El misterioso escape del Assange boliviano a Brasil

  • 26 agosto 2013
Roger Pinto
Roger Pinto estuvo 455 días en la embajada de Brasil en La Paz.

El 28 de mayo de 2012 Roger Pinto ingresó a la embajada de Brasil en La Paz. El 23 de agosto de 2013 salió de ella. Casi nadie supo cómo lo hizo.

Tras 455 días dentro de la embajada, el senador de la oposición boliviana, asilado de Brasil por presunta persecución política del gobierno de Evo Morales, logró abandonar misteriosamente la sede diplomática y llegar el sábado a Brasil.

"Me voy a colocar a disposición de las autoridades brasileñas para ratificar las denuncias que hice en su momento sobre relaciones peligrosas del gobierno de Evo Morales con el narcotráfico y la corrupción", le dijo Pinto a Globonews, horas después de su llegada a Brasil.

Según el gobierno boliviano, Pinto debe responder por una veintena de denuncias por corrupción en su contra, además de una condena de un año de prisión dictada en junio pasado.

Pero, ¿cómo uno de los opositores más buscados por el gobierno de Morales logró sortear la seguridad boliviana, salir sin salvoconducto y cruzar casi completamente Bolivia de oeste a este recorriendo unos 1.500 kilómetros en auto hasta llegar a territorio brasileño?

En auto a la frontera y en avión a Brasilia

Denise Pinto, hija del senador y la única persona con autorización para visitarlo en la embajada aparte de sus abogados, se enteró el miércoles pasado de la operación.

"La familia sabía muy poco del tema. Yo tuve conocimiento el día miércoles, cuando me lo comunicó mi papá", le cuenta Denise Pinto a BBC Mundo.

El senador le pidió a su hija que abandonara La Paz y partiera de vuelta donde vive su familia, en Brasilea, en el estado brasileño de Acre.

Él esperaría hasta el viernes, cuando un auto oficial de la embajada lo llevaría rumbo a Brasil.

"Fue una decisión bastante difícil. Como hija, tenía que obedecer a mi papá, pero no quería. No tenía seguridad de que lo iba a volver a ver. El viaje era largo, y tenía problemas de salud", relata a través del teléfono Denise Pinto, en comunicación con BBC Mundo.

Escoltado por militares y acompañado del ministro consejero de la embajada brasileña, Eduardo Saboia, Pinto dejaba la sede diplomática en La Paz tras 15 meses de asilo.

El senador viajó 22 horas por tierra hasta Corumbá, en el lado brasileño de la frontera, donde fue recibido el sábado en la tarde por la Policía Federal brasileña.

La noche del sábado el senador boliviano tomó un avión privado con rumbo a Brasilia, el cual habría sido conseguido por el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado brasileño, Ricardo Ferraço, quien recibió a Pinto en la capital.

Ferraço, senador del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), aseguró que Pinto no es "prófugo" de la justicia, como lo califica el gobierno de La Paz.

"Era perseguido por denunciar al narcotráfico", apuntó Ferraço, quien calificó la constante negativa del gobierno de Morales de concederle el salvoconducto como una "actitud propia de una dictadura arbitraria".

Denise Pinto asegura que la decisión se tomó ante el evidente deterioro de su padre.

"Estaba con problemas a los riñones. No tenemos certeza de qué es porque se necesitan estudios y en la embajada no podían realizarse", le comenta a BBC Mundo.

Además, el parlamentario boliviano sufre de "un cuadro de depresión bastante grande", según relata su hija.

Lea también: El caso del "Assange" boliviano: un año encerrado en una embajada

¿Conflicto diplomático?

Roger Pinto
El senador fue recibido el sábado por la Policía Federal brasileña.

La llegada de Pinto a Brasil tomó por sorpresa a las autoridades del Ministerio de Relaciones Exteriores.

