Los políticos que no se inquietan por un "default" de Estados Unidos

  • 10 octubre 2013
Capitolio

Una fracción del Partido Republicano de Estados Unidos confía en ganar la batalla por la subida del techo de la deuda: o se desmantela la reforma de salud del partido Demócrata o el país deberá vivir con lo que tiene durante un tiempo. ¿Permanecerá fiel a este sector el resto del partido?

Es una apuesta de alto riesgo - Estados Unidos se aproxima al límite de endeudamiento para pagar sus obligaciones y la mayor parte de los expertos advierte que la situación puede ser catastrófica.

Pero un grupo de conservadores de línea dura en el Congreso piensa que el riesgo merece la pena.

Lea: ¿Es cierto que Estados Unidos siempre paga sus deudas?

Bala de plata republicana

Decenas de políticos republicanos, como por ejemplo Steve King de Iowa, Tim Huelskamp de Kansas y Mick Mulvaney de Carolina del Sur, han insinuado en distintas entrevistas que el gobierno de Estados Unidos podría priorizar sus pagos en caso de que no se aumente el límite de la deuda, eligiendo financiar algunos gastos del gobierno mientras recorta otros de forma drástica.

"No subir el techo de la deuda se traduce en un presupuesto equilibrado", le dijo a la cadena de televisión CNN la semana pasada el senador republicano por Kentucky Rand Paul. "No quiere decir que no vayas a pagar tus facturas".

Rand Paul
Rand Paul dice que EE.UU. continuará pagando sus facturas incluso si se alcanza el tope de la deuda

La estrategia se basa en convencer al presidente Barack Obama de que los conservadores están dispuestos a no subir el techo de la deuda y devastar las prioridades del gobierno del partido Demócrata al tiempo que se le garantiza a los grandes empresarios que respaldan a los republicanos que esto no destruirá la economía.

Es una línea fina, pero los grupos de raíz conservadora creen que han encontrado la fórmulas perfecta para matar la ley de reforma del sistema de salud de Obama de 2010 –"Obamacare"-, la misma que el representante republicano por Luisiana, John Fleming, calificó como "la legislación más peligrosa jamás aprobada en el Congreso".

Si la idea es llegar al llamado default para que la "Obamacare" sea destruida y los estadounidenses aprendan que se puede vivir con menos intervención del gobierno, que así sea.

"Es posible que los izquierdistas estén preocupados por solucionar este asunto porque no quieren que los estadounidenses se den cuenta de que pueden sobrevivir sin problemas con mucho menos gasto público", escribe Jeffrey Dorfman en la revista económica Forbes.

"Quizá sea mejor, a la larga, que el gobierno pruebe unas gotas de lo que muchas familias han experimentado durante años: ceñirse a un presupuesto".

El representante republicano por Florida, Ted Yoho, aseguró en una entrevista con el diario estadounidense The Washington Post que alcanzar el límite de la deuda "le traería estabilidad a los mercados del mundo", puesto que demostraría que el país es serio a la hora de cuadrar el presupuesto.

'Una estrategia estúpida'

La teoría dice que, sin el riesgo del default de la deuda soberana, y con los intereses demócratas bajo los dolorosos efectos del recorte previsto del 32% en el gasto general del gobierno, los republicanos tendrían finalmente una posición aventajada en la negociación.

"Alcanzamos el techo de la deuda, y el mundo no terminará", aduce Dean Clancy, vicepresidente de políticas públicas de FreedomWorks, un grupo activista de tinte conservador.

"Una vez que la ciudadanía y Wall Street entiendan que el default no es en realidad una posibilidad, la capacidad de influencia del presidente se verá fuertemente reducida y será posible alcanzar un compromiso bipartidario".

Otros republicanos consideran que una estrategia de este tipo es poco práctica y a la vez peligrosa. Incluso si el Departamento del Tesoro descifra cómo priorizar los pagos, la incertidumbre creada por una acción de este calibre devastaría los mercados financieros.

"El asunto aquí es respetar nuestras obligaciones de deuda", señala Bill Hoagland, vicepresidente sénior en el Bipartisan Policy Center (Centro de Política Bipartidaria) que sirvió como asesor de presupuesto del exlíder de la mayoría republicana en el Senado, Bill Frist.

John Boehner
Boehner se ha mostrado receloso a la hora de alinearse con el ala más dura de su partido.

"Es estúpido, y es increíble incluso que estemos teniendo esta conversación".

El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, un receloso fichaje en la actual batalla presupuestaria por la reforma sanitaria, ha mostrado una vez más cierta cautela para zambullirse junto con la camarilla política conservadora.

Aunque continúa asegurando que su partido está unido, algunas informaciones de prensa la semana pasada revelaron que Boehner le dijo a sus nerviosos colegas que no permitiría un default de la deuda, incluso si esto implicaba contar con el apoyo demócrata para aprobar un aumento del límite de la deuda.

Guerra civil

De acuerdo al estratega de campaña y experto en opinión pública Matthew Towery, de filiación republicana, los conservadores de línea dura pronto se darán cuenta de que su plan es irrealizable.

Al igual que en la crisis económica de 2008, cuando el Congreso no aprobó una ley de rescate económico hasta que el mercado de valores cayó 700 puntos, los republicanos de base darán un giro una vez que los mercados financieros den señales de estrés, opina.

"El presidente ha declarado abiertamente que Wall Street debería estar preocupado", explica Towery. "Obama quiere una caída, dado que sabe lo que esto significaría. Habría que adoptar medidas inmediatas".

En ese punto, suficientes republicanos le darían el respaldo a Boehner para votar por el aumento del límite de la deuda en la Cámara.

"La mayoría [republicana] en la Cámara tiene mentalidad de manada hasta que las cosas empiezan a ir mal", sostiene Towery. "Una vez que eso ocurra, Boehner no solo tendrá los votos, probablemente conseguirá una mayoría del grupo para acompañarlo".

Conforme se acerca el día que se alcanzará el límite de la deuda, lo que ha sido bautizado como "guerra civil" republicana entre los conservadores de línea dura y la clase dirigente del partido puede aproximarse a su juego final.

El caucus conservador ha demostrado que está dispuesto a continuar estirando la situación de punto muerto hasta conseguir una victoria incondicional. Con un fuerte respaldo de los votantes en casa y una percepción de que la reforma sanitaria "Obamacare" es una amenaza existencial para el país, el compromiso no es una opción para este sector del partido.

En algún punto, sin embargo, el resto del partido Republicano puede decidir que se quiere bajar del barco.

"Creo que los republicanos quieren salir de este caos", concluye Towery.

Contenido relacionado