Películas prohibidas: ¿superéxitos de taquilla?

  • 17 abril 2014
Escenas de películas prohibidas
Varias películas lanzadas en los últimos meses levantaron controversia en el mundo árabe. (Imágenes: Cohen Media Group, Virgil Films, Palisades Tartan, GathrFilms).

Parece ser un año agitado para los censores del cine: varios títulos recién salidos a cartelera fueron precedidos por la polémica... y terminaron su camino a la fuerza cuando distintas prohibiciones oficiales los sacaron de circulación.

En las últimas semanas, varios países de Oriente Medio prohibieron "Noah" ("Noé"), la superproducción épica basada en relatos bíblicos, tras recibir quejas porque la película presuntamente contradice los principios del Islam y a la Biblia misma.

Por su parte, Turquía ha prohibido la sexualmente explícita "Nymphomaniac" ("Ninfomanía" o "Ninfómana", en distintos países de habla hispana), de Lars von Trier, calificándola de pornográfica.

Los documentales tampoco han escapado a la censura: la cinta nominada al Oscar "The Square", que sigue los pasos de un grupo de manifestantes afectados por los altercados en la plaza Tahrir de El Cairo en 2011, no ha podido asegurar su lanzamiento comercial en Egipto, aunque las autoridades del país aseguran que esto se debe a razones meramente administrativas.

Pero, ¿la prohibición de una película es sólo una mala noticia para los cineastas o puede tener un resultado maravilloso en la taquilla?

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"Creo que una prohibición es publicidad gratuita y, si los medios se hacen eco y describen la película como controvertida, eso solo puede ayudar a crear interés en la gente para ver de qué se trata el asunto y por qué hay tanto revuelo", señala Noah Gittell, columnista de la publicación The Atlantic.

Wheeler Winston Dixon, profesor de Estudios Cinematográficos en la Universidad de Nebraska-Lincoln de Estados Unidos, parece estar de acuerdo.

"Creo que si se censura una película puede generarse un beneficio impensado para la cinta misma: para algunas, puede ser lo mejor que le haya pasado en muchos sentidos, porque tienes que atravesar una pared enorme de ruido informativo en estos días en los que todo el mundo reclama atención y este tipo de cosas ayudan a que una película se destaque", expresa el académico.

Ciertamente, las cintas con un presupuesto reducido tienen más que ganar, ya que por lo general cuentan con recursos escasos para la publicidad y el marketing.

Así, "Nymphomaniac" puede haber sacado mayores beneficios por haber sido prohibida (y por la controversia que generó su contenido sexual) que una película como "Noah", que tiene detrás de su campaña de promoción a un estudio importante como Paramount Pictures y un presupuesto total estimado en US$125 millones.

Y el hecho de que esta épica bíblica, que protagoniza Russell Crowe, no se muestre en algunos países de Oriente Medio no va a hacer mucho por aumentar su éxito en Norteamérica.

"No creo que esto vaya a tener un efecto inmenso en la taquilla estadounidense porque la prohibición es muy lejana para las audiencias del país", indica el académico de Nebraska-Lincoln.

Llamar la atención a toda costa

Film "Nymphomaniac Vol. 1"
"Nymphomaniac Vol. 1" alimentó la polémica desde el momento en que se conocieron su línea argumental y sus afiches promocionales.

La historia del cine muestra que hay algunas películas que se definen por el solo hecho de que han sido prohibidas, cortadas o censuradas, lo que les da un cierto impulso comercial.

Ese fue el caso de la película "This Is Not a Film", de 2011 y del director iraní Jafar Panahi, que planteaba su visión personal de la vida bajo arresto domiciliario en la capital de Irán, Teherán. Supuestamente, el material filmado y editado se sacó del país en secreto en una memoria extraíble oculta dentro de una tarta de cumpleaños, para finalmente llegar a mostrarse en el Festival de Cine de Cannes.

Una prohibición también puede atraer atención internacional sobre un cineasta desconocido, como descubrió el director singapurense Ken Kwek en 2012 cuando su comedia "Sex.Violence.FamilyValues." fue restringida.

En ella presenta a un personaje que se enfrasca en una diatriba racista, que el director asegura es un comentario satírico sobre los prejuicios raciales y de ninguna manera estuvo pensada para alimentar tensiones raciales existentes.

