esto es algo que probablemente no sabía, y si usted es un nadador regular, podría no desear saber. Ese olor no es cloro, al menos no el elemento. En realidad, es un compuesto de cloro llamado cloramina, que se crea cuando el cloro se combina con las sustancias orgánicas en el agua.

Entonces, ¿qué son las sustancias orgánicas? Sudor y orina.

Así que si alguna vez notó que el olor a "cloro" es más fuerte cuando la piscina está llena de niños, ya sabe por qué.