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Así serán las ciudades inteligentes del futuro...

Última actualización: Martes, 20 de agosto de 2013
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Boston, EE.UU.

Boston

Boston está conectado con un sistema llamado ShotSpotter que utiliza sensores acústicos para detectar y determinar la ubicación de disparos que se produzcan. La ciudad también cuenta con 222 sensores para detectar armas biológicas.

Los edificios tienen equipos para rastrear las emisiones de gases de efecto invernadero, mientras que un software de análisis ayuda a predecir la necesidad de hacer mantenimiento a la red de alcantarillado.

El alcalde de Boston estableció una 'Oficina de Nueva Mecánica Urbana' para conectar mejor a los ciudadanos a los servicios de la ciudad y animar a la gente a contribuir a la planificación de la comunidad a través de un juego en 3D.

Rio de Janeiro, Brasil

Rio at dusk

En 2010, el alcalde Eduardo Paes le encargó a IBM la creación de un centro de operaciones centralizado que conecta todas las 30 agencias de la ciudad, desde el transporte hasta los servicios de emergencia. Esto significa que los funcionarios de la ciudad pueden colaborar para gestionar el tráfico y los sistemas de transporte público, y garantizar a la vez que el abastecimiento de energía y agua funcionen de manera más eficiente.

En caso de una emergencia, como el colapso de un edificio, se puede desplegar una respuesta coordinada. Es posible además detener los sistemas de transporte, movilizar a los servicios de emergencia y cortar el suministro de gas, y mantener a los ciudadanos informados de rutas alternas a través de Twitter.

Dublin, Irlanda

Dublin

La ciudad está siendo utilizada como un programa piloto de IBM, que está trabajando junto al Ayuntamiento para recoger y analizar los datos del tráfico con el fin de aliviar la congestión.

La información se actualiza cada minuto y está disponible en línea para los residentes, que pueden consultar cuál es la ruta más rápida hasta su destino. También se está construyendo un mapa digital de la ciudad, en el que estaría sobrepuesta la posición de los autobuses en tiempo real.

La ciudad también está experimentando con datos abiertos para crear algunas aplicaciones innovadoras, como ParkYa, que utiliza los datos del tráfico en tiempo real para dirigir a las personas a los lugares de estaciomamiento disponibles.

Londres, Reino Unido

London

Londres ya cuenta con un sistema de transporte inteligente envidiable. En él se incluye desde la tasa de congestión que deben pagar los vehículos que entren al centro y la Oyster, una tarjeta inteligente que permite a los usuarios pagar en el metro, los trenes y los autobuses a través de ella.

En la oficina del alcalde de Londres un muro de iPads alimenta un flujo constante de información sobre el funcionamiento de la ciudad. Ahí encontrarán desde lo que es tendencia en Twitter sobre Londres, que tan “feliz” es la ciudad, la medición de los niveles la contaminación, qué uso se le está dando al esquema de bicicletas rentables, cuál es el nivel del río Támesis e información actualizada sobre el sistema de metro.

Intel está financiando la investigación de ciudades inteligentes en el Imperial College de Londres y el University College. Mientras tanto, Cisco ha creado el centro Future Cities en la zona de Shoreditch y Living PlanIT está utilizando la península de Greenwich como un lugar de pruebas para su sistema operativo urbano.

Barcelona, España

Barcelona

Manel Sanroma, director de información del Ayuntamiento de Barcelona, declaró el año pasado que las ciudades del futuro pueden llegar a ser más poderosas que los Estados. Y en ese sentido Barcelona está decidido a ser uno de los líderes: se han creado líneas de autobuses más eficientes, el sistema de recolección de basura se activa a través del uso de sensores, se han introducido farolas inteligentes y se está desarrollando el pago sin contacto del transporte público.

También está en desarrollo un sistema operativo para la ciudad, que centralizará todos los sistemas en un mismo lugar.

