El papa Francisco inicia una reforma radical en El Vaticano

  • 1 septiembre 2013
Prelados en el Vaticano
Tras seis meses en su cargo, el papa Francisco ha puesto en marcha una <br>agenda para reformar el funcionamiento del Vaticano.

El arzobispo Pietro Parolin, diplomático del Vaticano de 58 años, asumirá en octubre el cargo de secretario del Vaticano, un puesto clave considerado el equivalente al de "primer ministro" en otros países.

Parolin -actual nuncio en Venezuela- remplazará así al cardenal Tarcisio Bertone, una figura controvertida en los pasillos del poder de la Santa Sede.

Su nombramiento marca el inicio de una reorganización de grandes proporciones de los hombres que manejan la curia romana

Cuando muere un Papa, o cuando dimite, como pasó con el papa Benedicto en febrero de este año, todos los clérigos de mayor jerarquía pierden sus trabajos automáticamente.

El papa Francisco reinstauró temporalmente a todos los exjefes de departamentos, incluyendo al cardenal Bertone, mientras planificaba una restructuración radical del gobierno central de la Iglesia Católica.

Ahora, tras seis meses en el cargo, el sumo pontífice puso en marcha una agenda para reformar la administración del Vaticano.

La sustitución de Bertone por un hombre mucho más joven y de más experiencia y que además es un lingüista versado, es tan sólo el primer paso de un ambicioso plan forjado por Francisco para transformar a la lenta corte papal en una institución del siglo XXI.

"El arzobispo Parolin fue Subsecretario de la Sección para las Relaciones con los Estados antes de convertirse en embajador y sabe cómo funciona el Vaticano y cómo funciona la Iglesia Católica alrededor del mundo. El papa Francisco se apoyará mucho en él para todo lo que tenga que ver con relaciones internacionales", explicó Greg Burke, estratega de comunicación del Vaticano.

El Vaticano tiene relaciones diplomáticas con más de 170 países.

Falta de coordinación

Pietro Parolin
Parolin asumirá su puesto a mediados de octubre.

El nuevo secretario de Estado asumirá su cargo a mediados de octubre, después de que el papa Francisco presida la reunión inaugural de un consejo de ocho cardenales de todo el mundo que él designó para que lo asesoren en cuanto a las políticas de la Iglesia, el primero de octubre.

Durante las últimas dos décadas ha habido una falta de coordinación entre los distintos dicasterios o secciones administrativas que forman la curia romana o el gobierno central de la Iglesia Católica Romana.

El estado de salud del fallecido papa Juan Pablo II fue pobre durante casi una década hasta su muerte en 2005 y por ello muchas de las decisiones quedaron a manos de sus asesores.

Su sucesor, el papa Benedicto, no está considerado como un administrador exitoso. El escándalo conocido con el nombre de "Vatileaks", que estalló cuando su mayordomo le robó y filtró a la prensa documentos confidenciales que contenían información sobre corrupción en altos niveles del Vaticano, fue uno de los momentos más bajos de su papado.

El papa Francisco ya ha puesto en marcha una reforma en el Banco del Vaticano que supuestamente ha pasado por alto el lavado de dinero de algunos de sus clientes. También ha designado un comité de economistas católicos para asesorarlo en cómo mejorar los métodos de contabilidad y transparencia financiera.

Pero el nombramiento de su nuevo secretario de Estado es por lejos la medida más importante tomada por el papa Francisco desde que fuera elegido en marzo.

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