Las deudas de la democracia que dejó Nelson Mandela

  • 5 diciembre 2013
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Nelson Mandela

Nelson Mandela deja una Sudáfrica que dista de ser aún la nación arcoíris con la que soñó y por la que luchó durante casi cinco décadas.

Pese al fin del apartheid y a las cuatro elecciones presidenciales que se han celebrado en Sudáfrica (calificadas por los observadores como justas y limpias), la llegada de la democracia no arrojó los frutos que la mayoría de la población vislumbró.

El partido del Congreso Nacional Africano (ANC por sus siglas en inglés), organización a la que pertenecía Mandela y que ha estado en el poder desde 1994, ha sido cuestionado por no emprender un programa económico que beneficie a la mayoría.

El ANC se ha visto envuelto en batallas ideológicas internas y se ha visto salpicado por denuncias de corrupción.

Son varias las barreras que se han interpuesto entre la sociedad a la que aspiró Mandela y la Sudáfrica que lo llora.

Estos son algunos de los sueños que el líder sudafricano no pudo ver concretarse:

Una sociedad igualitaria

"Siempre he atesorado el ideal de una sociedad libre y democrática, en la que las personas puedan vivir juntas en armonía y con igualdad de oportunidades. Es un ideal para el que he vivido. Es un ideal por el que espero vivir, y si es necesario, es un ideal por el que estoy dispuesto a morir".

Bandera de Sudáfrica
Mandela quiso construir "una nación arcoíris, en paz consigo misma y con el mundo".

Cincuenta y dos años después de ese emblemático discurso de Mandela, Sudáfrica se ha convertido en una de las sociedades más desiguales del mundo.

Para el analista político sudafricano Justice Malala, la desigualdad y las diferencias de clase son los factores que realmente dividen al país.

"Cuando los pobres se levantan, se levantan contra los ricos en general y no contra los blancos ricos únicamente, señaló Malala.

En 2012, la enfermera retirada Nomvula Ndlovu le contó a la BBC su experiencia.

"Viví el apartheid y lo sobreviví. Con la llegada de la democracia, esperaba vivir una vida mejor junto a mis hijos. Nunca pensé que iba a ser más pobre de lo que era antes".

"El racismo todavía existe y lo tenemos que enfrentar de vez en cuando, pero la opresión de hoy en día proviene de nuestro gobierno negro. Vivo en una choza vieja y he aplicado numerosas veces por una vivienda, pero ha sido en vano. En cada elección, el ANC visita nuestras chozas y nos hace todo tipo de promesas sobre la adquisición de viviendas. También nos traen alimentos, todo eso para conseguir nuestro apoyo. Pero después desaparecen hasta la próxima elección", indicó Ndlovu.

En 2012, 34 mineros fallecieron por disparos de la policía sudafricana, luego de que una huelga en la mina de platino de Marikana se tornara violenta.

El caso desató el debate internacional sobre la capacidad del ANC para mejorar las vidas de los sudafricanos negros.

Tierras

Según el periodista de la BBC David Mazower, en la Sudáfrica pos-Mandela, la mayoría de los negros siguen viviendo en pobreza y la tan anhelada reforma agraria se ha encaminado con mucha lentitud.

Para 2014, el gobierno sudafricano se propuso transferir 30% de las tierras cultivables a sudafricanos negros.

Mandela le hizo una concesión clave a los gobernantes blancos al garantizarles los derechos de propiedad y al abandonar sus planes de nacionalización, le dijo a BBC Mundo el analista del Servicio Africano de la BBC, Farouk Chothia.

"Como resultado, la economía y la tierra se mantienen mayoritariamente en manos blancas, con muy pocos negros -vinculados con el ANC- beneficiándose de las riquezas del país. Si Mandela no hubiese hecho esas concesiones económicas, los blancos no hubiesen cedido el poder político", indicó el analista sudafricano.

En 2011, Julius Malema, líder juvenil del ANC -pero quien fue expulsado posteriormente- declaró la "guerra económica" contra los blancos.

"Estamos declarando la guerra económica. Vamos a reclamar lo que es nuestro a la minoría blanca", dijo Malema, según informó la agencia de noticias sudafricana SAPA.

En su último informe sobre Sudáfrica, publicado en 2012, el centro de estudios alemán Bertelsmann Stiftung señaló: "Desde el inicio del proceso de democratización en 1994, las desigualdades entre diferentes grupos raciales, especialmente (las que afectan) el grupo negro de la población han aumentando significativamente".

"De acuerdo con las últimas estadísticas del Banco Mundial, 42,9% de los sudafricanos pueden ser considerados pobres, con menos de US$2 diarios para vivir. La gran mayoría de ellos son negros sudafricanos", indicó Bertelsmann Stiftung.

Una sociedad sin división de razas

"Asumimos un compromiso, de construir una sociedad en la que todos los sudafricanos, blancos y negros, sean capaces de caminar con la frente en alto sin miedo en sus corazones, con la certeza de su derecho inalienable a la dignidad humana: una nación arcoíris, en paz consigo misma y con el mundo".

Franz Jooste
Jooste lidera el grupo Kommandokorps, que le enseña a los jóvenes afrikaners a "rechazar la visión de Mandela de una nación arcoíris multicultural".

