Descubren un cáncer de 3.200 años, el más antiguo del mundo

  • 18 marzo 2014
esqueleto
El hallazgo sugiere que el mal tiene sus orígenes en un pasado lejano.

Era un hombre joven, vivía en Egipto hace 3.200 años y tenía cáncer. Su caso es el más antiguo registrado hasta ahora de esta enfermedad.

Descubierto en el yacimiento de Amara Occidental en el norte de Sudán, su esqueleto enfermo data de alrededor del 1.200 a.C.

El hallazgo sugiere que el cáncer tiene sus raíces en un pasado lejano, tal como detalla el estudio publicado en la revista especializada PLOS ONE.

Michaela Binder, estudiante de doctorado de la Universidad de Durham, en Reino Unido, fue quien encontró el antiguo esqueleto.

Según ella, el hallazgo es muy importante para "aprender las causas subyacentes de cáncer en las poblaciones antiguas, antes de que comenzaran los estilos de vida modernos".

Se cree que el cáncer es una enfermedad moderna, impulsada por el tabaquismo, hábitos poco saludables y el estrés de la vida diaria.

Pero el descubrimiento de Binder sugiere que esta enfermedad fue prevalente hace miles de años.

"Me sorprendió ver un cáncer como ese en un individuo del antiguo Egipto", dijo la investigadora a la BBC.

"Aún no sabemos mucho sobre el cáncer. Sólo se han encontrado unos pocos ejemplos de la enfermedad en el pasado distante".

El hallazgo de Binder es de particular interés porque es 2.000 años más antiguo que el previo caso de la enfermedad confirmado.

Evolución de la enfermedad

esqueleto, cáncer
Los huesos estaban llenos de agujeros.

Cuando la científica desenterró el esqueleto vio que los huesos estaban llenos de agujeros.

Para investigarlos, trabajó en conjunto con Daniel Antoine, curador del Museo Británico, responsable de los restos humanos del museo.

"Fue fascinante trabajar con un esqueleto tan bien preservado", dijo Antoine a la BBC.

"Las marcas en los huesos eran muy claras y nuestro análisis mostró evidencias de que el joven hombre padecía un tipo de cáncer".

Este descubrimiento será especialmente interesante para investigadores médicos, según Kat Arney, de la organización no gubernamental británica Cancer Research UK, que financia la investigación sobre este mal.

"Si pueden analizar el ADN del esqueleto, eso nos puede indicar las mutaciones genética que hicieron que esta persona sea susceptible a este tipo de cáncer. Eso podría arrojar luz sobre la evolución de la enfermedad, junto a la evolución humana".

Como antecedente, se habían encontrado indicios de la enfermedad en otros registros arqueológicos.

El año pasado, el investigador estadounidense David Frayer publicó los detalles de la costilla fosilizada de un Neandertal de 120.000 años de antigüedad que mostraba señales de un tumor óseo.

Otros hallazgos de alrededor de 4.000 años atrás muestran indicios similares. Pero sin un esqueleto completo que demuestre la metástasis o propagación de la enfermedad, es difícil confirmar que estos especímenes tenían cáncer.

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