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Cómo vivir con el temor a la guerra en Crimea

Última actualización: Viernes, 14 de marzo de 2014
Familia rusa en Crimea

La familia Borodin empaca para irse a Kiev.

Surgieron de forma rápida y más bien silenciosa por la península de Crimea: los controles de carreteras, siempre bien resguardados y a veces agresivos.

Son policías, militares y otros individuos armados que tratan de asegurar que nada o nadie llegue desde el oeste de Ucrania, feudo de lo que muchos consideran una "revolución ilegal".

Parecen personificar la ruptura de la ley y el orden en Crimea. Uno de esos grupos impidió el paso de la comisión de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) con disparos de advertencia.

Es una situación que Roman Borodin y su esposa Tanya quieren dejar atrás. Su apartamento de Sebastopol, ahora lleno de cajas, evidencia los preparativos de la mudanza. Se van de Crimea a Kiev, preocupados por el futuro de su hija de cuatro años, Masha.

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Son de etnia rusa, pero están lejos de esos que ahora impulsan a Crimea a caer en brazos de Moscú.

"Nos vamos porque la situación es demasiado impredecible", dice Borodin. "No sabemos lo próximo que hará el presidente (de Rusia) Vladimir Putin. Temo que haya una guerra. No quiero que Crimea se convierta en Bosnia o Kosovo, es terrible".

"Nos vamos porque la situación es demasiado impredecible"

Roman Borodin, diseñador ruso

Pero también son muchos los miembros de la mayoría de etnia rusa en Crimea han pedido abiertamente la intervención de Moscú. Consideran a los revolucionarios de la plaza de la Independencia de Kiev como "fascistas".

Es una alegación que parte de que hay grupos de extrema derecha entre los que apoyaron el levantamiento que sacó del gobierno al presidente Víktor Yanukóvich. También pesa mucho la historia del nacionalismo de Ucrania occidental durante la Segunda Guerra Mundial.

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Ucranianos, rusos y ... serbios

Los que controlan las alcabalas argumentan que las comunidades locales necesitan ser protegidas, pero también muchos creen que son una seria amenaza para la seguridad.

En la carretera desde Sebastopol, la capital, hacia Simferopol, uno de los puestos lo mantienen policías ucranianos desertores de Kiev y unidos al gobierno prorruso autónomo de Crimea, soldados fuertemente armados con sus fusiles AK-47 y un grupo de cosacos entre los que había uno dispuesto a hablar.

"Vengo de Rusia", reconoce. "Tenemos derecho a estar aquí porque los crimeos nos han pedido ayuda para protegerlos de los fascistas del oeste de Ucrania".

A su lado permanece un hombre con un emblema nacional serbio en su uniforme, cuatro "eses cirílicas" las siglas en su idioma de "Sólo la unidad salva a los serbios".

Control de carreteras en Crimea

En los controles de carreteras, hombres armados acompañan a policías.

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"Sí, soy del sur de Serbia", responde. "Vine a ayudar a mis hermanos rusos ortodoxos, somos lo mismo y es normal que esté aquí".

Eso sí, niega ser un paramilitar, pero está claro que es un chetnik, uno de esos nacionalistas serbios que lucharon en las guerras de Yugoslavia y ahora aparecen esporádicamente, como mercenarios, en otros lugares.

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"No hay violencia contra los rusos"

Pero Borodin y su familia, que ya están listos para marcharse, afirman que no quieren el apoyo de Rusia.

"Viví diez años en Moscú, así que sé lo que es ser parte de la Federación Rusa", comenta. "Hay pobreza y la corrupción es alta, no hay libertad de expresión".

Rusia

Aunque son de etnia rusa, quieren ir a Kiev.

¿Se cree las denuncias de los rusos de que hay quienes llegan del oeste de Ucrania para hacerles daño? "Es un mito", responde.

"Acabamos de pasar unos meses en la ciudad de Lviv, en el oeste. Todo el mundo es extremadamente educado y amable. No hay violencia contra los rusos, yo hablaba ruso sin problemas. El miedo viene de la propaganda en televisión", agrega.

"Al ir, mi madre me dijo que no dijera que era de Sebastopol y es porque ve demasiada televisión. Los habitantes de Ucrania occidental están unidos para construir un nuevo país sin corrupción ni criminales. Estamos deseando poder ayudarles".

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Fervor prorruso

Es sólo una opinión entre muchos aquí, pero un indicador de que el gobierno de Crimea puede haber sobrestimado el apoyo al referendo del domingo 16 para unirse a Rusia.

El otro lado, sin embargo, es también igual de vocal.

En un concierto en la plaza principal de Sebastopol, las letras de las canciones invitaban a la multitud a compartir el fervor patriótico prorruso. "Esto es Crimea, pero en el fondo es Rusia".

Pro-Rusia de Crimea

Los partidarios de unirse a Rusia quierían el referéndum incluso antes.

Para ellos, el referendo no llega lo suficientemente pronto con la nación esperando regresar a su patria espiritual.

En realidad, Ucrania ya perdió Crimea, ahora bajo el control de un gobierno rebelde, tropas rusas, milicias y mercenarios.

Y eso es bienvenido por muchos.

Pero para otros, una secesión formal los llevará a marcharse también, temerosos de lo que pueda pasar cuando Moscú lleve la voz cantante.

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