Las megamansiones que amenazan el encanto de Beverly Hills

  • 30 abril 2014
Carolwood Estate (Foto cortesía de The Agency)
La inmobiliaria The Agency es la responsable de vender la propiedad conocida como Carolwood.

¿Le gustaría vivir en una mansión de más de 3.000m2 que cuenta con 8 habitaciones, 17 baños, tres bares, una biblioteca, un cine, una bodega y un gimnasio, además de una enorme piscina, un minicampo de golf y una pista de tenis?

Si la idea le seduce, tendrá que desembolsar la nada despreciable cifra de US$90 millones.

Eso es lo que piden por la finca Carolwood, situada en el barrio de Holmby Hills de Los Ángeles, una exclusiva zona en la que hace unas semanas una mansión conocida como Fleur de Lys se vendió por US$102 millones, un récord para la ciudad estadounidense.

Tanto Carolwood como Fleur de Lys son parte de un fenómeno que lleva dándose desde hace tiempo en los barrios más pudientes de Los Ángeles -como Beverly Hills, Bel Air o el propio Holmby Hills- y que en los últimos años se ha acelerado: la construcción de megamansiones.

Se trata de gigantescas y extravagantes casas cuya superficie suele oscilar entre los 3.000 y los 7.000m2 y que cuentan con las comodidades e instalaciones con las que sueña todo multimillonario que se precie.

En muchos casos los promotores inmobiliarios las construyen incluso sin tener de antemano un comprador. Saben que no les van a faltar ofertas de los nuevos multimillonarios de países como China, Rusia o Arabia Saudita.

"Casas trofeo"

Carolwood Estate (Foto cortesía de The Agency)
Carolwood se vende por US$90 millones y cuenta con una sala de cine.

El problema es que en muchas ocasiones, debido a la falta de terrenos vacantes en zonas como Beverly Hills, para levantar estas megamansiones se tiran abajo casas construidas hace décadas que, ya sea porque fueron diseñadas por un arquitecto famoso o porque en ellas vivieron personajes destacados de la industria del cine, tiene un valor que acaba perdiéndose para siempre.

Además, los vecinos de las áreas donde se construyen estas casas se quejan de que con sus enormes proporciones y su estilo ecléctico, hacen que barrios que antes tenían cierta coherencia arquitectónica, vean alterado su encanto y su personalidad.

Según los expertos inmobiliarios, detrás del auge de las megamansiones están los nuevos compradores llegados de todo el mundo que están apostando por el mercado inmobiliario de lujo estadounidense y que en muchas ocasiones pagan al contado.

Es habitual también que los dueños de estas "casas trofeo" inviertan millones de dólares en decorarlas para que luego nadie viva en ellas durante la mayor parte del año.

Según Mauricio Umansky, cofundador de la firma The Agency, responsable de comercializar la finca Carolwood, el éxito de este tipo de viviendas se debe a que "prácticamente no hay inventario y a que con ellas no se pierde dinero".

"Los compradores ven estas mansiones como una inversión segura que les protege de los vaivenes de los mercados bursátiles, además de tener acceso a un estilo de vida de ensueño", le dijo Umansky a BBC Mundo.

El máximo exponente de estas construcciones son las obras del arquitecto canadiense Richard Landry, quien ha diseñado, por ejemplo, la megamansión del actor Mark Wahlberg.

Pérdida de personalidad

Mansión en Los Ángeles
Una de las cosas que buscan los propietarios de megamansiones es privacidad.

"Aquí siempre ha habido gente con mucho dinero y enormes mansiones. Pero creo que en los últimos años, en especial tras el fin de la recesión, ha habido una tendencia a multiplicar el tamaño de las casas", asegura Adrian Glick, editora de Curbed LA, una publicación especializada en el mercado inmobiliario y el planeamiento urbano de Los Ángeles.

"Si hace 15 años las grandes mansiones tenían entre 1.000 y 2.000m2 ahora tienen 4.000m2 y algunas superan los 7.000m2", apunta Glick en conversación con BBC Mundo.

"Por un lado esto tiene que ver con la tendencia de los multimillonarios a encerrarse en su mundo. Construyen casas con gimnasios, spas, peluquerías y, por su puesto, pistas de tenis, campos de golf y cualquier otra cosa que puedan necesitar para no tener que salir a la calle".

"Al mismo tiempo, los millonarios venidos del extranjero, que quieren mostrar los ricos que son, también están contribuyendo al boom de las megamansiones", apunta la periodista.

Glick cree que "que estas enormes casas están haciendo que áreas como Beverly Hills estén perdiendo su personalidad".

"Desde hace años en Beverly Hills se han estado demoliendo casas con un valor histórico para sustituirlas por mansiones más nuevas, grandes y vistosas".

"Hace un par de años adoptaron por fin una ordenanza de preservación de construcciones antiguas, pero el problema es que cuando alguien tiene el dinero para levantar una megamansión, también tiene los medios para contratar a abogados y consultores que le ayuden a sortear la ley", señala Glick.

"Además, en las nuevas mansiones no se presta mucha atención al detalle o al valor arquitectónico. Es complicado construir una casa de 5.000m2 que sea armoniosa y proporcionada", apunta la editora de Curbed LA.

Mansión en Los Ángeles
Mansiones como la del fundador de Playboy se están quedando pequeñas.

Cambios en los barrios

Linda Dishman es la directora ejecutiva de la organización Los Angeles Conservancy, dedicada a abogar por la protección de los edificios con valor histórico u arquitectónico de la ciudad californiana.

Según cuenta, durante la recesión que se inició en 2008, constataron una reducción en la demolición de casas históricas, aunque con la recuperación de la economía, en los dos últimos años, han visto como "se vuelven a derribar viviendas antiguas para construir casas mucho más grandes".

"Lo desafortunado es que muchas veces los que tiran abajo las casas no son familias que quieren construirse una mansión para vivir en ella, sino que son promotores inmobiliarios que buscan especular con las propiedades", apunta Dishman en conversación con BBC Mundo.

La experta cree que la ordenanza de preservación aprobada en Beverly Hills en 2012 ha contribuido a que se frene la pérdida de patrimonio arquitectónico, aunque apunta que en ese barrio, como sucede también en Bel Air, muchas casas no son visibles desde la calle, por lo que las demoliciones pueden ocurrir sin que nadie se entere.

Carolwood Estate
Uno de los secretos del éxito de este tipo de viviendas es que prácticamente no hay inventario.

"No hay duda de que muchas casas históricas se han perdido de esa manera, sin que nadie se dé cuenta. En Beverly Hills adoptaron la ordenanza por que los vecinos lo exigieron al ver que el barrio estaba perdiendo su personalidad".

"Para levantar las megamansiones están, por ejemplo, talando los árboles de la calle porque necesitan espacio para acceder a la casa o construyendo toda la superficie de los terrenos. Esto último hace que cambien las condiciones de luz para las propiedades vecinas o incluso que disminuya la privacidad, por lo que tienen un gran impacto en los barrios", explica Dishman.

La directora de Los Angeles Conservancy señala que el hecho de que las mansiones no dejen de crecer de tamaño hizo que la ciudad de Los Ángeles tuviera que adoptar recientemente normas que establecen cuán grandes pueden ser las nuevas construcciones en comparación con el resto de las casas de un área determinada.

Pese a ello, Dishman apunta que todavía está por ver si legislando las autoridades podrán poner límite a un fenómeno que mueve cientos de millones al año y que, bajo el lema "cuanto más grande mejor", esta alterando la fisonomía de áreas históricas de Los Ángeles.

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