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Keystone: el oleoducto que unió a vaqueros e indígenas en EE.UU.

Última actualización: Sábado, 12 de abril de 2014
Gary Dorr y Ben Gotschall

Gary Dorr y Ben Gotschall representan la lucha de indígenas y vaqueros contra el oleoducto.

La cultura popular nos muestra a través de películas, libros, series o comerciales de televisión y hasta juegos infantiles que en Estados Unidos los vaqueros y los indígenas han sido tradicionalmente enemigos. Sin embargo, actualmente están unidos en una causa común: contra el oleoducto Keystone, que va desde Canadá hasta el Golfo de México, atravesando varios estados de EE.UU.

El oleoducto, propiedad de la empresa TransCanada, comenzó a construirse en 2008. La implementación de su cuarta fase, una expansión en la capacidad del oleoducto existente, se encuentra a la espera de aprobación oficial tras intensos debates entre el Congreso y el presidente Barack Obama, que lo rechazó originalmente.

Para ejercer presión sobre el gobierno, representantes de la Cowboy Indian Alliance (CIA por sus siglas en inglés), grupo que une a indígenas y vaqueros, acamparán en Washington entre el 22 y 27 de abril, con la intención de reclamarle a Obama que cumpla su promesa de "poner fin a la tiranía del petróleo".

En la otra acera, no sólo está la opinión favorable al proyectado oleoducto de la mayoría del partido Republicano, sino incluso de algunos senadores demócratas, que le enviaron una carta al mandatario este jueves en la que le exhortan a autorizar su construcción.

¿Cómo fue que los indígenas y los vaqueros hicieron a un lado sus diferencias históricas?

Bill McKibben, activista, cofundador y presidente de la organización ecologista internacional 350.org, comentó a BBC Mundo que "podría decirse que la CIA tiene un nuevo significado; esta lucha por bloquear el oleoducto se ha convertido en la batalla ambiental más grande en EE.UU.".

"Los grupos que han sido más efectivos en esta batalla son los nativos americanos a ambos lados de la frontera y los ganaderos y agricultores del Medio Oeste de EE.UU.", indica. "Y sí, tienen una historia larga y conflictiva, pues todas esas tierras pertenecían a sus habitantes originarios, pero se han juntado para salvaguardar el futuro".

La Madre Tierra

Protesta contra el oleoducto frente a la residencia de John Kerry

Washington D.C. ha sido escenario de varias protestas -y arrestos- contra el oleoducto.

La representante indígena Faith Spotted Eagle, presidenta del Comité del Tratado del territorio Ihanktonwan (Sioux) de Dakota, especificó para BBC Mundo que "estamos ante más de 150 años del trauma histórico de la lucha por la tierra y mientras avanzamos tendremos que sostener conversaciones muy valientes, porque estar en la misma tierra no implica ser solidarios".

"Tenemos diferencias, pero también tenemos responsabilidades", agregó. "Y la mayor de esas responsabilidades es para con la Madre Tierra, el terreno común que ojalá cree un lugar de sanación".

"Va a tomar unos años trabajar juntos y fortalecernos, pero debemos hacer un esfuerzo para aceptar diferencias, lograr compromisos y hacer las paces para alinearnos con la Madre Tierra".

Winona LaDuke, activista de ascendencia Anishinaabe y directora ejecutiva de Honor the Earth (Honrar la Tierra), dijo a BBC Mundo que "todos vivimos en la misma región, somos gente rural que vive de la tierra".

"Los vaqueros de Nebraska han luchado contra el oleoducto Keystone y lograron que los tribunales impidieran que el gobernador regalara esas tierras", señaló. "Los vaqueros se han puesto firmes para proteger el acuífero de Ogallala, una inmensa fuente de agua potable de la región, la misma agua que bebemos los indígenas".