"El Ministerio está reuniendo información sobre las circunstancias en que ocurrió la salida del senador boliviano de la embajada de Brasil y su entrada en el territorio nacional", aseguró el ministerio a través de un comunicado.

"Se tomarán las medidas administrativas y disciplinarias que correspondan", aseguró el comunicado, donde además aclaraban que ya habían llamado a consultas a su encargado de negocios en La Paz, Eduardo Saboia.

Saboia, eso sí, les respondería por los medios.

"Tomé la decisión de realizar esta operación porque no había un riesgo inminente para la vida y la dignidad de senador", le dijo Saboia al famoso programa de televisión brasileño O Fantástico el mismo domingo.

Pero, ¿es posible que el Ministerio de Relaciones Exteriores no estuviera al tanto de semejante operación? La hija del senador boliviano cree que no sería tan raro. "Eso es algo que escapa a mi conocimiento, pero puede ser posible.

Según la hija de Pinto, tras la última visita del canciller brasileño Antonio Patriota a La Paz, su padre sólo logró restricciones. "Era el ministro Saboia quien lo veía todos los días. Y dado su deterioro (de Pinto) puede ser posible (que el gobierno brasileño no estuviera en conocimiento)".

El gobierno boliviano, a través de su ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, aseguró que Brasil debe explicar cómo se produjo la salida de Pinto ya que no tenía los permisos legales bolivianos para hacerlo y existen cuatro órdenes judiciales que se lo prohibían.

Quintana aseguró que quiere conocer los detalles de la fuga por una vía oficial diplomática, ya que no cree en la versión del uso de un vehículo oficial escoltado por militares brasileños.

"Un vulgar delincuente"

Roger Pinto con su hija Denise
Roger Pinto con su hija Denise en una de sus visitas.

A pesar del impasse, el gobierno boliviano descartó quebrar relaciones por la huida e intentó bajarle el perfil al tema.

"No hay un quiebre en las relaciones bilaterales", comentó Quintana en una entrevista con la radioemisora Fides el domingo.

"Con el Brasil tenemos que ser muy prudentes. ¿Qué es Roger Pinto en medio de la dinámica comercial de US$2.000 y US$3.000 millones? ¿Qué es Roger Pinto? Es un suspiro en el aire", agregó.

Además, el ministro descartó una posible solicitud de extradición, pero consideró que Pinto se fugó como un "vulgar delincuente" y debe ser la Fiscalía boliviana la que pida a la Interpol su captura.

El senador opositor boliviano cuenta con una veintena de denuncias por corrupción en su contra en varias ciudades de Bolivia.

Las denuncias le han valido una condena a un año de prisión, dictada en junio pasado por un tribunal boliviano por "incumplimiento de deberes" y "daño económico al Estado".

Según la denuncia, fue responsable de una pérdida de más de US$1,6 millones de las arcas del Estado en 2000. También responde a unos 20 procesos por desacato, la venta de activos del Estado y la corrupción.

Según Denise Pinto, la condena es "injusta y mentirosa". "Definitivamente el gobierno no tenía algo con qué defenderse del asilo de mi papá. La condena fue un arma del gobierno para seguir diciendo que él es un delincuente".

Además, aclara que "no es una sentencia ejecutoriada o final, es recién una condena en primera instancia".

Roger Pinto en persona ha negado tajantemente dichos cargos, acusando al gobierno de persecución política por la información que supuestamente tendría de vínculos entre el Ejecutivo y el narcotráfico.

"El gobierno de Morales siempre inventa procesos e insulta a la oposición", declaró Pinto desde Brasil.

Además, reiteró sus denuncias de "relaciones peligrosas" entre personalidades del Gobierno de Evo Morales y el narcotráfico.

Pinto insistió en que dichas denuncias –de las cuales no dio más detalles- fueron respondidas por Morales "como hace siempre con la oposición, con insultos y persecuciones". Eso fue, según Pinto, lo que lo obligó a buscar refugio en la embajada de Brasil en La Paz.

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