Cómo Vladimir Putin se convirtió en un "enemigo de Occidente"

  • 2 abril 2014
Vladimir Putin, presidente de Rusia.
Vladimir Putin fue presidente de Rusia entre 2000 y 2008 y volvió al cargo en 2012.

¿En qué momento se convirtió el presidente de Rusia, Vladimir Putin, en un "enemigo de Occidente"? ¿Está Moscú aplicando una política expansionista que puede devolver al mundo a la Guerra Fría? ¿O es Occidente quien, por el contrario, excedió sus límites y provocó una reacción rusa?

La crisis de Ucrania y en particular la anexión de Crimea por Rusia han puesto de manifiesto la divergencia de intereses entre Moscú, Estados Unidos y la Unión Europea.

La relación entre Putin y Occidente siempre fue oscilante: de aliado ocasional a incómodo compañero de viaje en los foros internacionales.

Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, Rusia -que estaba embarcada en una campaña militar contra los activistas chechenos- fue vista como un aliado coyuntural en la llamada "guerra contra el terrorismo".

Y pese a las discrepancias puntuales, bajo su mandato, Rusia se consolidó como miembro del G7, renombrado como G8 en 2002 tras la incorporación de Moscú.

Sin embargo, en las últimas semanas, esta relación irregular alcanzó su punto más bajo.

De "inaceptable" calificó este martes el secretario general de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), Anders Fogh Rasmussen, la actuación de Moscú en Crimea tras la reunión de cancilleres de la Alianza Atlántica en Bruselas en la que se acordó la suspensión de toda cooperación militar y civil con Rusia.

Y agregó que las relaciones con ese país no podían continuar como hasta ahora.

Algunos hablan de un regreso al clima político propio de la Guerra Fría e incluso de un nuevo orden mundial.

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Pero este divorcio geopolítico -evidenciado en Crimea- tiene raíces más profundas y podría estar poniendo fin a un matrimonio que, pese a las apariencias, nunca fue muy bien avenido.

En un artículo reciente publicado en el diario británico The Guardian, el escritor Tariq Ali, editor de la revista de análisis político New Left Review (Revista de la nueva izquierda), analizó esta situación y dio su punto de vista sobre cuándo y cómo "Vladimir Putin se convirtió en malo".

Lea el artículo de Tariq Ali en The Guardian (en inglés)

BBC Mundo conversó con el autor y activista sobre estas cuestiones.

"Creo que eso empezó a suceder hace unos años. Putin siempre se opuso a la expansión de la OTAN. Las élites rusas siempre pensaron que (los expresidentes rusos) Yeltsin y Gorbachov habían dado demasiado espacio a Occidente, hacia el que siempre habían sentido hostilidad", señala el escritor en conversación con BBC Mundo.

"Desde el momento en que llegó al poder, Putin dejó claro que no iba a tolerar una mayor expansión de la OTAN. Cuando Estados Unidos insistió, se molestó y en ese momento empezó a desarrollar una política exterior que puso los intereses de Rusia sobre los de Washington. A partir de ahí, Occidente empezó a rechazarlo y a verlo como malo", apunta.

"Yo no soy un gran admirador de Putin. Trato de señalar de un modo objetivo la forma en que ellos lo percibieron", agrega Ali, quien a lo largo de la conversación repite esta puntualización en varias ocasiones.

Obama y Merkel en la última reunión del G7
El G7 excluyó a Rusia de su última reunión en marzo.

El rechazo de Moscú a la intervención internacional en Siria y la oposición rusa a las sanciones contra Irán abrieron, según el escritor, el camino del desencuentro.

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Sin embargo, Ucrania fue definitiva en el deterioro de la percepción de Vladimir Putin en Occidente.

El derrocamiento del presidente ucraniano, Víktor Yanukóvich, aliado de Moscú, el pasado febrero tras meses de protestas, y su sustitución por un gobierno interino más próximo a los intereses europeos desembocó en la incorporación a Rusia de Crimea –cuya población es mayoritariamente rusa- tras un referendo no reconocido por el conjunto de la comunidad internacional.

