Lo que hay detrás de los linchamientos en Argentina

  • 2 abril 2014
Cristina Fernández de Kirchner
La presidenta argentina pidió que no se agiten “deseos de venganza”.

“Necesitamos miradas y voces que traigan tranquilidad, no voces que traigan deseos de venganza, de enfrentamientos, odio, eso es malo”. Con estas palabras, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, hizo referencia este lunes –sin decirlo- a una serie de linchamientos que preocupan a la sociedad y a las autoridades argentinas.

En los últimos diez días, los medios dieron cuenta de al menos una decena de episodios en los que vecinos en distintas partes del país atraparon a presuntos ladrones y les propinaron una fuerte paliza, generando graves lesiones y en un caso incluso la muerte.

“Dejemos de lado todas las voces que convocan a ‘la noche de los cristales (rotos)’ en la Argentina”, pidió Fernández, quien responsabilizó a “políticos mentirosos y sin escrúpulos” de estar incitando la violencia, como hicieran los nazis en el incidente que citó, ocurrido en 1938.

“La violencia engendra violencia, que se espiraliza”, advirtió la mandataria.

Por su parte, el legislador Sergio Massa, uno de los principales opositores al gobierno, acusó a las autoridades de ser las responsables de los linchamientos.

“Estas situaciones aparecen porque hay un Estado ausente y la sociedad no quiere convivir más con la impunidad”, remarcó.

“La gente necesita al gobierno garantizando el Estado de Derecho y un sistema de sanciones que repriman las conductas al margen de la ley”, afirmó Massa, quien aspira a llegar a la presidencia en 2015, cuando concluya el mandato de Fernández.

Inseguridad

Las palabras de Massa reflejan la frustración que vive gran parte de la sociedad argentina ante una creciente seguidilla de robos violentos.

Si bien no hay estadísticas oficiales recientes, en las últimas semanas incluso políticos oficialistas admitieron que hay un problema de inseguridad (una problemática que hasta este año había sido negada por el gobierno, que la consideraba una “sensación” más que una realidad).

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Pero luego de que el excandidato del kirchnerismo en las elecciones legislativas, Martín Insaurralde, y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, admitieran que hay un problema grave, ahora lo que se debate es cómo debe responder la ciudadanía.

Para algunos, los casos de linchamientos son “justicia por mano propia”. Para otros, muestran una preocupante degradación social.

Ojo por ojo

“Volvimos al Far West”, resumió Alfredo, un portero de edificio que hace unos días defendió a un presunto ladrón que estaba siendo golpeado por vecinos en el barrio porteño de Palermo.

“Si no lo hubiera protegido lo hubieran matado. Le estaban pegando patadas en la cabeza, la intención era matarlo”, dijo Alfredo al canal Todo Noticias.

Protesta en Argentina (foto: Efe)
Según la mayoría de las encuestas, la inseguridad y el narcotráfico son los temas que más preocupan a los argentinos. (foto: Efe)

Tal fue el destino, el pasado 22 de marzo, de David Moreira, un joven de 18 años que murió a causa de los golpes de una turba en un barrio de Rosario, la tercera ciudad de Argentina, en la provincia central de Santa Fe.

Moreira fue atrapado por vecinos luego de que presuntamente intentó robarle la cartera a una madre que cargaba un bebé en brazos.

“Si la Justicia no te defiende te tenés que defender vos”, justificó entonces ante las cámaras una vecina que relató los hechos a los medios.

Desde la muerte de Moreira se reportaron al menos nueve casos más de linchamientos en Santa Fe, Buenos Aires, Río Negro, Córdoba y La Rioja. Aunque no tuvieron consecuencias fatales, sí generaron lesiones graves.

Durante el fin de semana también se informó de un caso en Rosario en el que dos hombres fueron salvajemente golpeados por vecinos tras ser confundidos con ladrones.

La responsabilidad de los medios

Algunos especulan con que la gran atención que han recibido estos casos podría estar fomentando la violencia, incluso generando un efecto contagio.

En igual sentido, diversas voces –no siempre cercanas al gobierno- responsabilizan a los medios de sobredimensionar el problema de la inseguridad.

“Se puede hablar de inseguridad, de la impunidad, de inflación... pero como ciudadano no me gusta que de lo único que se hable de mi país sea de eso, no me gusta que se agite”, dijo el pasado domingo en un popular programa de televisión uno de los actores más queridos por el público argentino, Guillermo Francella.

Portada del diario La Nación
El gobierno acusa a los medios críticos de fomentar el desánimo con constantes referencias a la inseguridad.

El comediante, protagonista de la ganadora del Oscar “El secreto de sus ojos”, continuó: “Voy al gimnasio y hago cinta mientras miro la tele, y en una hora no hay una noticia linda de mi país... Y yo creo que no es así mi país, todo malo no es mi país”, afirmó.

De esta forma el actor coincidió con la postura de la presidenta, que a menudo acusa a los principales medios del país de fomentar una “cadena nacional del odio y el desánimo”.

Sin embargo, expertos en seguridad consultados por BBC Mundo aseguraron a este medio que si bien la televisión juega su parte, el motivo principal de la reacción ciudadana es el hartazgo por los hechos delictivos.

“Desde que comenzó el año, una persona fue asesinada cada 27 horas en la provincia de Buenos Aires y una persona murió por día en Rosario”, estimó Luis Alberto Somoza, especialista en políticas de seguridad y profesor del Instituto Universitario de la Policía Federal Argentina (Iupfa).

“La gente sabe que la capacidad punitiva del Estado se ha perdido. Hay mucho hastío e impotencia”, reflexionó.

Y responsabilizó también a la Justicia: “El delincuente entra y sale por la misma puerta porque hay toda una corriente benévola en cuanto a la aplicación del derecho penal por el cual el delincuente no tiene temor al castigo. Hoy el delincuente no tiene miedo a salir a delinquir porque tiene la certeza de que no le va a pasar nada”, aseguró.

Más violencia

Por su parte, Luis Vicat, abogado y excomisario de la Policía Bonaerense, consideró que el delito se ha tornado más violento debido al resentimiento social.

“Hay una ‘ajenización’ de la víctima del delito, la víctima es cosificada porque no es un par”, explicó.

Vicat calculó que cerca del 80% de los delitos tienen relación con las drogas, cosa que también los torna más violentos.

En Rosario en particular, se estima que hay cerca de 200 asesinatos al año relacionados con el narcotráfico.

“Vamos encaminados a lo que es México, donde los vecinos crearon autodefensas civiles para protegerse de la delincuencia”, advirtió el experto.

En su discurso del lunes, la presidenta Fernández reconoció tácitamente que los crímenes violentos tienen un elemento de resentimiento social.

“Cuando alguien siente que su vida para el resto de la sociedad no vale dos pesos, no podemos reclamar que la vida de los demás valgan para él más de dos pesos”, afirmó.

Sin embargo, lejos de prometer más acción policial o exigir mayores penas –como reclaman muchos- dijo que la solución pasa por ampliar la inclusión social.

“No hay mejor antídoto contra la violencia que lograr que mucha más gente se sienta incluida”, aseguró, antes de anunciar nuevos programas sociales.

Este martes, a través de su cuenta en la red social Twitter, la jefa de Estado reiteró el mismo mensaje: “Cuanto mayor es el grado de exclusión, mayor violencia genera y enfrentamiento entre los argentinos, que es lo que queremos evitar”, señaló.

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