Los crueles rituales de iniciación del narco en México

  • 21 abril 2014
La Santa Muerte y Jesús Malverde, santos de los narcotraficantes mexicanos
En los carteles suelen rendir culto a La Santa Muerte y a Jesús Malverde

Después de siete años de guerra contra el narcotráfico, los mexicanos podrían creer que ya lo han visto todo. Pero no es así.

Cada cierto tiempo salen a la luz dramáticas historias que no dejan de sorprender y que en los casos más extremos incluyen sacrificios humanos.

La última se dio a conocer en marzo, cuando se informó que el grupo de Los Caballeros Templarios extraía órganos de sus víctimas como ritual de iniciación de sus nuevos integrantes.

Las autoridades han reconocido que investigan testimonios de personas que aseguran haber estado en ceremonias encabezadas por el fallecido Nazario Moreno, El Chayo o El Más Loco, fundador del cartel.

Los rituales se convocaban por la noche en algún lugar seguro para la organización. Las llamaban "cenas", aseguró el comisionado para la Seguridad y el Desarrollo de Michoacán, Alfredo Castillo. Pero estaban muy lejos de ser un encuentro normal.

"Como un proceso de iniciación utilizaban los órganos, en este caso el corazón, en donde obligaban a las personas a comérselo", dijo el funcionario a Noticias MVS.

El Más Loco falleció el 9 de marzo durante un enfrentamiento con infantes de la Marina. Años antes, en noviembre de 2010, había sido declarado muerto por el gobierno del expresidente Felipe Calderón.

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Malverde y La Santísima

Los Templarios, sin embargo, no son la única organización que realiza ceremonias crueles para probar a sus nuevos miembros, o como una forma de ascender en la organización.

En declaraciones ante la Procuraduría (fiscalía) General de la República (PGR) y la desaparecida Secretaría de Seguridad Pública, un exintegrante de La Familia Michoacana –antecesora de Los Templarios- aseguró que los aspirantes a enrolarse en el grupo debían desmembrar los cuerpos de sus adversarios.

En Tamaulipas, Los Zetas secuestraban a los pasajeros varones de los autobuses que circulaban por el municipio de San Fernando, y en algunos casos los obligaban a golpearse entre ellos con marros hasta morir. Los sobrevivientes eran reclutados como sicarios.

En Morelos, el entrenamiento de la organización de los hermanos Beltrán Leyva para los miembros adolescentes consistía en golpear con una tabla de madera a una persona desnuda y colgada de los pies.

Muchos miembros de los carteles rinden culto a imágenes semi religiosas como La Santa Muerte o Jesús Malverde, a quien se considera el santo de los narcotraficantes.

De hecho en poblaciones controladas por Los Zetas, como Nuevo Laredo, Tamaulipas, se edificaron cientos de altares a La Santísima o La Niña Blanca, como también se conoce a la Santa Muerte, que fueron destruidos hace algunos años por la Policía Federal. Esa fue su primera acción cuando llegaron a la ciudad fronteriza.

Y recientemente la alcaldía de Matamoros, en el mismo estado, destruyó decenas de estas imágenes colocadas bajo puentes o en callejones.

"Capaces de todo"

San Nazario, fundador del cartel de Los Caballeros Templarios
En Michoacán floreció el culto a San Nazario

¿Qué pretenden los carteles con la saña y crueldad en la iniciación de sus nuevos reclutas?

Es una forma de poner a prueba a los candidatos, le dice a BBC Mundo David Pavón-Cuéllar, investigador de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

"Se intenta detectar debilidades, miramientos o consideraciones del sujeto que podrían impedir la realización del futuro trabajo como sicario", explica.

También buscan "comprometer a quien comete el acto violento, especialmente si se trata de un acto criminal".

"El cartel sabrá y a menudo tendrá pruebas de que los nuevos miembros cometieron un crimen".

Eso significa "un gran poder sobre ellos, ya que podrá denunciarlos a las autoridades, a otro cartel o a los familiares de la víctima en caso de que deseen denunciar a la organización criminal o simplemente salir de ella".

Los carteles suelen utilizar métodos de ideologización y convencimiento que son similares a los que se aplican en las fuerzas armadas y corporaciones policíacas, asegura Pavón-Cuéllar.

Se trata de crear una sensación de fuerza entre los nuevos reclutas junto con un sentimiento de cohesión. Para convencerlos los grupos pueden utilizar elementos semi religiosos, "con razonamientos como los siguientes: si puedo esto, soy invencible; si somos capaces de esto, somos capaces de cualquier otra cosa".

Un elemento importante en los rituales es crear a un nuevo sujeto, añade el especialista. "Se trata de dejar atrás todos aquellos límites o escrúpulos que pueden llegar a estorbar el trabajo en el seno de los carteles".

"La iniciación tiene siempre un carácter de purificación o liberación de lo que había antes. Se inaugura una nueva perspectiva, una nueva ley, una nueva escala de valores".

El propósito de esta transformación es claro: "Buscan engendrar seres capaces de todo lo que se necesite", señala Pavón-Cuéllar. Un método que "ha sido utilizado entre soldados o guerreros desde tiempos inmemoriales".