Ámsterdam, Holanda

Amsterdam

La ciudad está trabajando exhaustivamente en la apertura de datos públicos y para crear una amplia gama de aplicaciones, como una aplicación para los turistas que les ayudará a desplazarse en bicicleta por toda la ciudad, una app para averiguar a dónde ir en la noche y otra que te avisa si estás conduciendo cerca de una escuela

La página web Amsterdam Smart City está llena de programas que se han adoptado en la ciudad. Entre ellos se incluye una plataforma que permite a los vecinos y amigos rentar sus vehículos entre ellos de forma segura y un programa piloto de dar medidores inteligentes de energía a una urbanización de más de 500 casas, con los cuales los residentes podrán ser más conscientes de su consumo energético.

Johannesburgo, Sudáfrica

Johannesburg

Johannesburgo, una de las primeras ciudades inteligentes de África, está impulsando una red de fibra óptica súper-rápida que es la envidia de otros países africanos.

El proyecto de banda ancha de Johannesburgo se puso en marcha en julio con una fibra red de fibra óptica que cubre todas las regiones de la ciudad, con una impresionante capacidad de 1,2 TB (terabits).

También está previsto introducir medidores inteligentes de electricidad y agua, y la construcción de un centro de inteligencia para la seguridad pública.

El alcalde de la ciudad Mpho Parks Tau dijo que quiere que la ciudad "se convierta en inteligente en todos los aspectos."

Masdar, Emiratos Árabes Unidos

Masdar

Masdar, que significa "fuente" en árabe, es una ciudad que se encuentra en medio del desierto de Abu Dhabi en los Emiratos Árabes Unidos.

Está diseñada para ser una de las más sostenibles del planeta. Con una planta de energía solar en su corazón y parques eólicos que proporcionan energía, su objetivo es llegar a ser libre de emisiones de carbono.

La ciudad está construida sobre una plataforma elevada para brindar a sus "fontaneros digitales" fácil acceso al sistema de tecnologías avanzadas que la dirige.

Es amigable para los peatones y es completamente libre de coches, aunque la ciudad está experimentando con una red de vehículos eléctricos sin conductor.

Ciudad de Singapur

Singapore

Singapur está trabajando con el Senseable City Lab del MIT para encontrar nuevas formas de utilizar los datos en tiempo real que se generan en la ciudad.

Se utilizan datos de la telefonía móvil para encontrar formas de mejorar el transporte público de la ciudad y el análisis de estos datos ya ha arrojado algunas anomalías, tales como el hecho de que la gente utiliza más el transporte público en la mañana en comparación con la hora punta de la tarde.

Los datos generados están disponibles en una plataforma abierta y ya ha dado lugar a algunas aplicaciones innovadoras, como previsiones meteorológicas con 10 minutos de antelación, que pueden dirigir los taxistas a las zonas de la ciudad donde se sabe que va a llover.

Songdo, Corea del Sur

Songdo

El proyecto de US$ 35 mil millones, que se encuentra en terrenos ganados al mar, cerca del Mar Amarillo, fue ampliamente considerado como un modelo para las ciudades inteligentes en todo el mundo cuando se inició en 2005.

También conocida como ciudad ubicua o u-city, los sistemas de información de Songdo están vinculados entre sí. Esto ha llevado a los críticos a llamarla "ciudad en una caja" - un escaparate de tecnología, pero que no es necesariamente ideal para las personas

Cada casa tiene un sistema de telepresencia. Además de permitir a los usuarios controlar la calefacción y las cerraduras, ofrece un servicio de videoconferencia que se concibe como una forma de brindar educación y seguridad social, y der acceso a los servicios públicos.

La ciudad estará lista en el 2015, momento en el cual se convertirá en el hogar de 65.000 personas y 300.000 trabajadores.

¿Qué le parecería vivir en una ciudad con la que pueda interactuar? Una ciudad que actúe más como un organismo vivo, una ciudad que responda a sus necesidades...

Alrededor del mundo este tipo de ciudades ya están siendo construidas, desde Masdar en Abu Dhabi hasta Songdo en Corea del Sur.

Ahora bien, la ciudad más cerca de usted podría estar a la espera de una renovación extrema.