"Realmente pensamos que el agua no es roja ni azul (los colores que identifican a los partidos republicano y demócrata, respectivamente), sino que es limpia o contaminada. Y nos aterra la perspectiva de que circulen un millón de barriles de petróleo diarios pasen por un oleoducto debajo de nuestra tierra y agua"

Jane Kleeb, Bold Nebraska

Los primeros en oponerse, sin embargo, fueron los indígenas. "Es justo decir que los nativos americanos han tratado una y otra vez de advertir a los blancos sobre los problemas que surgen cuando no le prestamos atención al planeta y le imponemos nuestra voluntad", puntualizó McKibben.

"Los colonos europeos en este continente ignoraron esos consejos durante demasiado tiempo y a la gente que los daba", añadió. "Y espero que Keystone sea uno de esos casos en los que cambia la tendencia".

Esta no es la primera vez que se vaqueros e indígenas se unen por un interés mutuo, como explicó a BBC Mundo Jane Kleeb, editora y fundadora de Bold Nebraska, una organización que busca promover energía alternativa y se opone tenazmente a que el oleoducto pase por el estado de Nebraska.

"La Cowboy Indian Alliance se formó en la década de 1980, cuando los ganaderos y grupos tribales se unieron para luchar contra la explotación de uranio", dijo. "Lidiaban con los mismos asuntos: derechos de propiedad, abuso de expropiación y contaminación del agua".

"La imagen que tenemos de nuestra niñez o de películas es que los vaqueros e indígenas están peleando, pero si uno escucha a los ganaderos y agricultores o a líderes tribales hablar de sus tierras, usan las mismas palabras, de manera que hay una conexión entre ellos", agregó.

El oleoducto de la discordia

Estación de bombeo de TransCanada en las afueras de Steele City, Nebraska

Tanto para los indígenas como para los vaqueros, el oleoducto amenaza sus fuentes de agua potable.

Entre los argumentos de quienes defienden el oleoducto Keystone, figura el de que reduciría la dependencia de EE.UU. de petróleo de países considerados hostiles, como Venezuela y algunos países árabes.

"Venezuela tiene las reservas petroleras más grandes del mundo", señaló Winona LaDuke para descalificar el argumento. "Es un país que se encuentra en el hemisferio occidental y que quiere un precio justo por su petróleo y hay infraestructura para llevar ese petróleo al Golfo".

"Pero no hay infraestructura para este petróleo, que es sólo para beneficio de una corporación", añadió. "Nuestra gente ha rechazado este oleoducto, así como la extracción y la destrucción de nuestra tierra".

Bill McKibben va aún más lejos: "Creo que el mensaje muy claro es comenzar a usar mucho menos petróleo y afortunadamente estamos en un momento en que eso es posible".

"El desarrollo de formas alternativas de energía está aumentando y el petróleo es la tecnología del pasado", dijo. "Y es tiempo de avanzar lo más rápidamente que podamos, en lugar de estar construyendo oleoductos que nos atan a esa infraestrura por otras cuatro o cinco décadas".

Todos las personas entrevistadas para este artículo participarán en el campamento en la capital estadounidense.

"Esta medida de presión se llama 'Rechazar y proteger'", comentó Jane Kleeb. "Estamos urgiendo al presidente Obama a rechazar la cuarta fase del oleoducto Keystone para proteger nuestra tierra, nuestra agua y nuestro clima".

En manifestaciones previas, hubo arrestos frente a la Casa Blanca, por lo que esta vez los organizadores del campamento de vaqueros e indígenas -que llegarán a caballo y levantarán tipis en la Explanada Nacional- no se expondrán, aunque "hay probabilidades de actos de desobediencia civil durante la semana", dijo Kleeb.

¿Y qué hacemos con la imagen de enemistad entre indígenas y vaqueros que nos vendieron en las películas? "Deberían ver nuevas películas", ironizó LaDuke. "Es simplemente gente que quiere vivir en su tierra que es sagrada, con lugares históricos, y que no se la contaminen con petróleo".

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