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Canonización: Juan XXIII, el “Papa Bueno”

Última actualización: Sábado, 26 de abril de 2014

Para muchos de los fieles que llenarán la plaza de San Pedro el 27 de abril, el protagonista del día será Juan Pablo II: un Papa mediático y carismático, de mandato reciente, a quien algunos medios italianos siguen refiriéndose con el apelativo "la sonrisa de Dios".

Pero este domingo, junto al polaco Karol Wojtyla, será canonizada una figura más discreta y lejana en el tiempo: Juan XXIII, el hombre que dirigió la Iglesia católica entre 1958 y 1963 e impulsó el Concilio Vaticano II, el acontecimiento que cambió la cara de la Iglesia en el siglo XX.

Angelo Roncalli, quien recibió el sobrenombre de "el Papa Bueno" por su carácter tranquilo y su apariencia bondadosa, fue en cambio criticado durante su pontificado por los sectores más conservadores de la Iglesia, que lo acusaron de "modernista" y llegaron calificarlo de comunista.

El hecho de que, por primera vez en la historia, el Vaticano celebre una canonización simultánea de dos pontífices lleva de forma casi inevitable a la comparación entre ambos.

En este sentido, el papa italiano –nacido en una familia de campesinos cerca de Bérgamo en 1881– representa en buena medida a una Iglesia que en muchos aspectos es el reverso de la encarnada por Wojtyla.

No en vano, el corto pontificado de Angelo Roncalli fue un punto de inflexión en la Iglesia del siglo XX, el –para muchos– primer intento serio de modernizar una institución de siglos de historia.

"Juan XXIII es uno de los papas más importantes y más relevantes de la historia del cristianismo porque consigue enterrar 15 o 16 siglos de historia y recupera lo que sería el verdadero cristianismo, que se refleja en el diálogo, no en la condena. El diálogo con la cultura moderna, con los no creyentes, con las otras tradiciones religiosas y dentro de la propia Iglesia Católica", le dice a BBC Mundo el teólogo Juan José Tamayo, catedrático de historia de las religiones de la Universidad Carlos III de Madrid y presidente de la Asociación de Teólogos Juan XXIII.

Un papa fronterizo

Concilio Vaticano II

El Papa VI inauguró la segunda sesión del Concilio Vaticano II en septiembre de 1963.

"Roncalli introduce dentro de la doctrina social de la Iglesia la cultura de los derechos humanos. Y en tercer lugar, quizás lo más importante -que no fue seguido por el Concilio Vaticano II- la propuesta de una Iglesia de los pobres", agrega el académico español.

La decisión personal de convocar el Concilio Vaticano II en 1959 fue quizá el momento clave del pontificado de Roncalli, el que más trascendencia tuvo para el futuro de la Iglesia y su relación con el mundo.

Hacía sólo tres meses que el cardenal de Venecia había sido nombrado Sumo Pontífice, cuando, desde la Basílica de San Pablo Extramuros de Roma, llamó –para sorpresa de muchos- al XXI Concilio Ecuménico, que después fue denominado Concilio Vaticano II.

Entre los objetivos de esta "junta de los obispos de todos los Estados y reinos de la cristiandad" -como define "concilio" la Real Academia de la lengua Española- estaba el del aggiornamento o "puesta al día" de la Iglesia.

Roncalli había tenido una trayectoria de más de 30 años en la diplomacia vaticana, que le había llevado a ocupar posiciones en lugares fronterizos donde la Iglesia católica convive con otras confesiones como el cristianismo ortodoxo o el Islam –como Bulgaria, Grecia y Turquía- en momentos turbulentos como la I Guerra Mundial, el periodo de entreguerras y la II Guerra Mundial.

Esa experiencia, según los expertos, fue clave en su toma de conciencia de los problemas del mundo moderno y en su espíritu aperturista y de diálogo entre las diferentes confesiones cristianas y con otras religiones.

Juan XXIII murió a los 81 años el 3 de junio de 1963 como consecuencia de un cáncer de estómago y nunca vio terminado su proyecto. Su sucesor, el también italiano Pablo VI, fue el encargado de concluir el Concilio.

"Puesta al día" de la Iglesia

Funeral de Juan XXIII

El funeral de Juan XXIII fue el 4 de junio de 1963.

Sin embargo, la iniciativa de Roncalli terminó transformándole la cara al catolicismo.

"Pese a haber sido un papado corto, no fue un papado de transición sino que fue el Papa de la transición. Abrió la Iglesia a un diálogo con el mundo. El papa Juan dejó de lado las condenas a la sociedad contemporánea, dejó de lado las excomuniones y buscó comprender más que juzgar. Comprender cuáles eran los problemas y las aspiraciones del mundo contemporáneo", comenta en conversación con BBC Mundo Ezio Bolis, director de la Fundación Juan XXIII de Bérgamo.

Para Bolis, el pontificado y la personalidad de Roncalli estuvieron definidos por el "deseo de unidad entre cristianos y entre pueblos". Pero no solo.

"El papa Juan XXIII fue un operador de paz en un periodo de fuertes tensiones internacionales como la crisis de Cuba en el 62 o la construcción del muro de Berlín en el 61. Eran los años de la Guerra Fría. Volvió a poner en evidencia el Evangelio, la simplicidad del Evangelio, la importancia de las obras de misericordia", señala el teólogo italiano.

Francisco, "fruto de Juan XXIII"

Con el gesto inédito de la doble canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII, algunos analistas consideran que Francisco intenta reconciliar dos tendencias de la Iglesia: la más conservadora, que ve en el primero un referente, y la progresista, que reclama al segundo como un pionero reformista.

Pero, ¿cuál es el legado hoy en día del "Papa Bueno", más de medio siglo después de su muerte?

Francisco

Francisco eximió a Juan XXIII de la necesidad de un segundo milagro para convertirse en santo.

"Francisco es un fruto de Juan XXIII. Desde mi punto de vista, la canonización de Juan XXIII es la repuesta del papa Francisco a los críticos del Vaticano II. La canonización de Juan XXIII es la canonización de San Juan del Concilio", le dice a BBC Mundo Alberto Melloni, director de la Fundación Juan XXIII en Bolonia, quien fue el historiador experto en la beatificación de Juan XXIII.

"Esto genera algunas oposiciones porque implica que las turbulencias que afectaron a la Iglesia en los últimos 50 años son entendidas como una nueva primavera, no de un invierno que se acerca", agrega Melloni.

Fue Bergoglio quien firmó el 5 de julio de 2013 el decreto de canonización de Roncalli, a quien dispensó de la necesidad de un segundo milagro.

Mientras que habitualmente la Iglesia necesita certificar dos milagros para avanzar un proceso de santificación, Francisco personalmente decidió que Juan XXIII sería santo con uno.

Una decisión "política" que es vista por muchos como un gesto de reivindicación de la vigencia de Juan XXIII en el siglo XXI.

Pablo Esparza es nuestro enviado especial a Roma. Síganlo en Twitter (clic @PEsparzaAltuna) para estar pendiente de los detalles de la canonización de Juan Pablo II y Juan XIII.

Contexto

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