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Las nuevas leyes que amenazan el futuro de vendedores de ropa en Cuba

Última actualización: Viernes, 18 de octubre de 2013
Puesto de venta de ropa en La Habana, octubre de 2013

Los puestos de venta de ropa se enfrentan al cierre bajo las nuevas y estrictas normas.

Las tiendas de ropa privadas en Cuba van desde una mesa plegable llena de accesorios frente a una casa a locales con escaparate de vidrio, aire acondicionado y lo último en moda latina.

Han pasado tres años desde que el gobierno comunista ampliara las oportunidades de los pequeños negocios, y las tiendas de ropa se han extendido en toda Cuba, normalmente ofreciendo una gama más diversificada y con productos más baratos que alternativas estatales.

Pero el gobierno ha anunciado que pretende endurecer las normas comerciales, lo que podría dejar a miles de empresarios sin licencia y sin su medio de sustento.

"Estamos esperando que en cualquier momento aparezcan los inspectores", cuenta Victor, en la entrada de su residencia en la Habana, donde abrió una tienda hace tres años.

Nueva normativa

Tienda privada en La Habana

Tres años después de dar oportunidades a negocios privados, el gobierno está endureciendo las reglas.

Las nuevas normas han sido publicadas en la gaceta oficial del gobierno y especifican que los vendedores de ropa, cuyas licencias los definen como sastres y fabricantes de ropa, tienen prohibido vender moda importada.

"Se supone que debemos vender cosas que hacemos nosotros, pero la gente empezó a traer ropa al país y a venderla, y nos dejan hacerlo", explica Víctor, mientras clientes echan un vistazo a la ropa, zapatos y gorras de brillantes colores de su tienda.

Oficialmente no está permitido que individuos traigan productos de fuera para la venta en la isla, pero Cuba no tiene suficientes suministros para su recién nacido sector privado, así que proveedores sin licencia operan redes de "mulas", gente que lleva a mano desde ropa a computadoras a distintos puntos del país.

"Nosotros invertimos en nuestro negocio y no nos detuvieron", dice Víctor, cuyos productos proceden en su mayoría de Panamá y Estados Unidos. "Ahora La Habana está llena de ropa importada".

Venta ilegal

"He invertido mucho dinero aquí. ¿Ahora que voy a hacer?"

Vendedora de ropa en La Habana

Pero ahora el periódico oficial Granma informó que aquellos que vendan ropa importada están infringiendo la ley, lo que significa que muchas de las 20.000 tiendas tendrán que cerrar.

"Pagamos impuestos, pagamos salarios e impuestos para nuestros empleados. Estoy segura de que el estado se beneficia de nosotros", puntualiza Víctor, perplejo como muchos, de este cambio súbito.

Aquellos con licencia para vender dicen que las tiendas del estado no ofrecen el tipo de moda que piden los cubanos.

Además, la medida se aplica en un momento en el que el gobierno pretende mover a 1,5 millones de empleados del sistema estatal al sector privado, un objetivo que están lejos de alcanzar, habiendo emitido sólo 436.342 licencias privadas, el 18% de las cuales son de trabajadores que mantuvieron sus trabajos en el sector público.

Un transeúnte mira la vitrina de una tienda estatal

Las tiendas estatales no parecen ofrecer la clase de moda que buscan los cubanos.

Tiendas estatales vs privadas

Muchos de los que trabajan en las tiendas privadas dicen que hay una solución sencilla para el problema de las tiendas de ropa. Sugieren que el gobierno simplemente modifique las licencias de "sastre" para convertirlas en "vendedor de ropa" y que les cobre impuestos más altos beneficiando así al gobierno y permitiéndoles permanecer en el negocio.

Pero los funcionarios insisten en que la nueva medida "traerá orden" en un sector no estatal y pondrá fin a prácticas ilegales. Afirman que la aprobación de diez actividades comerciales adicionales, incluyendo permitir a la gente establecerse como agentes inmobiliarios, es una prueba del compromiso del gobierno a expandir el empleo "no estatal".

Pero los nuevos empresarios de Cuba intuyen un motivo distinto. Evidencias anecdóticas sugieren que las ventas en las tiendas estatales han caído en picada.

"En las tiendas de ropa estatales siempre hay la misma ropa, como que son incapaces de comprar cosas lindas", dice la ahora empresaria Sandra. "Así que la gente viene a nosotros a buscar lo que quiere, por lo que es moderno".

Jóvenes cubanos alardean de un bolso con la bandera británica

Jóvenes al día con la moda dicen que la ropa de las tiendas estatales es "fea".

Joven y a la moda

"Compramos todo en los mercados. La ropa es muy cara en las tiendas estatales y más fea", dice un joven conductor de taxi-bicicleta. "Puedes pagar US$60 por un par de zapatos en las tiendas del estado. ¿Saben cuán lejos tengo que pedalear para ganar eso?".

El joven lleva un bolso decorado con la bandera de Inglaterra, una reliquia de la moda del año pasado. Entonces tan sólo los vendedores privados eran los que satisfacían la demanda, suministrando camisetas, zapatos y cinturones a la moda.

"Este negocio ofrece una seria competencia a las tiendas estatales", afirma también Omar Everleny, del Centro estatal para el Estudio de la Economía en Cuba. Él dice que la decisión de retirar las licencias es "un error".

"El estado debería ser competitivo, no usar estos mecanismos", opina, haciendo eco de la impresión que tienen muchos sobre cómo esta medida lo que hará es devolver estos productos al mercado negro, precisamente lo contrario de lo que estas normas pretenden conseguir.

"Durante 54 años pensamos que el sector privado era malo, aunque la palabra privado ni siquiera se usa aquí", puntualiza el economista, probando la lógica de esta medida. "Es muy difícil, habrá mucha resistencia al cambio".

Tienda en una casa en La Habana

Los dueños de los puestos temen que sus negocios sean cerrados en cualquier momento.

Futuro incierto

Así que mientras estos nuevos empresarios se preguntan sobre su futuro, el programa estatal de televisión habla de las virtudes de la ropa hecha en casa, criticando los dictados de una industria de la moda "explotadora". Los comentaristas hablan del potencial de los diseñadores independientes.

Pero los nuevos comerciantes son muy escépticos. "Nadie comprará cosas hechas en casa ahora que se han acostumbrado a comprar ropa importada", dice Sandra. "Pero no sabemos qué vamos a hacer ahora", dice, rodeada de filas de ropa.

Un funcionario del Ministerio de Trabajo informó en medios estatales que aquellos comerciantes con licencia obtendrán una explicación a estas nuevas medidas, pero subrayó que "la ley ya está vigente y debe ser cumplida".

Así que los vendedores de ropa en Cuba están esperando, todavía trabajando, inseguros y ansiosos sobre lo que se viene.

"Este negocio no me va a hacer rico", dice una mujer, doblando su mercancía tras un duro día sin ventas. "Pero he invertido mucho dinero aquí. ¿Ahora qué voy a hacer?".

Contexto

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