¿Es el alcalde de Nueva York el más poderoso del mundo?

  • 24 agosto 2013
De izq a der: el Empire State en Nueva York, Rudy Giuliani con Nelson Mandela, Ed Koch con el Papa Juan Pablo II, Michael Bloomberg con la reina Isabel II y el príncipe Felipe and Princípe Felipe

La carrera para suceder al alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, está en marcha. Al ganador le espera un perfil internacional y un presupuesto de US$70.000 millones. Pero, ¿cómo se compara ese trabajo con el de los alcaldes de otras grandes ciudades?

El nuevo inquilino del ayuntamiento en Manhattan tendrá más dinero para gastar que un país pequeño y gobernará a una población de 8,3 millones.

Así que tal vez no es de extrañar que cuando la identidad del próximo alcalde de Nueva York se conozca en las elecciones del 5 noviembre, su nombre haga eco en el mundo.

Él o ella probablemente será el alcalde más poderoso del planeta, dice Mitchell Moss, profesor de política y planificación urbana en la Universidad de Nueva York.

Señala que el trabajo viene con poderes ejecutivos únicos: contratar y despedir a las personas que dirigen los principales departamentos de la ciudad, como la policía y las escuelas, y establecer el presupuesto.

"Ni siquiera el gobernador de California tiene ese poder. Y el alcalde controla la educación de un millón de niños. La educación en todo el mundo suele ser una responsabilidad nacional y no una responsabilidad del gobernador de la ciudad", agrega.

Es un poder que ha crecido gradualmente, desde que los británicos expulsaron a los holandeses y le dieron a la ciudad el control de su costa en el siglo XVII.

Una adición reciente se produjo en 2002, cuando el extenso sistema escolar quedó bajo responsabilidad del alcalde.

Competencia internacional

A menudo la persona que dirige la ciudad más grande de EE.UU. ha tenido un perfil internacional.

Ed Koch -quien marcó el comienzo del auge de la ciudad y dejó atrás la casi quiebra de los años 70- solía ser fotografiado en el metro o caminando por las calles.

Y después del 11-S, la imagen de sensatez de Rudy Giuliani llegó a representar a la ciudad y al país en un momento de necesidad.

Pero en estos días, quien está en el cargo comparte el escenario con otros.

El siempre citable alcalde de Londres, Boris Johnson, aparece en horario estelar de la televisión estadounidense y su predecesor Ken Livingstone también llamó la atención cuando hizo un acuerdo petrolero con el difunto líder venezolano Hugo Chávez.

El alcalde de París, Bertrand Delanoe, recibió elogios por un esquema de préstamo gratuito de bicicletas que fue replicado en otros lugares. Y el centro de atención olímpica ha pasado de Johnson al alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes.

"Sin lugar a dudas, hoy en día los alcaldes son muy coherentes con el espíritu de la época: visibles, líderes urbanos que se ajustan mucho mejor a un mundo de noticias de 24 horas y a la necesidad de visibilidad de la celebridad", le comenta a la BBC el experto en gobierno local Tony Travers, de la London School of Economics.

Pero, ¿cuál es el más poderoso?

El alcalde de Nueva York gasta más dinero que el de Londres, donde gran parte de los poderes están en manos de los 32 distritos de Londres (además de la Ciudad de Londres), incluidas las escuelas.

Pero Bloomberg no tiene voz y voto cuando se trata del transporte.

Los alcaldes que actúan como gobernadores estatales son más poderosos que Bloomberg, señala Tann vom Hove, miembro del centro de análisis City Mayors Foundation.

"El anterior alcalde de la Ciudad de México (Marcelo Ebrard) legalizó el aborto e introdujo el matrimonio gay, cosas que el alcalde de Nueva York no puede hacer. Y el alcalde de Berlín puede bloquear legislación federal", subraya Vom Hove, en conversación con la BBC.

Michael Bloomberg
Michael Bloomberg, conocido como "Sr. Estado niñera".

Apunta sin embargo que ninguno de ellos tiene la influencia que ha tenido Bloomberg, aunque eso se lo atribuye a su personalidad y riqueza, no al cargo en sí, y duda que su sucesor lo iguale.

Otro candidato para el líder "más poderoso" de una ciudad es el gobernador de Tokio, Naoki Inose.

No es técnicamente un alcalde, sino que actúa como jefe ejecutivo del Gobierno Metropolitano de Tokio, y se encarga del transporte, las escuelas secundarias, los hospitales, el desarrollo económico, las aguas residuales y la gestión de desastres.

Su presupuesto de US$63.000 es casi el mismo que el de Bloomberg, pero sus poderes son de mayor alcance y gobierna al doble del número de personas.

Además, según el Centro de Gobierno Local de Japón en Londres, sólo el 7% de sus ingresos proviene del gobierno central, la proporción más pequeña en comparación con cualquier otra ciudad del mundo, incluyendo Nueva York, que recibe el 31% de su dinero en efectivo de fuentes federales.

Muchos alcaldes dejaron su huella con presupuestos mucho menores.

Teddy Kollek, quien se desempeñó como alcalde de Jerusalén durante casi 30 años, fue descrito como el constructor judío más influyente de la ciudad desde Herodes el Grande en los tiempos bíblicos.

Y Pasqual Maragall (1982-1997) fue uno de una sucesión de alcaldes de Barcelona que transformaron la ciudad tras la dictadura.

Cuestión de eficacia

Los alcaldes pueden ser más eficaces que los políticos nacionales, porque hay tanta mojigatería, según Travers. Quien gobierna una ciudad de diez millones de personas, tiene que asegurarse de que todo funcione y que la policía esté en las calles.

No son actos altamente políticos, y los conservadores, laboristas, republicanos, demócratas y socialistas los llevan a cabo de la misma manera.

El teórico político Benjamin Barber lleva este argumento un paso más allá en su libro If Mayors Ruled The World (Si los alcaldes gobernarán el mundo), en el que dice que los alcaldes son mucho mejores para hacerle frente a los problemas globales que los jefes de Estado.

"Los políticos nacionales se adhieren a normas históricas y grandes ideologías políticas, mientras que los alcaldes tienen que arreglar las cosas. Tienen que recoger la basura y arreglar la alcantarilla. Resuelven problemas y eso es lo que los hace pragmáticos".

Las ciudades ya cooperan a través de fronteras, dice, ya sea una con otra o por medio de redes globales como la red C40 para combatir el cambio climático.

Y ahora que la mayoría de la población del mundo se encuentra en zonas urbanas, tal vez este será el siglo de la ciudad. Y del alcalde.

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