El desolador arte de los niños judíos en un campo de concentración

  • 16 abril 2014

Una muestra en Reino Unido exhibirá los dibujos realizados por niños judíos en un campo de concentración de la ex Checoslovaquia durante la Segunda Guerra Mundial.

Las imágenes ofrecen una mirada a la traumática experiencia de los niños, muchos de los cuales murieron a manos de los nazis.

La muestra incluye 40 dibujos de niños recluidos en el campo de concentración Theresienstadt.

Helga Weissova
Helga Weissova, de 14 años cuando fue liberada, retrató el cuarto de las mujeres antes de la inspección de Cruz Roja.
Pavel Sonnenschein
Pavel Sonnenschein, fallecido a los 13 años, dibujó los interiores del ghetto.

Theresienstadt era, tal y como lo describe el Museo del Holocausto de Estados Unidos, "un campo-gueto", un sitio de tránsito para los judíos que "funcionaba como un asentamiento, un campo de reunión, un campo de concentración".

Unos 140.000 judíos fueron recluidos en este recinto, 15.000 de ellos niños. Según el Museo, "aproximadamente el 90% de estos niños murieron en los campos de la muerte".

Brian Devlin, el curador de la muestra, explicó que las familias en el campo comprensiblemente "trataron de ocultar a los niños el horror de su situación ocupando su tiempo libre con juegos, actividades educativas y dibujos".

Malvina Lowova
Malvina Lowova, asesinada a los 12 años, dibujó a su familia siendo deportada por guardias armados con granjeros amanazándolos con horquetas.

El resultado es que se hicieron muchos dibujos, y Devlin dice que los trabajos ofrecen una mirada a las mentes de los niños que los realizaron.

"Un dibujo es casi una página negra, pero puedes distinguir la línea de un tren negro que, supongo, está rodeado por la oscuridad de la perdición que les esperaba", explica. "Incluso el Sol está rodeado de negro".

Ruth Cechova
Ruth Cechova, muerta a los 13 años, dibujó sus recuerdos sobre tomar el sol.

"Otro dibujo muestra a una madre y un padre y sus hijos siendo llevados a través de los campos a Theresienstadt".

"Están rodeados de granjeros furiosos que los amenazan con horquetas. Te hace pensar mucho", añade el curador.

No todas las imágenes son desoladoras. También hay muchos dibujos con momentos felices, que muestran a niños jugando, así como un dibujo de una fiesta de Pascua.

"A los alemanes les gustaba usarlos como prueba para el resto del mundo de su supuesta humanidad", dice Devlin.

"Sin embargo, las pinturas y los dibujos muestran claramente a las tristes víctimas y sólo unos pocos están sonriendo".

Las obras fueron cedidas en préstamo por el Museo Judío de Praga y después de ser exhibidas en Lancashire, Reino Unido, se expondrán en otras partes de este país.

Devlin afirma que los dibujos son, sin ninguna duda, conmovedores y tristes, pero también muy importantes.

Vilem Eisner
Vilem Eisner, muerto a los 13 años, dibujó una de sus lecciones en el dormitorio.

"Es siempre valioso ver el mundo a través de los ojos de un niño", dice. "En este arte veo voces a través de las décadas".

"Muy pocos (en Theresienstadt) sobrevivieron y los nazis trataron de erradicar su recuerdo por completo. Este arte les da voz a las víctimas".