En el futuro, todo lo que hay en una ciudad, desde la red eléctrica pasando por las tuberías de alcantarillado y hasta las calles, edificios y automóviles estarán conectados a una red.

Habrá edificios que le apagarán la luz, carros que se manejen solos encontrarán ese tan anhelado espacio de parqueo. Hasta los basureros serán inteligentes.

Pero, ¿cómo nos preparamos para este futuro inteligente? ¿Quién hará un monitoreo y controlará los sensores que paulatinamente estarán más presentes en cada edificio, poste de luz y tubería? ¿Es ese el futuro que queremos?

Cómo resolver la crisis del tráfico

La crisis del tráfico

Los embotellamientos son probablemente uno de los principales problemas de las grandes ciudades.

A pesar de que gracias a la información disponible se puede predecir dónde pasarán los embotellamientos, lo que no es posible es descongestionar las calles de carros.

La compañía israelí Waze le pide a los ciudadanos ayuda para resolver el problema y, con base en los datos de viajes reales enviados masivamente por sus fuentes, crea un mapa de las condiciones en tiempo real.

Se estima que un 20% de los conductores de Israel contribuyen y usan la aplicación. Las anécdotas proporcionadas evidencian que cuando el servicio no está disponible se genera un caos.

La ciudad de Río de Janeiro acaba de anunciar una sociedad con Waze en un esfuerzo para adoptar la tecnología a su centro de operaciones.

Curiosamente, Google compró a Waze por un monto de US$1.300 millones, posiblemente despejando la vía para que el buscador de internet se convierta en la próxima gran corporación en entrar en el mercado de las ciudades inteligentes.

Muchas corporaciones que se dedican a la tecnología como IBM, Siemens, Microsoft, Intel y Cisco actualmente tienen una enorme actividad comercializando software para resolver gran cantidad de problemas de las ciudades, desde escapes de agua hasta contaminación del aire y congestión vial.

En Singapur, Estocolmo y California IBM está recolectando información del tráfico y probándola a través de algoritmos para predecir dónde ocurrirá un embotellamiento una hora antes de que suceda.

Mientras tanto, Río de Janeiro cuenta con un centro de control al estilo de la NASA donde múltiples pantallas absorben la información generada por sensores y cámaras ubicados alrededor de la ciudad.

En total, IBM tiene alrededor de 2.500 proyectos alrededor del mundo e, incluso, ha registrado la marca "ciudades más inteligentes" (Smarter Cities).

En un reciente evento sobre ciudades inteligentes de IBM, uno de sus ingenieros bromeó diciendo que la compañía "tiende a mirar a las tuberías y después viene la gente y destruye todos nuestros preciosos sistemas optimizados".

Ese comentario resume el sentimiento que algunos tienen sobre el enfoque corporativo del manejo de la ciudad.

"Algunos quieren afinar el funcionamiento de una ciudad como se hace con un auto de carreras, pero, en el proceso, dejan afuera a los ciudadanos", dice Anthony Townsend, director del Instituto del Futuro y autor del libro Smart Cities: Big Data, Civic Hackers y Quest for a New Utopia.

IBM sostiene que sí involucra a los ciudadanos en sus proyectos de ciudades inteligentes.

En Dublín ha trabajado con el ayuntamiento para hacer disponibles una gran cantidad de datos que ha llevado a crear pequeñas e ingeniosas aplicaciones como ParkYa, que usa la información del tráfico para ayudarle a la gente a encontrar los mejores espacios de parqueo en la ciudad.

Y en la ciudad estadounidense de Dubuque, en Iowa, donde esta misma empresa está desarrollando medidores de agua inteligentes, ha puesto información a disposición de los ciudadanos a través de un portal de la comunidad, de manera que individuos puedan ver su uso de agua y hasta compararlo con el de sus vecinos.

Pero hay una sensación de que para esta firma las ciudades son un problema esperando por ser resuelto.

Ciudad

Las ciudades inteligentes necesitarán redes inteligentes en las que todo esté conectado.

