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El enrevesado mundo de los duendes de la invención

Última actualización: Sábado, 5 de octubre de 2013
Troll

"Trolls": no inventan, ni producen nueva tecnología pero se benefician de quienes lo hacen.

En un restaurante mexicano en Dallas, Texas (Estados Unidos), media docena de abogados hablan sobre patentes. La conversación deriva hacia las actividades de los llamados "trolls" y los allí presentes compiten por los ejemplos más locos de demandas judiciales relacionadas con patentes.

"El caso de la patente del escáner", dice uno.

"Reclaman que cualquiera que utilice un escáner para escanear documentos y enviarlos por correo electrónico les debe regalías por valor de US$1.000 por empleado".

"Hay un par de 'trolls' que reclaman que inventaron la tecnología que da soporte al wi-fi", explica otro de los presentes, "y están demandando a toda clase de empresas: bares, hoteles, restaurantes. Cualquiera que ofrezca wi-fi, ellos dicen que les debe dinero".

Un tercer abogado interviene: "Y están las patentes del sándwich de crema de cacahuete con mermelada…".

Estos abogados de patentes trabajan en la mayoría de los casos para la parte demandada pero es muy difícil encontrar a alguien que no crea que el sistema de patentes de Estados Unidos ha enloquecido en los últimos años.

Infracción de patentes

Los costos de los procesos judicales por patentes son muy elevados.

Gran parte de la responsabilidad le corresponde a las que se conocen como entidades no activas o "trolls", como los llaman aquellos a los que no les gusta lo que hacen.

"Un 'troll' de patentes es alguien que compra patentes y luego demanda a las personas", explica Alan Schoenbaum, abogado de la empresa de computación en la nube Rackspace, que ha sido objeto de demandas por patentes.

"Generalmente no son inventores, son emprendedores o gente del mundo de las finanzas".

Guerra de patentes

Hubo un tiempo en que los "trolls" de patentes eran un elemento irritante menor para cualquiera que estuviera lanzando un producto nuevo, nada más.

"Nuestra investigación constata que en sólo cinco años el sistema de patentes de Estados Unidos se ha puesto del revés", dice el profesor de la Universidad de California Robin Feldman, uno de los autores de un gran estudio sobre litigios por patentes.

Alan Schoenbaum, de Rackspace, dice que defender un caso de patentes puede ser costoso. "La mayor parte de las demandas por patentes las interponen entidades que no fabrican productos; en otras palabras, en su terminología, son 'trolls' de patentes", dice.

¿Qué es una patente?

Es el derecho exclusivo de propiedad que otorga un gobierno al dueño de una invención.

Esto permite al creador y posteriores dueños evitar que otros hagan, utilicen, pongan a la venta o importen su invención en el país por tiempo limitado.

A cambio, deben acceder a que la documentación de la patente sea revelada públicamente.

"Su modelo de negocio se basa en obtener dinero de aquellos que sí fabrican productos".

Aunque algunos "trolls" desarrollan sus propias invenciones patentables en casa, la mayoría de ellos compran las tecnologías de segunda mano.

Innovadores y empresas a menudo están dispuestos a vender sus derechos, dado que les garantiza dinero en efectivo para llevar a cabo ideas que en otro caso permanecerían en segundo plano.

Pero no son sólo los "trolls" quienes persiguen las patentes: muchas adquisiciones recientes de empresas tecnológicas han estado impulsadas por el deseo de adquirir librerías de patentes, quizá la más notoria fue la compra por parte de Google de Motorola Mobility por US$12.500 millones en 2012.

Los "trolls" son vilipendiados porque se percibe que sus tácticas legales son más propensas a paralizar la innovación que a fomentarla.

Alan Schoenbaum

"Las patentes que adquieren los trolls suelen estar relacionadas con software", dice Schoenbaum.

Me dispongo a salir en busca de algunos de estos "trolls" y escuchar su versión de la historia.

Pero primero le pido a Alan Schoenbaum que describa sus tácticas.

El primer paso es equiparse de fondos para financiar la guerra de patentes: "Las patentes que adquieren son generalmente de software. Y están escritas de forma muy general. Son muy difíciles de entender y a menudo inescrutables".

Luego buscan empresas a las que abordar, amenazándolas con acciones legales extremadamente costosas si no pagan una licencia.

"Defender una demanda es muy caro. Puede oscilar entre varios cientos de miles de dólares hasta US$5 o US$6 millones", dice.

"Juegan con el temor del acusado de que se va a gastar mucho dinero en su defensa y es simplemente más barato pagar la licencia".