La prohibición fue contraproducente porque el nombre del filme llegó a los titulares de todo el mundo, que señalaron a Singapur como un país censor y paternalista en un momento en que el país intentaba promocionar una imagen más liberal de sí mismo.

Forjar el nombre

Pero Kwek no está seguro de cuánto esa prohibición afectó la trayectoria de la película.

"Creo que la controversia de alguna manera ayudó a la película porque hubo cobertura por parte de los medios e hizo que le picara la curiosidad a algunas personas", arriesga el cineasta.

Lo que es seguro es que la prohibición (y la controversia que le siguió) le trajo renombre al antes desconocido Kwek, que se convirtió por un tiempo en uno de los cineastas más citados de Singapur.

También le dio más coraje: "En realidad no sé si ha tenido un efecto positivo en mi carrera como director, pero no voy a alejarme de temas sensibles solamente porque me hayan dado un golpe una vez".

Los distribuidores no dudan en explotar con fines publicitarios el hecho de que la película se haya prohibido, ya que a menudo lo mencionan en comunicados de prensa promocionales, afiches y cubiertas de DVDs.

Wheeler Winston Dixon cree que las empresas cinematográficas se han mostrado extremadamente proactivas en este sentido: "Su lema es hacer lo que sea para que la película salga al mercado y no van a dudar en examinar el potencial de una prohibición para usarla con el fin de aumentar el rendimiento en la taquilla".

Afiche de "Sex.Violence.FamilyValues"
La campaña promocional de "Sex.Violence.FamilyValues." sacó provecho de la censura:<br> "Prohibida en 2012. De regreso en 2013", decían sus afiches.

Publicidad no deseada

Pero aunque los distribuidores y publicistas pueden entusiasmarse ante los beneficios publicitarios de la censura, la experiencia a menudo deja consternados a los cineastas.

El boicot que el año pasado hizo gran parte del mundo árabe a la película "The Attack", del director libanés Ziad Doueiri y basada en un atacante suicida, generó un cubrimiento noticioso que ayudó a la película a conseguir publicidad en Occidente.

El director asegura que su cinta se prohibió porque, como ciudadano libanés, había infringido la ley libanesa de Boicot Anti-israelí al filmar en Israel con actores israelís.

La sanción puede haber aportado publicidad a la película, pero le rompió el corazón a su realizador. En aquel momento dijo a la BBC que "esta no es la publicidad que quiero, te lo aseguro. La controversia es una espada de doble filo. Algunas veces la gente puede interpretar como que estamos usando la controversia para dar publicidad a la película, y no es así. La película debería hablar por sí misma".

En este caso, la prohibición tenía el potencial de mejorar el rendimiento en las taquillas de los mercados occidentales, pero tuvo el efecto contrario más cerca de casa, lo que se tradujo en pérdidas financieras.

Con excepciones

Doueiri reconoció con pesar que "los productores árabes que financiaron la película no van a poder recuperar su dinero. A mí no me afecta financieramente porque no soy parte de eso, pero hay inversores árabes que no van a poder recuperar su dinero".

Film "The Square"
La película "The Square" (2013) sigue los pasos de Khalid Abdalla y Ahmed Hassan, entre otros manifestantes en El Cairo antes de la caída del presidente Hosni Mubarak.

Ciertamente, hay algunos tipos de películas que no sacan partido de las restricciones de los censores, sin importar cuánta publicidad se genere.

Wheeler Winston Dixon indica que hay varios que caben en esta categoría: "Creo que los filmes que son increíblemente violentos o muy sexuales no pueden verse beneficiados por esto, así como esas películas que son tan malas que nadie quiere verlas sin importar cuánto ruido generen por haber sido prohibidas".

De todos modos, parece que colocar un título en la "lista negra", más que eliminarlo de la vista del público logra atraer mayor atención.

Es una realidad que los políticos y los organismos reguladores parecen negarse a aceptar.

Pero esto es así a menudo porque el objetivo último de los censores al restringir una película no es evitar que se vea, sino calmar o apoyar públicamente a determinados grupos de interés, políticos o religiosos.

La censura es una declaración de principios y, en este sentido, prohibir una película puede ser muy eficaz.

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