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¿Aprenderá la lección el Congreso de EE.UU.?

Última actualización: Jueves, 17 de octubre de 2013
Estatua "Dolor e Historia" frente al Capitolio

La simbólica estatua "Dolor e Historia" frente al Capitolio, en Washington D.C.

Después de la matanza en la escuela primaria Sandy Hook en Newtown, Connecticut, en diciembre de 2012, se habló mucho de que ése debía ser el momento de cambio en la forma como Estados Unidos hacía frente a la violencia con armas.

Los políticos y la ciudadanía se enfrentarían al lobby de las armas y habría una ley para controlar el armamento, que se haría cumplir con un control bien financiado y nuevas actitudes.

Ahora sabemos que ese cambio nunca llegó.

Habiendo cubierto la política, el gobierno y la cultura estadounidenses durante más de 30 años, yo era el escéptico hastiado de esta sala de redacción -mayormente británica- que predijo que el momento de Newtown se desvanecería.

Del mismo modo, hoy es el gran tema de debate si el más reciente bochorno nacional sobre el techo de la deuda y los plazos presupuestarios finalmente forzará al Congreso a comportarse con madurez y gobernar con un mínimo de orden y sentido común en el futuro.

Juegos de suma cero

Nuevamente, el escéptico le dice que no espere resultados demasiado pronto. En verdad, mi incredulidad va mucho más lejos.

Y estoy impresionado por lo que piensan sobre este posible punto de inflexión otros dos escépticos, Robert Samuelson y Lawrence Summers.

Samuelson, uno de nuestros mejores y más antiguos opinadores sobre economía, ve el actual "autovandalismo gubernamental" como un quiebre, pero para mal.

Mitch McConnell

Mitch McConnell: "Estas han sido unas semanas largas y desafiantes".

"Cuando se escriba la historia, sospecho que la brutal batalla por el presupuesto que deja estupefacto al país será vista como un espectacular duelo entre partidos", escribió Samuelson esta semana en The Washington Post.

"Los historiadores cautelosos, creo, la proyectarán como un punto de inflexión simbólico para las instituciones posteriores a la Segunda Guerra Mundial -principalmente el Estado de bienestar y el sistema de crédito al consumo- que dependía de un fuerte crecimiento que ahora, lamentablemente, ha desaparecido".

En ausencia de la expansión económica, argumenta Samuelson, las decisiones políticas siempre son juegos cuya suma dan cero, siempre muy duros.

Él duda que nuestras instituciones políticas sean lo suficientemente fuertes y bien administradas como para lidiar con el fin del crecimiento, mucho menos para revivirlo.

¿Punto de inflexión?

Yo agregaría que las principales instituciones del mundo corporativo y financiero en EE.UU. son igualmente débiles y miopes.

En la misma página de opinión, el exsecretario del Tesoro Lawrence Summers también considera esta batalla política como un punto de inflexión, y también para mal.

Summers dice: "Los historiadores en el futuro podrían ver la crisis de hoy como un punto de inflexión en el que la democracia de EE.UU. se mostró disfuncional, un ejemplo para ser evitado y no imitado".

Ni Summers ni Samuelson creen que esto sea una llamada de atención. Para ellos es simplemente un mal presagio.

Otros se muestran más esperanzados.

Así, según algunas "autopsias" de la crisis, es de esperar oír hablar sobre cómo el péndulo de la política de EE.UU. siempre regresa al centro, sobre cómo los más incendiarios del Tea Party pueden verse opacados por republicanos "más serios", sobre cómo los demócratas acabarán temperando su partidismo, que ha hecho que este Congreso sea el de más baja aprobación popular de la historia, aunque sólo sea para salvar su alma.

Pero tampoco espere nada demasiado pronto. Las instituciones políticas del país han funcionaron muy bien durante la crisis de los años 70. Pero desde entonces, olas implacables de partidismo, la trivialización de los medios de comunicación y la pérdida de confianza del público han erosionado los fundamentos de esas instituciones.

Otras instituciones que van más allá de la política, como Wall Street, las corporaciones y la prensa también se han visto golpeadas.

Si Samuelson tiene razón en que los niveles de crecimiento económico de la posguerra no regresarán, el sistema se verá presionado aún más.

"Fantasilandia"

Protesta de trabajadores federales cesados

Protesta de trabajadores federales frente al Congreso durante el cierre gubernamental de 16 días.

La pregunta es qué tiene que pasar para que esto sea un punto de inflexión, pero para bien.

Es decir, qué debe ocurrir para atraer a las personas más talentosas nuevamente a la política para renovar las capacidades de la administración y tener gente capaz de tomar decisiones difíciles pero necesarias en el largo plazo.

Ahora entramos en "Fantasilandia", y mientras estemos ahí, se presentan dos escenarios: mi pequeña fantasía, tal vez por trabajar en una empresa británica, es que un tercer partido, pequeño, consiga entrar al Congreso.

Esta agrupación, que tendría que ser moderada -por usar la terminología actual-, obligaría a adoptar una nueva manera de construir acuerdos, más parecida a la de un sistema parlamentario.

El otro escenario es que de alguna forma los partidos vuelvan a ganar poder y disciplina sobre sus miembros y sobre los intereses que financian sus operaciones. "Fantasilandia", como digo.

Y tristemente, como sucedió con Newtown, éste no es un punto de inflexión de los buenos.

Contexto

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