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Este movimiento, calificado de "anexión expansionista" por Occidente, cambió el tono de las relaciones entre Estados Unidos y la Unión Europea con Rusia: Moscú fue excluido del G8, el foro de potencias industriales, y desde Bruselas y Washington se impulsaron sanciones económicas.

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Sin embargo, Ali cuestiona que esa actitud "expansionista" de Putin sea la razón principal de la ruptura.

De Chechenia a Crimea

El escritor habla de "doble rasero grotesco" al comparar la reacción europea y estadounidense ante Crimea con la que las potencias occidentales manifestaron durante la última guerra de Chechenia en 1999.

En aquella ocasión, tropas rusas intervinieron en la exrepública soviética, que había mantenido una independencia de facto de Moscú desde 1994, como represalia después de una serie atentados atribuidos a militantes chechenos que dejaron cientos de muertos.

"El punto que señalé en mi artículo de The Guardian es que si Putin era el problema -o el expansionismo ruso o como se quiera denominar-, ¿por qué no se defendió Chechenia? En realidad, aprobaron completamente lo que los rusos hicieron en Chechenia. Murieron miles de personas, se destruyeron ciudades y se cometieron atrocidades de guerra con el apoyo de Blair y Bush. Luego, ¿por qué este cambio repentino? La respuesta es porque ahora Putin está siendo más independiente", comenta Ali.

"La reacción sobre Crimea creo que no tiene nada que ver con Crimea, sino con el cambio de actitud de Rusia hacia Occidente y de Occidente hacia Rusia. ¿Por qué Estados Unidos puso en marcha ese intento de derrocar un gobierno electo en Ucrania? Un gobierno corrupto, pero como todos los que ha tenido Ucrania. Ellos organizaron la oposición, intentaron derrocar al presidente y lo consiguieron. Los rusos dijeron: de acuerdo, esto es lo que están haciendo… entonces nosotros tomaremos Crimea, cuya población quiere formar parte de Rusia", añade el escritor con residencia en Londres.

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¿Quién está volviendo a la Guerra Fría?

Frente a la lógica de la reacción occidental ante la agresión rusa, Ali apunta un planteamiento inverso según el cual Moscú reaccionó en Ucrania a una presión previa ejercida desde Europa y Estados Unidos.

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"Creo que los rusos no estaban preparados para aceptar que Ucrania fuera un miembro de la OTAN. De hecho, el bloque militar liderado por Estados Unidos ya había rodeado Rusia (...). Así que dijeron, de acuerdo, si así es como quieren jugar, nosotros jugaremos de la misma manera. Y eso es lo que está pasando en realidad".

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Soldados Rusos en Crimea
El traspaso de bases militares ucranianas en Crimea a manos rusas se produjo de forma mayoritariamente pacífica.

"Los rusos están copiando a Estados Unidos y la forma en que actúa cuando quiere. Creo que la provocación en el caso de Ucrania vino de Estados Unidos, no de Putin y es Estados Unidos quien parece estar reencendiendo la Guerra Fría", señala.

La situación geográfica de Ucrania y su composición étnica y lingüística (con un este de mayoría rusa y un oeste ucraniano) hace que el país se debata entre dos áreas de influencia y los analistas predicen un largo periodo de inestabilidad.

¿Ucrania "independiente y neutral"?

Recientemente, el gobierno interino aprobó el acuerdo de asociación comercial con la Unión Europea que el depuesto presidente Yanukóvich rechazó. Esto acerca a Kiev a Bruselas.

Pero desde las regiones orientales, más próximas a Rusia, muchos ven ese movimiento con recelo.

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Y algunas voces auguran futuras intervenciones rusas y nuevas anexiones por parte de Moscú en las areas fronterizas.

¿Cómo puede Ucrania -que quedó en el centro de esta disputa cada vez más global- recuperar la estabilidad?

Escéptico, Ali señala la que a su juicio sería la mejor opción.

"Creo que la solución ideal para Ucrania sería ser un estado independiente y neutral. Esa es mi opinión. Pero ser un estado independiente es no ser una marioneta de Estados Unidos ni de Rusia. Si Ucrania quiere su soberanía, ese es el camino (...). Eso no parece posible ahora, pero es algo por lo que vale la pena pelear", concluye Ali.