"Necesitamos construir ciudades que se adapten a las necesidades de sus ciudadanos pero antes no era posible porque no había información suficiente", explica la doctora Lisa Amini, directora de IBM Research.

Amini hace una comparación entre los patrimonios de las ciudades, como el alumbrado eléctrico, los semáforos y las tuberías de agua, y los patrimonios de las grandes corporaciones, para los cuales los sistemas de IBM fueron originalmente diseñados.

Townsend no está convencido de que la tecnología se puede transferir tan fácilmente.

"El Gobierno no toma decisiones como lo hacen las empresas. Los ciudadanos no son consumidores", dice.

China está ocupada construyendo decenas de nuevas ciudades y está empezando a adoptar genormes salas de control como la que IBM ha creado en Río.

Esto es algo que para Townsend es preocupante.

"La sala de control en Río fue creada por un alcalde progresista, pero ¿qué pasa si llegan los chicos malos? ¿Estamos creando capacidades que pueden llegar a ser mal usadas?", se pregunta.

Red ciudadana

Una ciudad como un auto de carreras

Una ciudad como un auto de carreras

Steve Lewis ha tenido la idea de adaptar una ciudad como lo haría con un coche de carreras, literalmente, mediante el uso de la tecnología originalmente diseñada por McLaren para autos de Fórmula 1.

Al igual que los sensores en un coche de carreras que constantemente nutren de información a un servicio central de asistencia, Lewis concibe un sistema operativo urbano que controle sensores a escala de una ciudad.

Su tecnología se está utilizando en ciudades de China y Brasil, y también se ha integrado en el aeropuerto de Londres "London City Airport" para crear una red de sensores que mejore los servicios.

Pero su sueño personal es la construcción de una ciudad inteligente desde cero, y ha comprado tierras en Portugal para poder llevarlo a cabo.

La ciudad, llamada PlanIT Valley, se convertirá en el máximo escaparate del sistema operativo urbano.

Todo, incluyendo los ladrillos con los que se construirán las casas y oficinas, estará equipado con sensores para que sean inteligentes.

Hay otro capítulo en la historia de las ciudades inteligentes. Uno que está siendo escrito por los ciudadanos, quienes están usando las aplicaciones, sensores caseros, teléfonos inteligentes e internet para dar respuesta a los problemas que son importantes para ellos.

En Nueva York, por ejemplo, cada vez que hay fuertes lluvias en la ciudad, las aguas negras se desbordan y llegan al puerto a un ritmo de más de 96 mil millones de litros cada año.

Pero el uso de un procesador Arduino, un sensor que mide los niveles de agua en las tuberías de aguas negras y una aplicación para teléfonos inteligentes llamada Don't Flush me ("no me tires de la cadena"), te avisa si es seguro "bajar la cadena" sin que esos residuos sigan contaminando.

Otro ejemplo es Egg (huevo), una red de sensores en la que la comunidad es la principal protagonista, que alerta sobre un problema a menudo oculto en nuestras ciudades.

Investigadores estiman que dos millones de personas mueren cada año como resultado de la contaminación del aire y, a medida que las ciudades se vuelven más superpobladas, es probable que el problema empeore.

Egg recopila datos sobre la calidad del aire mediante la venta de un sensor barato que la gente pone fuera de sus hogares y que recoge las lecturas de los gases de efecto invernadero, el óxido de nitrógeno (NO2) y el monóxido de carbono (CO).

Los datos se envían a internet, donde se integran en un mapa para mostrar los niveles de contaminación en todo el mundo.

Conseguir que los ciudadanos participen en el proceso de mejora de las ciudades es crucial, piensa Andrew Hudson-Smith, director del Centro de Análisis Espacial Avanzado del University College de Londres.

Él y su equipo han creado un panel de control de la ciudad para hacer de Londres más inteligente.

Como el centro de control de Río de Janeiro, este tablero de instrumentos recopila datos como los niveles de contaminación, el clima y el nivel del agua en el río.

Muro de iPads

El muro de iPads es una opción más económica que la sala de control de Río.

