"Búsquense una Merkel" y otros consejos a los republicanos

  • 24 octubre 2013
Merkel
¿Estará la solución de los republicanos en una líder al estilo de la canciller alemana?

El Partido Republicano tocó fondo en los sondeos de opinión durante el cierre parcial del gobierno de EE.UU. y la crisis del techo de la deuda.

El presidente Barack Obama consiguió que el público viera a los republicanos como culpables de poner al país al borde de la suspensión de pagos y de los numerosos inconvenientes provocados por la paralización.

La mayoría republicana del Congreso terminó viéndose obligada a elevar el techo de la deuda y reabrir el gobierno sin que Obama tuviera que acceder a negociar su reforma de salud.

Especialmente mal en las encuestas salió la facción más conservadora de los republcianos, el Tea Party, visto como el motor de la estrategia que provocó el batacazo que se dieron los republicanos.

Asesores políticos consultados por la BBC le ofrecen al partido cinco recomendaciones para reconstruir su imagen de marca.

1. Búsquense una Merkel

"Necesitamos a alguien que pueda ser duro pero al tiempo muestre sentido común y sea prácitco", dice el asesor político republicano John Feehery al mencionar a la actual canciller alemana, Ángela Merkel, como el perfecto ejemplo de todo eso.

Feehery cree que los republicanos carecen de un cuadro de mujeres potente y en especial de una que pueda asumir un papel preponderante en el liderazgo en la "patriarcal" Cámara de Representantes.

Los republicanos necesitan a una "Sarah Palin pero inteligente", bromea Feehry sobre la excandidata a vicepresidenta.

El analista cree que las mujeres tuvieron un rol fundamental en suavizar las tensiones entre bambalinas durante los 16 días que duró el cierre de gobierno y se dijo que el país estuvo en riesgo de entrar en suspensión de pagos.

Susan Collins
La emergencia de Susan Collins, lo mejor del mes para los republicanos.

La senadora republicana Susan Collins, en particular, ha obtenido cierto reconocimiento por haber sido la facilitadora de las negociaciones entre los líderes del Senado de ambos partidos.

"Si hay algo para estar esperanzado de lo acontecido en las últimas semanas, es cómo ha emergido Susan Collins", opina Tom Rath, otro asesor republicano.

Rath agrega que Collins y otras senadoras republicanas "encontraron la manera para llegar a un punto intermedio (ideológicamente) y al menos evitar el desastre".

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2. Apoyen el matrimono gay o al menos ignórenlo

El asesor republicano Ford O'Conell opina que en tanto cada vez más estados van legalizando el matrimonio entre parejas del mismo sexo, los republicanos no pueden seguir tan firmemente opuestos.

O'Conell señala que el matrimonio gay está creciendo en popularidad a nivel nacional y los republicanos deben reconocer que una oposición tan contundente les hace daño entre los votantes más jóvenes.

"Está claro que los independientes alineados más a la derecha y los republicanos de menos de 40 años lo consideran un hecho que está para quedarse", afirma.

Feehery afirma que los republicanos puede que no estén dispuestos a aceptar el matrimonio igualitario, pero abandonar la oposición a él como parte de su mensaje podría mejorar su posición a largo plazo.

"Creo que lo mejor sería no hablar de eso", dice.

Matrimonio gay
El apoyo al matrimonio gay ha crecido con los años.

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3. Consigan algo, cualquier cosa

Los republicanos han sido tachados de culpables por provocar el cierre parcial del gobierno en un intento de dejar sin fondos la reforma sanitaria del presidente Barack Obama, conocido como Obamacare.

Pero los estrategas republicanos consideran que su partido debe tratar de ir más allá de simplemente denigrar las propuestas demócratas si quieren mejorar su imagen de marca entre los votantes.

"Ganas más elecciones hablando de lo que estás a favor que diciendo lo que rechazas", considera Rath.

Feehery pregunta: "¿Cuál es su filosofía de gobierno más allá de tumbar cosas? ¿Cómo construyes cosas si de verdad el partido quiere construir algo?".

