Costa Rica: la insólita elección contra un candidato "fantasma"

  • 6 abril 2014
Luis Guillermo Solís

El historiador y politólogo Luis Guillermo Solís, del opositor Partido Acción Ciudadana (PAC), está a punto de proclamarse este domingo como mandatario de Costa Rica en una elección que él ha calificado como una carrera presidencial contra un "fantasma".

Este domingo 6 de abril poco más de tres millones de votantes costarricenses están habilitados para acudir a las urnas para escoger al presidente número 47 del país.

En una decisión inédita, el contendor de Solís, el oficialista Johnny Araya, del Partido Liberación Nacional (PLN), decidió frenar su campaña política el 5 de marzo, alegando falta de apoyo y de dinero.

La constitución política de Costa Rica prohíbe oficialmente que un candidato renuncie a la segunda ronda.

"Johnny Araya va a aparecer en las papeletas el día de las elecciones. Así que ésta fue una renuncia que no fue renuncia", explicó a BBC Mundo el analista político Manuel Rojas, investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) en Costa Rica.

Lo curioso es que éste no es el primer acontecimiento inusitado en el camino de Solís a la silla presidencial.

Inicio reñido

La primera gran sorpresa en la ruta de Solís a la presidencia sucedió en julio de 2013 cuando buscaba ganar la nominación del Partido Acción Ciudadana (PAC).

En una reñida elección, cuyo recuento de votos vaticinaba una derrota inminente, Solís ganó la postulación dramáticamente al final con una diferencia de apenas 113 votos.

Costa Rica
La pobreza, uno de los retos del nuevo presidente.

Solís volvió a provocar otro sobresalto político el pasado 2 de febrero cuando, contra todos pronósticos de las encuestas, que lo colocaban en el cuarto lugar de las preferencias, se convirtió en el candidato más votado.

Recibió un 31% de los sufragios. Sin embargo, ese día no pudo consagrarse presidente electo ya que la ley electoral exige que para la primera ronda se debe obtener un mínimo del 40% de los votos emitidos.

"No soy un político tradicional", aseguró Solís a BBC Mundo.

"El país no quiere otro político profesional porque los identifica con muchos de los abusos que se han cometido en la administración pública", agregó.

Shakespeare

A sus 56 años, Luis Guillermo Solís es un historiador y politólogo que ha hecho carrera en las aulas universitarias, trabajando en el gobierno, en partidos políticos y en organizaciones no gubernamentales.

Es divorciado, con seis hijos, actualmente en pareja con la española Mercedes Peñas.

Estudió historia en la Universidad de Costa Rica y posteriormente hizo una maestría en estudios latinoamericanos en la Universidad de Tulane, en Estados Unidos.

Al ser consultado sobre la mayor virtud de su rival, el candidato oficialista Johnny Araya, en entrevista con BBC Mundo, describió a Solís como "una persona seria" que "ha sido un buen académico".

En 1986, el entonces joven Solís se incorporó al Ministerio de Relaciones Exteriores de Costa Rica donde participó en el grupo de apoyo al plan de paz para Centroamérica, que en 1987 le valió el premio Nobel de la Paz al entonces presidente Óscar Arias.

En su juventud y durante parte de su edad adulta, Solís militó en el Partido Liberación Nacional (PLN), del que llegó a ser su secretario general. Sin embargo, renunció al PLN en 2005 al alegar en una carta pública que su dirigencia estaba en manos de una "cúpula oportunista y reaccionaria".

De abuelo y padre zapateros, Solís se confiesa un lector voraz y dice tener entre sus autores favoritos a Rabindranath Tagore, Gabriela Mistral, William Shakespeare y Mario Vargas Llosa. Recientemente estuvo leyendo al húngaro Sándor Márai.

El primer presidente del PAC

Jhonny Araya
Araya, el candidato que se retiró de la segunda vuelta, calificó a Solís como "un buen académico".

Antes de quedar como virtual ganador de las elecciones, Solís le aseguró a BBC Mundo que en su mandato se le dará prioridad a la ética en la función pública así como al combate a la pobreza, que en Costa Rica afecta alrededor de un 20% de sus casi cinco millones de habitantes.

"Queremos de manera efectiva combatir la pobreza, no sólo administrarla", indicó.

Explicó que su antiguo partido y ahora su rival, el PLN, se especializa en administrar la pobreza porque en las últimas décadas le ha dado rédito político a través del clientelismo.

Hasta ahora el PAC no ha estado en el poder. De ahí que uno de los principales retos de Solís es encabezar el primer gobierno de su partido.

"Espero que esto sea una fortaleza y no una debilidad".

Según afirmó, el no haber gobernado le da a su partido "márgenes de autonomía mayores" porque puede "tomar decisiones sin estar constreñido por compromisos previos".