Pero también ve algunas cosas que Río no controla, como lo que es tendencia en Twitter y lo "feliz" que es la ciudad.

Una versión de este panel de control está conectado en una pared de iPads en la oficina del alcalde de Londres, Boris Johnson.

Pero lo más importante, también hay una versión disponible en la web.

"El público tiene la misma información que los políticos y eso tiene el potencial de ser muy poderoso", dice.

"Muchas de las grandes empresas están mirando el modelo de sala de control, pero ahora cuestionan esa idea".

"¿Por qué encerrar toda esta tecnología en una habitación cuando se puede poner en las manos de todo el mundo?", se pregunta Hudson-Smith.

Servicios bajo presión

¿Es una ciudad con sensores una ciudad con censura?

La primera fase de las ciudades inteligentes puede ser emocionante. La ciudad se convierte en un laboratorio viviente de tecnologías inteligentes que pueden gestionar todos los sistemas: desde el agua, al transporte, la seguridad, la basura, la energía limpia, etc.

Pero, ¿en qué punto esta ciudad repleta de sensores puede convertirse en una ciudad que censura? En muchos sentidos, cuando ponemos en común todos los sistemas digitales que están en funcionamiento en una ciudad, tenemos una especie de "llave en mano" hacia una ciudad con censura.

El conjunto de los sistemas inteligentes y sensores tiene que ponerse en funcionamiento dentro de un contexto urbano en particular y sus múltiples tipos de actores: desde los barrios con su específico conocimiento sobre la ciudad, hasta los administradores que conocen los entresijos de sus edificios.

Todo debe ser capaz de estar conectado con los controles centrales o controladores de sistemas inteligentes que afectan a las personas.

Esta es una manera en que la capacidad de censurar que está incorporada en los sistemas inteligentes puede ser reprimida o contenida.

Todos los sensores podrían dar lugar a un nuevo tipo de red de ciudad de código abierto.

Saskia Sassen, experta en desarrollo urbano
Universidad de Columbia

No hay duda de que las ciudades se tienen que volver más inteligentes.

Para el año 2050 se estima que el 75% de la población mundial vivirá en zonas urbanas, algo que pondrá presión sobre la red de transporte, los servicios de emergencia y los servicios públicos que ya están llegando a sus límites de capacidad.

En la actualidad los proyectos para ciudades más inteligentes son a muy pequeña escala: la creación de centros tecnológicos o zonas verdes, experimentos con redes eléctricas inteligentes o la introducción de autobuses eléctricos o sistemas de bicicletas compartidas.

"Se habla un montón sobre ciudades inteligentes, pero no existe ninguna tecnología por ahí que en realidad esté cambiando la vida de las personas", dice Hudson-Smith.

"También piensa que estamos en un punto de inflexión y en cinco años, predice, 'las cosas van a ser muy inteligentes'", agrega.

En ese entonces la infraestructura de datos de nuestras ciudades va a ser tan importante como lo son ahora el metro o las carreteras.

Si estos datos deben controlados por grandes empresas o por los mismos ciudadanos aún no está claro. Pero vale la pena recordar las palabras de Dan Hill, director ejecutivo de la firma de investigación Fabrica, sobre para qué fueron diseñadas originalmente las ciudades.

"Nosotros no contruimos ciudades para que sean eficientes. Las hicimos para la cultura, el comercio y la comunidad, elementos que son todos muy ineficientes".

"En la prisa por hacer que se desempeñen mejor, podríamos estar perdiendo su mayor activo", reflexiona.

"Porque al final, serán ciudadados inteligentes quienes puedan crear verdaderas ciudades inteligentes".

Comentarios

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    Comentario número 18.

    A todas estas me pregunto:
    ¿Cómo serán los pobres y marginados de estas ciudades inteligentes?
    ¿Qué medios encontrará el narcotráfico para colocar su mercancía?
    ¿Cómo serán las drogas?
    ¿Dónde quedará nuestra privacidad?
    ¿Quienes tendrán acceso a los últimos avances de la medicina que les permitirán prorrogar de manera muy importante sus expectativas de vida?
    ¿Qué pasará cuando podamos avanzar en la ingeniería genética y manipular los genes para tener hijos súper-dotados? ¿Cómo quedarán aquellos que tengan sus hijos a la viaja usanza?

