La búsqueda del MH370 se vuelve submarina

  • 8 abril 2014
Las nuevas señales captadas este fin de semana redujeron mucho el radio de búsqueda.

La detección de señales por parte de dispositivos de escucha submarina desplazó la búsqueda de los restos del desaparecido vuelo MH370 de Malaysia Airlines a un corredor de 600 kilómetros de océano.

Aunque no se ha confirmado si los "pings" de 37,5 kilohercios captados por un buque australiano y otro chino el 5 y 6 de abril son del avión desaparecido, esto ha permitido que los equipos de búsqueda puedan enfocar las tareas en un área mucho más reducida del Océano Índico.

Con la ayuda de satélites, la Organización para la Investigación Científica e Industrial Australiana (CSIRO) prepara detallados mapas del mar en la zona de búsqueda.

Bluefin 21
El minisubmarino Bluefin 21 puede crear un mapa detallado del fondo del mar.

"Los satélites vigilan continuamente el océano, los principales en esta investigación son satélites de medición del nivel del mar europeos y estadounidenses", explica el oceanógrafo de la organización David Griffin.

"También estamos utilizando imágenes térmicas del océano para ver cómo ha sido el flujo de agua".

Griffin dice que si con la ubicación de las señales detectadas se identificó correctamente el lugar del accidente, las corrientes oceánicas multidireccionales explicarían por qué ha sido difícil encontrar los restos del avión.

"Está justo en una posición donde la corriente fluye en una dirección del lado sur y en la otra dirección del lado norte”, explica.

El oceanógrafo Simon Boxall le dijo a la BBC que las señales podrían encauzar la búsqueda de los restos.

Si se confirmara que son las señales, significaría que el área de búsqueda se reduce de 137.000 kilómetros cuadrados a cerca de 16 kilómetros cuadrados según Boxall. "Estaríamos pasando de lo imposible a lo verosímil".

El martes, los equipos de búsqueda planeaban colocar sonoboyas -unidades de sonar pequeñas y portátiles- en un área de mar de 250 kilómetros cuadrados, cerca de donde los barcos chinos detectaron posibles señales.

Localizar el lugar del accidente mediante el seguimiento de las señales "ping" sigue siendo un objetivo clave, ya que buscar áreas más grandes bajo el agua puede ser un proceso largo y laborioso.

El analista de aviación independiente Gerry Soejatman le dijo a la agencia AFP que la cartografía del sonar podría tardar "un mes, o tal vez más" para un área de un kilómetro cuadrado.

"Es crucial encontrar la ubicación de donde proviene la señal. El tiempo se agota. Si la señal se apaga, será una tarea mucho más difícil", dijo.

Fase siguiente

El 6 de abril, el buque australiano Ocean Shield captó dos señales "ping” durante unas dos horas.

El barco ahora está recorriendo el área de búsqueda para intentar captar la señal de nuevo.

Si se detectara la señal, los equipos de búsqueda podrían desplegar el minisubmarino autónomo Bluefin 21, que puede crear un mapa detallado de los fondos marinos utilizando un sonar y posiblemente también encontrar restos in situ.

Sin embargo, el Bluefin 21 sólo puede operar hasta profundidades de 4.500 metros y si los escombros yacen en aguas más profundas habrá que usar otro equipo más especializado.

Por ejemplo los minisubmarinos sumergibles no triplados Remus y Remora, que se utilizaron en la búsqueda del vuelo 447 de Air France en 2011 y que pueden funcionar a profundidades de hasta 6.000 metros.

El oceanógrafo Peter Burkill, de la Universidad de Plymouth (Reino Unido), cree que un factor importante será qué tipo de fondo marino se esté explorando.

"El vehículo submarino autónomo bajará y si el suelo es de roca será cuestión de ver cómo es la microtopografía: si es plana, rocosa o tiene protuberancias superficiales".

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