Las opciones de Occidente frente al reto ruso en Ucrania

  • 24 abril 2014

Rusia ha anexado Crimea, al tiempo que milicias pro-rusas están ejerciendo control en el este de Ucrania.

Los países de Occidente han respondido con algunas sanciones y dosis de retórica. ¿Qué más pueden hacer para contener a Rusia?

Ceñirse a la diplomacia

Putin Obama

La ruta obvia para aumentar la presión militar, el Consejo de Seguridad de la ONU, está bloqueada porque Rusia es miembro permanente y puede vetar cualquier acción propuesta. Otros órganos de la ONU, como la Asamblea General, podrían pasar resoluciones no vinculantes pero Rusia puede simplemente ignorarlas.

Cuando ha sido posible, Occidente ha hecho movimientos tentativos para aislar a Rusia, incluyendo la cancelación de la reunión del G8 en marzo, y la suspensión de la membresía de Moscú.

Pero Rusia no puede ser expulsada tan fácilmente del Consejo de Seguridad, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa -basada en el consenso y que custodia el acuerdo final de Helsinki que no permite cambios por la fuerza en las fronteras-, o la Organización Mundial del Comercio, a la que Rusia sólo pudo ingresar después de esperar mucho tiempo.

Las opciones que les quedan a los países entonces son tomar acción por medio de restricciones de visas y de otro tipo.

Siempre hay un signo de interrogación sobre las medidas punitivas. ¿Son una ayuda o un obstáculo? Como un principio fundamental, las naciones occidentales predican públicamente los beneficios que tiene la participación comparada con el aislamiento. Consideran dicho aislamiento como una medida extrema.

Pero los esfuerzos de diálogo no han logrado detener el avance ruso, o forzar un giro de Moscú. Rusia actuó rápidamente en la anexión de Crimea, y en el peor de los escenarios podría empezar a tragarse más de Ucrania y moverse hacia otras áreas con gran población rusa, como la región moldava de Trans-Dniester. La concesión tácita de Occidente al asunto de Crimea no ha hecho nada para fortalecer su posición diplomática.

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La opción militar

Nato

Ya han sido desplegadas aeronaves adicionales para patrullar el espacio aéreo báltico y algunos aviones estadounidenses realizan ejercicios en Polonia. También fueron enviadas unidades de paracaidistas a Polonia, Lituania, Letonia y Estonia.

Se establece así una pauta de ejercicios de pequeña escala que probablemente continuará a lo largo de 2014. Estas acciones son probablemente adecuadas para calmar la ansiedad a los aliados de la OTAN pero no son suficientes como elemento de disuasión.

Es prácticamente inconcebible que la crisis actual en Ucrania conduzca a un enfrentamiento militar a gran escala entre la OTAN y Rusia. La OTAN no va a desplegar tropas en Ucrania. Si Rusia fuera a mover sus tropas abiertamente en el este de Ucrania la respuesta sería probablemente severas sanciones económicas, no de acción militar.

Sin embargo, cualquier movimiento de Rusia para amenazar o desestabilizar las repúblicas bálticas podría conducir a una potencial confrontación militar.

En el largo plazo, un gran aumento en el gasto de defensa de la OTAN es probable y la alianza tendrá que determinar de nuevo cuál es la mejor manera de proteger a los ansiosos miembros que viven cerca de las fronteras rusas.

Expandir las medidas económicas

Gas Ruso

Es probable que haya una división entre la Unión Europea y EE.UU. sobre la posibilidad de expandir las sanciones económicas. Las empresas europeas tienen lazos más estrechos con Rusia, y la recuperación económica de la eurozona sigue siendo frágil.

Pero EE.UU. hace mucho menos negocios con Rusia, y podría ir mucho más allá. Ya le ha impuesto sanciones al Banco Rossiya, y ordenó la congelación de activos y prohibición de visas a políticos, empresarios y figuras militares rusas. Los expertos creen que el primer paso sería ampliar la lista de sancionados.

Las nuevas sanciones podrían apuntar a una selección de compañías estatales, incluyendo las del círculo íntimo del presidente Vladimir Putin. Negarles tecnología particular usada en agricultura y metalurgia podría también aumentar el efecto de las sanciones.

Pero Occidente parece no estar dispuesto a bloquear el sector energético de Rusia. La dependencia europea del gas ruso lo hace particularmente vulnerable a las represalias rusas. Por esta razón, EE.UU. podría encontrarse solo en este punto.

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No hacer nada

Putin Ucrania
Putin ha manifestado su desacuerdo con las potencias occidentales.

Occidente puede creer que sus sanciones, retórica y postura militar moderadas detendrán a Rusia. Pueden decidir quedarse simplemente mirando y esperando a que Rusia regrese a la normalidad.

Sin embargo, algunos Kremlinólogos sugieren que Putin está tratando de forjar una gran Rusia basada en una filosofía semimística antioccidental. Otros creen que su objetivo es poner orden en una parte caótica del mundo.

Si la apuesta a "no hacer nada" falla, se podrían sentir efectos en cadena alrededor del mundo. Los líderes de estados menos poderosos que Rusia podrían sentirse animados para apoderarse de algún pedazo de tierra que siempre hayan anhelado, haciendo posible que rebeliones del estilo de la de Crimea se multipliquen y la estabilidad y el desarrollo económico se vean amenazados.

En cuanto al derecho internacional y el actual escenario internacional, ya ha sufrido un golpe a su esencia y otro podría tumbarlo del todo.

En pocas palabras, no hacer nada puede ser la apuesta más arriesgada de todas.

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