    Sin embargo, de todas estas preguntas la que más me preocupa es la primera.
    Nosotros, los privilegiados que tenemos acceso a estos medios, cuando soñamos las ciudades en el futuro lo hacemos con base a nuestra realidad. Casi 20% de la población mundial no tiene acceso al agua potable. Cómo se van a incluir en estas ciudades, no sólo ellos, sino gran parte de la población que, aún viviendo en ciudades, vive al margen de los servicios públicos.
    Hace 40 años, casi todos teníamos acceso a las mismas cosas. La única diferencia era si tenías TV en casa o no, si tenías teléfono en casa o no. Con el avance de las tecnologías las diferencias se acentúan. Ahora, se trata no sólo con la posibilidad de contar con una computadora, una tablet o un teléfono inteligente, también se trata de la conexión a Internet, la televisión por cable, los video juegos, el BlueRay, y pare usted de contar.
    No soy enemigo de la tecnología, es más, me considero casi un adicto a ella, pero me preocupa enormemente la exclusión de los seres humanos que no contaron con la suerte de ver un móvil de Fisher-Price cuando abrieron sus ojos por primera vez, sino que se encontraron con un techo de zinc en una casa humilde con piso de tierra.
    Vuelvo a preguntar:
    ¿Cómo serán estas ciudades con los excluidos?

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    Comentario número 17.

    El futuro va a llegar cuando la evolucion tecnológica se logre despegar de los intereses de las grandes corporaciones, todo lo que venga antes serán producto de la lenta y paquidérmica evolución anclada a la dependencia del petróleo, de los grandes servidores de servicios obsoletos, de la electrónica mercadeada, etc.
    Las ciudades futuras tendrán unidades habitacionales autónomas en lo que hace al abastecimiento de las fuentes energéticas y el agua, como así también de la gestión de desperdicios (no más redes electrícas, gas, cloacas, etc), y estarán altamente concentradas y despegadas del suelo a fin de dejar el mayor espacio verde libre posible. Las rutas, calles, puentes, etc dejarán de existir, sólo existirán en el espacio trazados aéreos permanentemente variables y ajustables a las necesidades. Los distintos medios de locomoción (autos, trenes, camiones, aviones, barcos,...) se mimetizarán en sus formas de desplazamientos y sólo se distinguirán por su funcionalidad y tamaño, útilizando sólo una mínima cantidad de energía eléctrica para arrancar sistemas de motorizaciones totalmente retroalimentables sin partes móviles ni utilización de energías fósiles, atómicas, ni nada que necesite el calor para generar movimientos, tampoco habrá que esperar enegías por ahora utópicas como la antimateria, etc.La mecánica retomara y compartirá la vanguardia en la evolución con la electrónica y la bioaquímica, la iluminación en los espacios públicos de las ciudades se hará mediante la fórmula rusa de pantallas reflectoras de luz solar en el espacio, los trabajos manuales y artesanales recuperarán la fuerza de antaño y compartirán protagonismo con las producciones altamente robotizadas.
    En conclusión, mucho verde en el suelo, grandes domos habitados en la altura con miles de viviendas, no más calles, cloacas, cimientos, rutas, puentes, caños, no mas suelo tapado por cemento. Eso si, se conservarán ciertas partes de las ciudades actuales como atracción turística o con intenciones de preservación histórica.

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    Comentario número 16.

    WALL-E??????

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    Comentario número 15.

    Por que hay tantas faltas de dicción y ortografía ¿?

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    Comentario número 14.

    Estoy de acuerdo con crear ciudades inteligentes, el ser humano tiene que avanzar con nuevas tecnologias en todos los campos.Para mi el futuro es positivo para la humanidad, vamos a vivir mejor y felices.

 

Comentarios 5 de 18

 

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