BBC navigation

En la búsqueda de los "enemigos de la paz" Colombia investiga a su ejército

Última actualización: Miércoles, 5 de febrero de 2014
Un soldado colombiano pasa feente a un mural en apoyo a las FARC

El ejército colombiano está en el centro del nuevo escándalo por escuchas ilegales.

Mientras el comandante del ejército colombiano intentaba este miércoles arrojar algo de luz sobre el escándalo de las supuestas escuchas ilegales a los representantes de su gobierno en la mesa de diálogo con las FARC, el oficial también trató de despejar cualquier duda acerca del compromiso de la institución con el proceso de paz.

"Quien más reza por la paz es el soldado… En nuestro ejército hay un compromiso absoluto de todos los oficiales, suboficiales y soldados… Como ha dicho el señor presidente, la paz es la victoria", dijo el general Juan Pablo Rodríguez en diálogo con una emisora local.

Pero en su conversación con La FM también agregó, en dos oportunidades: "Nadie más que nosotros estamos convencidos que únicamente derrotando el terrorismo alcanzaremos la paz".

Claro está, es bastante probable que ese "únicamente", que parece dar primacía a una solución exclusivamente militar al conflicto, sólo fuera un lapsus.

Pero la frase ciertamente ayuda a entender las preocupaciones surgidas luego de que la revista local Semana denunciara la interceptación de correos electrónicos y mensajes telefónicos de los negociadores gubernamentales por parte de una operación vinculada a los servicios de inteligencia militar.

Porque si los militares dudan de la efectividad del diálogo iniciado por el presidente Juan Manuel Santos, la pregunta obligatoria es: ¿qué están haciendo al respecto?

clic Lea también: Destituciones en la inteligencia por escuchas al proceso de paz

¿Ruedas sueltas?

La reacción de las FARC

No son sólo las supuestas escuchas ilegales a sus contrapartes lo que preocupa a las FARC, sino también el aumento de las amenazas de violencia en contra de políticos y simpatizantes de partidos y movimientos de izquierda.

En los últimos días han recibido amenazas de muerte de supuestos grupos paramilitares personalidades como el alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, el diputado del opositor Polo Democrático Iván Cepeda, la candidata de la izquierdista Unión Patriótica, Aída Abella, y la exsenadora Piedad Córdoba, entre otros.

Y para las FARC eso, y las "chuzadas", son parte de la misma estrategia.

"Frente a la guerra sucia y el terrorismo de Estado que no cesan, nos preguntamos si se puede seguir confiando en la posibilidad cierta de encontrar la paz tras la firma de un acuerdo final", se pregunta la guerrilla en un comunicado sobre los dos temas publicado este miércoles.

Pero la organización insurgente se dicen dispuesta, pese a todo, a seguir adelante con el proceso. "Ante el peligro en que se encuentra este nuevo intento de reconciliación, llamamos a que toda la ciudadanía, en cada rincón de la patria, actúe con todas sus potencialidades en defensa y salvación del proceso de paz", concluye el comunicado.

Si la respuesta incluye las interceptaciones denunciadas por Semana, la explicación más benévola es que al menos un sector dentro del ejército está interesado en conocer el detalle de lo que se está discutiendo en La Habana para no verse tomado por sorpresa.

Pero también cabría la posibilidad de que la intención última sea sabotear el proceso, probablemente en alianza con otros enemigos del proceso de paz.

Y, en cualquiera de los dos casos, la situación también revelaría problemas con la unidad de mando de las fuerzas militares y con la capacidad de las máximas autoridades para evitar abusos con la inteligencia militar.

"Ahí hay un problema evidente de comando y control (a lo interno de las fuerzas armadas)", le dijo a BBC Mundo el experto en temas de seguridad Jairo Libreros.

"Y es que si bien el prinicpio de compartimentación en materia de inteligencia garantiza que exista un nivel de reserva y cierto grado de autonomía en el manejo de algunos asuntos, este tema va mucho más allá. Porque la información que aparentemente se estaba recopilando es del interés de ciertos sectores de las fuerzas militares y de actores políticos externos que están en contra del proceso de paz", explicó el analista.

Esa también parece ser la lectura que ha hecho del asunto el presidente Juan Manuel Santos.

"¿Qué fuerzas oscuras están detrás de esto? Si hay ruedas sueltas dentro de la inteligencia del Ejército, ¿a quién le están informando? Estas fuerzas oscuras que están tratando de sabotear procesos, como el proceso de paz ¿están involucradas en esto? ¿Tienen contactos internos? ¿Qué buscan?", se preguntó el martes el mandatario.

Y la posibilidad de "ruedas sueltas" dentro de las fuerzas armadas es una con la que Libreros parece coincidir.

"Yo creo que esto es una muestra más de los problemas que en tiempos pasados se han dado por cuenta de un sector de las fuerzas militares que no está de acuerdo con el proceso de paz, que se siente inconforme con que se llegue a un acuerdo con la guerrilla en una mesa de negociación y no en el campo de batalla", declaró.