Diecinueve años después del discurso inaugural como presidente de Mandela, la realidad contrasta con el sueño del líder sudafricano.

"Estamos muy lejos de conseguir el sueño de una sociedad libre de discriminación racial", señaló Chothia.

"Relaciones amo-sirviente todavía existen en Sudáfrica. La mayoría de los negros son vistos como inferiores", indicó el analista sudafricano.

El documental "Afrikaner Blood" ("Sangre Afrikaner"), que obtuvo en 2012 el premio World Press Photo, muestra a un grupo de adolescentes sudafricanos en un campamento de verano organizado por un grupo racista de extrema derecha.

Se trata del grupo Kommandokorps que le enseña a los jóvenes afrikaners a "rechazar la visión de Nelson Mandela de una nación arcoíris multicultural".

Su líder es Franz Jooste, un mayor del ejército durante el apartheid. "No me avergüenzo de decir que soy un racista. En Sudáfrica uno sólo puede ser una de dos cosas: o eres ciego o eres un racista", indicó Jooste en el documental.

Vea la galería de imágenes: aprendiendo a ser racista en Sudáfrica

El centro de estudios Bertelsmann Stiftung señaló que los resultados de la décima ronda del Barómetro de la Reconciliación Sudafricana (2010) arrojaron que 35% de los sudafricanos todavía perciben a personas de otros grupos raciales como "de poca confianza".

Granjeros blancos

El nombre de Malema resonó internacionalmente cuando a principios del 2010 entonó en un evento público una canción de protesta de la era del apartheid, cuyo coro reza "dispárale al Boer (granjero blanco)". Malema fue demandado por incitación al odio racial.

John Simpson, uno de los editores de la BBC, señaló que el apartheid en Sudáfrica cuidó sólo de los blancos. Ahora algunas de las comunidades blancas enfrentan un nivel de privación o de violencia que amenaza su futuro en el país.

"En Sudáfrica, tienes el doble de probabilidades de ser asesinado si eres un granjero blanco que si eres un agente de la policía y la policía aquí tiene una vida particularmente peligrosa. Los asesinatos de los agricultores son con frecuencia particularmente brutales", indicó Simpson.

"Virtualmente cada semana, la prensa aquí (en Sudáfrica) reporta asesinatos de granjeros blancos".

Una sociedad libre

La libertad en Sudáfrica se ha visto seriamente afectada por las tasas de criminalidad e inseguridad.

 Jacob Zuma, presidente de Sudafrica
Los sudafricanos cuestionan los gobiernos liderados por el ANC por considerar que no han hecho lo suficiente por distribuir equitativamente la riqueza del país.

Después de que el apartheid terminó, el gobierno sudafricano transfirió algunos recursos policiales de áreas de mayoría blanca a áreas de mayoría negra. La medida provocó que los blancos se sintieran más vulnerables frente al crimen, explicó Chothia.

Estadísticas oficiales muestran que los crímenes graves descendieron 31,8% entre 2004/5 y 2011/12. La tasa de homicidios se redujo 27,6%.

En septiembre de 2011, el ministro de la Policía, Nathi Mthethwa, indicó que el número de homicidios anuales se redujo a 15.940. Entre 1995/96 la cifra ascendía a los 27.000.

SIDA

Otro factor que ha afectado dramáticamente el desarrollo pleno de Sudáfrica y las expectativas de las nuevas generaciones es la epidemia del SIDA.

"Cuando Mandela entregó el poder a Thabo Mbeki en 1999, 11,7% de los adultos sudafricanos tenía VIH/SIDA. Mandela después reconoció su fracaso para lidiar con el problema. Años después su propio hijo moriría de SIDA. Eventualmente, el líder criticaría a Mbeki por no haber hecho lo suficiente para combatir la enfermedad", señaló Mazower.

El país tiene la segunda tasa más alta de pacientes con VIH/SIDA en el mundo.

Nelson Mandela
Además de la campaña contra el SIDA, Mandela promovió, a través de su fundación, reconciliación a nivel internacional.

Sudáfrica tiene 50.7 millones de habitantes. De acuerdo con estadísticas oficiales, alrededor de 10% vive con VIH.

El centro de estudios Bertelsmann Stiftung señaló que el impacto del VIH/SIDA en la cohesión de las familias ha sido dramático.

"El virus ha diseminado literalmente a la familia en muchos contextos y ha tenido un efecto particularmente devastador en los estrechos lazos que una vez existieron entre los miembros de familias grandes, especialmente en familias negras. Eso ha llevado al creciente fenómeno de niños a cargo de hogares en los que los padres o sus familiares adultos han muerto. Los niños terminan asumiendo la crianza de sus hermanos", indicó el centro de estudios alemán.

Los blancos sudafricanos tienen acceso a un sistema de bienestar relativamente bien desarrollado, la mayoría negra fue dejada con servicios de bienestar rudimentarios, señaló Bertelsmann Stiftung.

Aunque el gobierno distribuye gratuitamente drogas anti-retrovirales a enfermos con SIDA, expertos aseguran que el VIH es la principal razón por la cual la esperanza de vida es de 53 años.