México: se reduce amenaza de otra tormenta

  • 20 septiembre 2013

Una frase popular en México dice: "Ya no siento lo duro, sino lo tupido". Y esa parece ser la situación del país ante el asedio de huracanes y tormentas tropicales.

Cuando todavía se atiende la emergencia por el impacto de los huracanes Ingrid y Manuel, que dejaron 97 muertos según las últimas cifras oficiales, en el Golfo de México comenzó a formarse un nuevo fenómeno meteorológico que, según dijeron los expertos inicialmente, podía agravar la situación en al menos la tercera parte del territorio.

Huracán Manuel al entrar a Sinaloa. Foto: Conagua
El huracán Manuel a punto de entrar a tierra en Sinaloa. Foto cortesía Conagua

Se trata de un sistema de baja presión que cruza la península de Yucatán, en el sureste, y que bordea las costas del Atlántico con rumbo al noreste.

El miércoles, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) dijo que en los días siguientes el fenómeno tenía 70% de probabilidades de convertirse en un ciclón, y si eso ocurría se le llamaría Jerry.

Sin embargo, este viernes el Servicio Meteorológico Nacional indicó que las posibilidades de que un nuevo ciclón se genere en el Golfo de México bajaron a un 30%.

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Días críticos

De haber ascendido a ciclón tropical, se temía que el fenómeno atrajera hacia el Golfo los remanentes de humedad que dejó Manuel en la zona del Pacífico, lo que habría provocado un nuevo alud de lluvias sobre zonas ya afectadas por los fenómenos anteriores.

Lo más grave era que la abundancia de agua podría convertirse en torrentes de agua desde las montañas, desbordar presas y ríos, así como causar deslaves en comunidades rurales y carreteras.

Las autoridades han dicho que los próximos días serían "críticos" para México, no sólo por la ya reducida posibilidad de un ciclón, sino porque la temporada de huracanes aún no termina.

Los pronósticos del SMN indican que todavía podrían formarse ocho fenómenos meteorológicos en el Pacífico, y otros once en el Atlántico. El plazo en que se considera posible el surgimiento de ciclones concluye el 30 de noviembre.

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Vigilancia

Al tocar tierra en Sinaloa, en el noroeste del país, Manuel dejó de ser huracán y se convirtió en tormenta tropical. Pero eso no baja el riesgo.

El gobernador Mario López Valdéz dijo que hasta el momento el fenómeno ha afectado a unas 100.000 personas en cinco municipios. Las clases se suspendieron en el estado, además que se cerraron las operaciones aéreas durante unas horas y la pesca en toda la costa.

Pero es apenas una parte del problema. Además de Sinaloa, el SMN advierte de fuertes lluvias en los estados de Durango, Chihuahua, Zacatecas, Colima y Jalisco. El mayor riesgo se presenta en las zonas montañosas donde existen las comunidades rurales más pobres de la región.

La crisis se mantendrá durante 48 horas, dijo López Valdéz, el mismo tiempo en que se esperaba la evolución del fenómeno meteorológico en el Golfo de México.

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¿Realidad?

Aunque México es un país vulnerable a los huracanes, este año el problema ha sido particularmente difícil pues según la Comisión Nacional del Agua (Conagua) el número de fenómenos meteorológicos será mayor al promedio histórico.

Deslave carretero por huracán Manuel en México
El mayor problema de los huracanes en México se conoce cuando pasan las lluvias

En otros años, por ejemplo, los ciclones se han presentado de forma alternativa, es decir, ocurren en zonas y momentos distintos. Eso ha permitido que las afectaciones se concentren en los sitios donde los fenómenos tocan tierra.

Pero eso no ocurre ahora. Ingrid y Manuel afectaron a las dos terceras partes de México con una gran cantidad de lluvias que saturaron las posibilidades de filtración y almacenamiento.

La tragedia de México en imágenes

Tierra saturada

En Guerrero, por ejemplo, cayeron hasta 700 litros de agua por metro cuadrado en sólo un día.

Eso provoca, por ejemplo, que la tierra pierda su capacidad de filtración y entonces ocurren las inundaciones y escurrimientos, especialmente en las zonas montañosas coinciden expertos.

Y esto es lo que provoca los mayores daños, más que las lluvias y vientos. La caída de agua provoca deslaves e inundaciones que en el caso de las comunidades en las montañas –las más vulnerables a los ciclones- causa problemas de comunicación.

Algo que ahora se vive en México. Lo que hasta ahora se ha informado de los huracanes que asedian al país es una parte de la realidad, reconocen autoridades. El verdadero impacto se conocerá cuando el agua recupere su cauce.