Viejas divisiones

Efectivamente, las sospechas sobre la división de lealtades en las fuerzas de seguridad del país, a raíz de la decisión del presidente Santos de dialogar con la guerrilla, no son para nada nuevas.

Ya en octubre de 2012 un artículo de la BBC, había dado cuenta de los temores de varios altos oficiales –incluyendo al entonces jefe de las fuerzas armadas, general Alejandro Navas– por la posible desmovilización y entrada en política de las FARC, particularmente por la posibilidad de que los soldados que los han estado combatiendo fueran eventualmente llevados a los tribunales.

clic Lea también: Los retos de las fuerzas armadas ante el proceso de paz (artículo de la BBC en inglés)

Los negociadores gubernamentales en el proceso de paz de La Habana

Según Semana, las comunicaciones de los negociadores de paz gubernamentales no habrían sido los únicas interceptadas.

Y a raíz del nuevo escándalo han sido varios los que han hecho notar que el ejército aún no ha ofrecido explicaciones satisfactorias sobre posibles filtraciones que en su momento también pudieron afectar las conversaciones, como la de las coordenadas de un vuelo que debía transportar a un grupo de negociadores de las FARC hasta La Habana, publicadas en su oportunidad por el expresidente Álvaro Uribe.

Uribe, un duro crítico de las conversaciones con la guerrilla, inmediatamente calificó de "infamia" cualquier intento de vincularlo a él con las supuestas escuchas ilegales denunciadas por Semana.

"No necesito valerme de la inteligencia institucional del Estado, a mí muchos colombianos me tienen confianza", se defendió.

Pero mientras las investigaciones arrojan más luz sobre las nuevas "chuzadas", los que antes se preguntaban sobre el efecto de posibles divisiones en el seno de las FARC para los acuerdos de paz, ahora parece que también se tendrían que hacer la misma pregunta con respecto a sus fuerzas armadas.

En el caso de las FARC la preocupación tiene que ver con la posible no desmovilización de ciertos efectivos, los que podrían terminar engrosando las filas de las denominadas Bacrim: las bandas criminales dedicadas al narcotráfico.

Pero una eventual falta de consenso dentro del ejército, especialmente si hay sectores dispuestos a aliarse con los enemigos del proceso, podría complicar mucho más la negociación, convenciendo a la guerrilla de que no hay garantías para su futura desmovilización.

Lo que se sabe

Por lo pronto el escándalo ya le costó su puesto al jefe de inteligencia del Ejército, general Mauricio Zúñiga, y la del director de la Central de Inteligencia de la institución, general Jorge Zuluaga.

"¿Qué fuerzas oscuras están detrás de esto? Si hay ruedas sueltas dentro de la inteligencia del Ejército, ¿a quién le están informando? "

Juan Manuel Santos

Pero al anunciar el cambio, el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, se cuidó de no vincularlos directamente con las supuestas interceptaciones y pidió esperar los resultados de las pesquisas oficiales.

Y lo mismo hizo esta mañana el general Rodríguez, quien sin embargo ya confirmó que la estación encubierta denunciada por Semana –que operaba bajo la apariencia de un restaurante de comida rápida y un centro de entrenamiento informático– sí estaba vinculada a la inteligencia militar.

"La Constitución Nacional y las leyes de inteligencia nos permiten a los organismos de inteligencia desarrollar actividades legales de inteligencia de manera acubierta (sic) o abierta", explicó el comandante del ejército en diálogo con otra emisora.

"Pero en ningún momento (yo he) tenido conocimiento de que en este tipo de actividades acubiertas (sic) se esté violando la ley", aseguró.

Parte del problema, sin embargo, es que el escándalo de las "chuzadas del DAS" –las escuchas ilegales a opositores al entonces presidente Uribe por parte de la policía secreta, también destapado por Semana en febrero de 2009– ya demostró que los servicios de inteligencia colombianos no son 100% confiables.

clic Lea también: La venganza final de los espías colombianos

Y, como prueban los casos de los "falsos positivos" –el asesinato de jóvenes de escasos recursos para hacerlos pasar como guerrilleros muertos en combate para obtener premios y privilegios, ocurridos cuando Uribe era presidente y Santos era su ministro de Defensa– o la colaboración con bandas de narcotraficantes o grupos paramilitares, la participación de efectivos de las fuerzas armadas colombianas en actividades ilegales, con o sin el conocimiento de sus estructuras de mando, tampoco es algo que pueda descartarse.

Contexto

Temas relacionados

BBC © 2014 El contenido de las páginas externas no es responsabilidad de la BBC.

Para ver esta página tal cual fue diseñada, debe utilizar un navegador de internet actualizado, que tenga habilitado el uso de hojas de estilo en cascada (CSS, por Cascading Stylesheets en inglés). Aunque en el navegador que está utilizando podrá ver el contenido de la página, no será presentado de la mejor forma posible. Por favor, evalúe la posibilidad de actualizar su navegador y/o habilitar el uso de CSS.