Para complicar el asunto, la base del partido "no tiene ninguna confianza en el gobierno", según Feehery.

"Hay un sentir en el Tea Party y entre los republicanos más conservadores de negar cualquier logro al gobierno", afirma Feehery. "No quieren que la administración crezca, no quieren nuevas leyes, no quieren nada".

"O es para decirles que quieres deshacer el Obamacare o rechazar otras leyes, o no hablan contigo. Y eso es problemático porque su trabajo, como legisladores, es aprobar leyes y conseguir que las cosas se hagan".

Feehery le aconseja el partido enfocarse en la reforma migratoria, un acuerdo en el presupuesto y las modificaciones al programa de ayuda alimentaria, por ejemplo.

"Conseguir que se haga algo", dice.

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4. Modérense

El cierre parcial de la administración dejó claro que el Partido Republicano está dividido en dos facciones: la llamada elite moderada republicana y el más estridente Tea Party que presiona buscando la confrontación.

Las figuras más moderadas fueron vistas en programas de televisión criticando a sus compañeros mientras los miembros del Tea Party lanzaban desafíos internos contra los congresistas a los que veían no suficientemente alineados con las directrices del partido.

"Tienen que mejorar su estrategia de comunicación", dice O'Connell.

"La mayoría de los estadounidenses no sabe demasiado sobre política o lo que apoya cada partido, pero sí sobre el tono y el lenguaje, y si un republicano no adopta una actitud más moderada y usa una retórica menos incendiaria, nunca van a ampliar su arco de votanes".

Los asesores republicanos también consideran que el partido debe ir más allá de la jerga de Washington para seducir a los que están fuera de la burbuja política.

"Tienen que mejorar vendiéndose a la gente y tienen que explicar mejor sus posicionamientos", opina O'Connell. "Asumen que la gente sabe cosas sobre cuestiones de presupuesto o sobre lo que está pasando, y no es así".

El analista afirma que el expresidente George W. Bush al menos conectaba con el público con su actitud campechana y eso es algo de lo que su partido debería tomar nota.

Así, los líderes del partido deberían dejar de lado toda la palabrería presupuestaria y dejarse entrevistar en programas humorísticos en horario nocturno de máxima audiencia.

"No eres un farsante por cuidar tu lenguaje", dice O'Connell. "Eso no implica poner en un compromiso los propios principios, es sólo que se puede conseguir mucho más por cómo se es percibido que con posiciones políticas de hecho".

Ted Cruz
El senador Ted Cruz es una de las voces más incendiarias de los republicanos.

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5. Dejen a Reagan en el pasado

O'Connell resalta que en el partido resultan muy populares los dos periodos que gobernó el expresidente Ronald Reagan, en el cargo entre 1981 y 1989.

Pero hace más de dos décadas de eso y el fallecido mandatario no le hace ya ningún favor al partido.

"Ronald Reagan está muerto y los republicanos tienen que aceptarlo", dice O'Connell.

El asesor sugiere que en lugar de inspirar asociaciones positivas en la mente de los votantes, invocar a Reagan en realidad "impide a los republicanos modernos articular una agenda del siglo XXI".

Por su parte, Rath afirma que Reagan, "icono del partido", no debería ser la misma figura que cuando fue presidente en los 80.

"Su presidencia fue adecuada a su tiempo, y los tiempos cambian", asegura. "Reagan no tenía nada que ver con Twitter ni internet, las cosas son diferentes ahora".

"Decir que tenemos que hacer lo que hizo Reagan es negar el inevitable cambio en el carácter de los ciudadanos del país y en los problemas a los que se enfrentan".

Y Feehery agrega: "Reagan fue conservador, pero ni de cerca tanto como lo son hoy algunos de estos tipos (congresistas)".

O'Donell lo tiene claro: "Los republicanos sabrán que han encontrado su equilibrio cuando la gente quiera quedar con ellos para tomarse una cerveza, y ahora mismo eso no pasa".

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