Cuando alcanzan un acuerdo con las empresas blanco de su ofensiva, casi siempre hay un pacto de no revelación y todo el proceso se rodea de tal secretismo que es difícil averiguar qué está pasando.

El lenguaje de los trolls

Reforma del sistema de patentes

Leo Kelion, periodista de Tecnología

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha acusado a "trolls" de patentes del sector tecnológico de intentar "secuestrar la idea de alguien y ver si pueden extorsionarle con dinero".

Para abordar el problema, ha pedido al Congreso que adopte medidas diseñadas a disuadir a las empresas de presentar demandas.

Las medidas incluyen:

  • Requerir a las partes que presenten demandas que revelen quién posee las patentes en última instancia, para que no se puedan esconder tras empresas escudo.
  • Hacer que las cartas de demanda sean públicas y accesibles.
  • Facilitar que los tribunales puedan forzar al perdedor de un caso a pagar los costos legales del ganador.
  • Ofrecer mejor protección legal a los compradores de los productos para salvaguardarlos contra el riesgo de ser demandados por infracción de la patente del fabricante.

Además, el presidente anunció las medidas que él iba a adoptar y que estaban a su alcance.

Incluyen:

  • La Oficina de Patentes de Estados Unidos requerirá a los solicitantes y dueños de patentes que aporten actualizaciones de quién posee qué si se presentan ante el organismo con una disputa. El objetivo es ayudar a los demandados a tener más datos sobre con quién se están enfrentando y las conexiones que existen entre los diversos "trolls".
  • Los examinadores de patentes recibirán formación adicional para intentar minimizar el riesgo de que se aprueben demandas demasiado generales o amplias.

Al tratarse de casos que a menudo están relacionados con los tribunales, con abogados de por medio, no es fácil encontrar a personas dispuestas a hablar. Finalmente, doy con alguien que sí lo hace.

Erich Spangenberg tiene una compañía llamada IP Nav, descrita por Alan Schoenbaum de Rackspace como un jugador en las grandes ligas de los "trolls". Su empresa se jacta de que, hasta el momento, ha recaudado más de US$700 millones con los pagos de licencias de las patentes que posee.

Su sede en Dallas refleja sin duda que el negocio está en ebullición.

En nuestra entrevista de media hora, Spangenberg es extremadamente firme en la defensa de la ética de su trabajo, y se torna combativo cuando insinúo que él y los de su clase pueden estar perjudicando a la innovación.

¿Le molesta ser llamado "troll"? No, pero dice que la palabra ha perdido significado: "Cualquiera que reivindique una patente, si no es Google, es aparentemente un 'troll'. Así que no creo que sea un término descriptivo, la palabra adecuada es dueño de una patente".

Escucha mi descripción de las empresas pequeñas que son acosadas por los dueños de extrañas patentes con un escepticismo impaciente. "En toda industria hay una parte de abuso", responde.

Se presenta a sí mismo como el campeón de los débiles que se enfrentan a las poderosas corporaciones: "No presionamos a empresas con menos de US$100 millones de ingresos, no tiene sentido económicamente".

Dice que he malentendido lo que es una patente.

Más que ser la defensa de una invención, es un derecho de propiedad definido en la Constitución de Estados Unidos, y el hecho de poseer una, no quiere decir que haya que hacer algo con ella.

"Al igual que un arquitecto puede diseñar un edificio pero no lo construye o un autor puede componer una canción pero no tiene que cantarla, un inventor puede recibir una patente pero en última instancia no está obligado a ponerla en práctica", explica.

En cuanto a su táctica, que puede implicar demandar el pago de una licencia sin revelar exactamente qué patente se ha infringido hasta que el acusado pague, no se arrepiente.

Erich Spangenberg

A Spangenberg su trabajo no le parece poco ético.

Spangenberg reconoce feliz que su negocio de monetización de patentes le ha resultado muy lucrativo: su casa de US$30 millones en Dallas está a la venta. Pero incluso aunque sea legal, le digo, mucha gente lo ve como falto de ética.

"No entiendo el argumento", replica.

"Hablemos de quién quiere promover la innovación y quién no. ¿Realmente cree que lo que quiere Google es eliminar el sistema de patentes para promocionar la innovación? Lo siento, yo no lo creo", dice.

Y en relación con los llamados a reformar el sistema, continúa: "India y China celebran lo que le estamos haciendo a nuestro sistema de patentes".

Puede que se avecine un cambio, en la medida en que los políticos, incluido el presidente Barack Obama, critican el actual sistema de patentes y atacan a los "trolls".

Incluso Spangenberg admite que algunas reformas son necesarias, pero mientras tanto sigue adelante con el serio y lucrativo negocio de la monetización de patentes.

Contexto

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