¿Realmente hace falta tomar suplementos de vitamina D?

  • 26 abril 2014
Vitamina D
El déficit de vitamina D se registra tanto en los países con pocas horas de sol gran parte del año, como en los que el sol está casi siempre presente.

Primero fue la vitamina C, después la E y hoy día es la D la que acapara la atención y se consagra como la solución milagrosa para todos los males.

No faltan artículos en los medios que hablan de sus propiedades para mejorar el sistema inmunológico, reducir el riesgo de cáncer, diabetes, enfermedades coronarias y para prolongarnos la vida, además de los beneficios ya conocidos para la salud de nuestros huesos.

Pero qué tan ciertas son estas afirmaciones. ¿Es la vitamina D el supercomplemento que todos necesitamos?

Naveed Sattar, profesor de Medicina Metabólica de la Universidad de Glasgow, en Reino Unido, examinó los resultados de todos los estudios que se llevaron a cabo recientemente, publicados en la revista especializada British Medical Journal.

Según Sattar, cuando se trata de analizar sus beneficios, es muy difícil determinar qué se da primero, la enfermedad o los bajos niveles de vitamina D.

“Si alguien es obeso o tiene sobrepeso, fuma, y pasa la mayor parte de su tiempo en un lugar cerrado, sus niveles de vitamina D serán muy bajos”, dice Sattar.

“Mucha gente cree entonces que se le debe recetar vitamina D para protegerlo de una serie de enfermedades. Todos sabemos que la obesidad, el tabaco y la vida sedentaria aumentan el riesgo de varias enfermedades, pero en vez de pensar que la falta de vitamina D es la causa, podemos decir que la obesidad, el tabaco y la vida sedentaria son las causantes”, explica el especialista.

Consecuencia, no causa

Mujeres tomando sol
Entre 10 y 20 minutos al sol, tres o cuatro veces por semana, en la cara o las manos son suficientes para procesar la vitamina D que necesitamos.

Recientemente se publicaron dos estudios sobre los efectos de la vitamina D. El primero halló que no hay evidencia suficiente para demostrar los beneficios de la vitamina D.

“El estudio analizó investigaciones que medían la presencia de vitamina D en la sangre -pero los niveles de vitamina D en la sangre están determinados por una serie de factores”, señala Sattar.

Los investigadores relacionaron estos resultados con las distintas enfermedades de los sujetos.

“Lo que ocurre es que no podemos asumir que la falta de vitamina D es la causa de todas estas enfermedades porque los factores de riesgo de estas enfermedades causan en sí mismos bajos niveles de vitamina D”, explica Sattar.

“Por eso creo que la vitamina D puede ser solamente un indicador de mala salud y no la causa”, añade.

Además del sobrepeso o la adicción al cigarrillo, otro factor que puede hacer que disminuya la vitamina D es estar enfermo.

“Una inflamación o una infección pueden hacer bajar los niveles de esta vitamina en la sangre”, explica el médico.

Es decir, la falta de vitamina D es más consecuencia que causa.

"Lo dicho anteriormente demuestra que tomar vitamina D como suplemento no traería ningún beneficio", concluye Sattar.

Ensayos clínicos más robustos

Sin embargo, el segundo estudio halló que el índice de mortalidad era menor en las personas que tomaban suplementos de vitamina D.

Pescado
Los pescados grasosos son una fuente de vitamina D.

¿No es esto acaso una indicación de que sí puede ser beneficioso?

"Potencialmente sí. Pero el número de pruebas que se hicieron y la cantidad de personas que participaron en ellas son relativamente modestos", argumenta Sattar.

"Por otra parte, en algunas de estas pruebas, además de darle a los individuos vitamina D3 (la forma más común de vitamina D presente en la sangre, que se forma por la acción del sol sobre la piel), se les pidió que hicieran actividades beneficiosas para la salud y esto pudo haber sido la causa de las mejoras y no la vitamina D3", añade el especialista.

"Por estas razones creo -y otros colegas también- que aunque es posible que la vitamina D tenga beneficios, la evidencia no es concluyente".

"Creo que el tema es interesante como para seguir haciendo ensayos clínicos, pero la forma en que se han hecho las pruebas, su falta de solidez, hacen que no tengamos un respuesta definitiva", puntualizó Sattar.

Si tiene dudas...

Mujer con pastillas en la mano
Ante la duda, es mejor tomar suplementos de vitamina D, dice Porter.

Pero pese a que no hay certezas sobre su eficacia, tampoco hay nada que apunte a un efecto negativo.

Entonces, por las dudas, ¿no valdrá la pena tomarla?

"Si miramos por ejemplo las directrices en Reino Unido, la recomendación es que casi todas las personas de menos de cinco años o de más de 65, las embarazadas, las madres que amamantan y cualquiera que no esté lo suficientemente expuesto al sol -o sea, la mayoría de personas en este país-, deberían considerar tomar suplemento de vitamina D", señala Mark Porter, corresponsal de Medicina de The Times y colaborador de numerosos programas de salud de la BBC.

"Las dosis son mínimas y sabemos que al menos un tercio de la población tienen niveles bajos de vitamina D en la sangre, por lo tanto es recomendable tomar vitamina D, si el médico la prescribe, aunque no haya evidencia contundente sobre sus beneficios", explica.

"Si alguien está preocupado porque teme tener una deficiencia de vitamina D, lo mejor es que ni se moleste en hacerse una prueba y la tome -en dosis mínimas- porque lo más probable es que se encuentre entre el grupo de personas que tienen una deficiencia de la misma", dice Porter.

Por otra parte, el problema no es exclusivo de los países nórdicos, donde hay menos horas de sol, sino también de países donde el sol abunda.

"Sucede que en lugares como Australia o España, donde el sol no es un problema, la gente tiende a cubrirse, a refugiarse en la sombra o a protegerse la piel con pantalla solar", señala Porter. Y eso impide que puedan absorber la cantidad de sol necesaria para producir suficiente cantidad de vitamina D".

Lo mismo aplica para América Latina.

Vitamina D al plato

Otra manera de aumentar los niveles de esta vitamina es mediante la dieta.

"Los pescados grasosos son los mejores. Una buena porción de salmón o atún, por ejemplo, puede contener los requerimientos diarios", señala Porter.

"Pero exponerse a los rayos del sol es la manera más efectiva", dice.

"No hace falta mucho, con exponer las manos y la cara entre 10 y 20 minutos, tres o cuatro veces por semana, alcanza".

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