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Una jornada sangrienta en Egipto

Última actualización: Jueves, 15 de agosto de 2013
violencia en El Cairo

Las noche del miércoles las calles de El Cairo estuvieron vacías a causa del toque de queda declarado al final de un día convulsivo, en el que las fuerzas de seguridad y partidarios del derrocado expresidente Mohammed Morsi se enfrentaron descarnadamente.

Centenares de personas resultaron muertas o heridas en la peor jornada de violencia vivida en ese país norafricano desde la salida del poder de Hosni Mubarak en febrero de 2011 y que promete marcar un cisma en la ya de por sí polarizada política egipcia.

Los partidarios de Morsi habían establecido dos grandes campamentos en la capital egipcia exigiendo su restitución en el poder desde el 3 de julio pasado, cuando el exmandatario fue derrocado al cabo de tan solo un año de haber sido elegido.

Cuando estaba despuntando el miércoles, tanques blindados y palas mecánicas entraron en esas zonas tomadas en la Plaza Nahda y la mezquita de Raba al-Adawiya, con un arsenal de gases lacrimógenos y la firme intención de remover a los opositores.

clic Así reportó BBC Mundo los hechos de Egipto en vivo

"Un bulldozer militar blindado condujo hacia las barricadas en los bordes del campamento. La excavadora se abrió camino a través de las filas de ladrillos y sacos de arena", dijo James Reynonds, periodista de BBC en El Cairo.

"Los manifestantes proMorsi respondieron lanzando piedras y quemando neumáticos. Al mismo tiempo, la policía antidisturbios en vehículos blindados avanzó por las calles cercanas", agregó.

Horas después del inicio de una operación que, según el gobierno, buscaba restaurar el orden, la situación lucía fuera de control y forzó a la declaración de un Estado de Emergencia que estará vigente por un mes.

El saldo del día según fuentes oficiales: 278 personas muertas y 1.403 heridos, junto a las libertades limitadas y el exacerbamiento de las divisiones políticas en Egipto, algo que presagia difíciles tiempos por venir.

El mundo atónito

Otras reacciones del mundo

tanques en calles de El Cairo

La jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton se unió a las críticas: "Deploro la pérdida de vidas, heridos y destrucción registrados en El Cairo y otros lugares de Egipto. Llamo a las fuerzas de seguridad a ejercer la mayor contención y a todos los ciudadanos egipcios a evitar más provocaciones y una escalada".

El ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Guido Westerwelle, pidió que se evitara el derramamiento de sangre, mientras que sus vecinos Francia e Italia condenaron la violencia e instaron a que se reanude el diálogo.

El primer ministro británico David Cameron aseguró que "la violencia no va a solucionar nada. Lo que se necesita en Egipto es una genuina transición hacia una genuina democracia" y reiteró que "no apoyamos la violencia"

La dimensión de lo sucedido en Egipto disparó la inmediata reacción de condena y llamados a la calma en países de la región y del resto del mundo.

En un comunicado, el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, dijo que su gobierno "rechaza rotundamente" la medida de Estado de Emergencia y que éste debe "acaba lo más pronto posible".

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon dijo que "lamenta que las autoridades egipcias hayan elegido usar la fuerza para responder a las manifestaciones".

Incluso el primer ministro de Turquía, que había apoyado el derrocamiento de Morsi, calificó los hechos como "totalmente inaceptables".

La crisis política

Uno de los eventos políticos más sobresalientes del día fue la renuncia de Mohamed el Baradei, premio Nobel de la Paz, que dejó su cargo como vicepresidente interino en rechazo a la orden de desalojo que disparó los eventos del miércoles.

"No puedo continuar tomando responsabilidad de decisiones con las que no estoy de acuerdo y de las que temo consecuencias. No puedo ser responsable por una gota de sangre", dijo el Baradei en un comunicado.

Pero el primer ministro interino, Hazem Beblawi, argumentó que se habían visto obligado a "tomar medidas drásticas" para "restaurar la seguridad", siguiendo la línea expresada desde la mañana de que se dio garantías para que los manifestantes se dispersaran.

Mientras El Cairo y otras ciudades del país estaban desbordadas por el caos y los enfrentamientos, el ministro aseguró que el plan de remoción de los campamentos ya había sido anunciado por el gobierno y que "se le había dado la oportunidad a los manifestantes de retirarse antes del desalojo forzado".

De hecho, el ministro del Interior, Mohammed Ibrahim, dijo que la policía "actuó profesionalmente" con los protestantes y destacó que 43 policías habían muerto en todo el país.

Acusaciones por punta y punta

El la Plaza de Nahda -el más pequeño de los terrenos ocupados- fue evacuado relativamente rápido, pero durante casi todo el día se presentaron enfrentamientos en el campo principal cerca a la mezquita de Rabaa al-Adawiya.

El origen de la violencia es una responsabilidad que se achacan mutuamente el gobierno y los dirigentes de la Hermandad Musulmana, organización a la que pertenecía Morsi antes de tomar el poder.

Las autoridades negaron que hubieran disparado municiones contra los protestantes, pero los manifestantes niegan que fueran ellos quienes usaran armas de fuego.

Independientemente de quién fue primero, hubo un nutrido intercambio de fuego, como relató el corresponsal de BBC, James Reynolds, quien describió cómo escuchaba disparos cerca a la mezquita de Rabaa Al-Adawiya.

Policía antidisturbios y manifestante

Los protestantes se defendieron con piedras, quemando neumáticos mientras los policías antidisturbios avanzaban por las calles.

"Durante más de dos horas oí el chasquido de disparos reales. Las explosiones fuertes fueron acompañadas por el ruido sordo y profundo de explosiones de gases lacrimógeno", dijo Reynolds.

Al final, las fuerzas de seguridad retomaron el control de los campamentos, arrestaron a varios miembros claves de los Hermanos Musulmanes, y la imposición del toque de queda en todo el país.

"Las fuerzas de seguridad usaron solo gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes, pese a que recibieron disparos por parte de los elementos armados dentro de los dos campamentos de protesta, que causaron la muerte de dos oficiales, e hirieron a cuatro policías y dos soldados", se defendió el ministerio del Interior en un comunicado.

En las refriegas, por lo menos dos periodistas murieron, Mick Deane, de 61 años, camarógrafo de la cadena británica Sky News, y la periodista Habiba Ahmed Abd Elaziz, de 26 años, quien trabaja para la publicación Xpress, aunque no se encontraba trabajando en el momento.

En el resto del país también se presentaron disturbios y protestas. Los manifestantes bloquearon las calles en Alejandría, cientos de personas se reunieron afuera de oficinas gubernamentales en Aswan, en el sur del país.

En las ciudades de Suez y Qena también hubo protestas y se informó de al menos 5 personas muertas.

Varios reportes indicaron que algunas iglesias en distintas partes del país fueron quemadas y destruidas. Las autoridades suspendieron la circulación de trenes en algunas provincias del sur y del norte de Egipto, y cancelaron todos los servicios que de entrada y salida de la capital.

Al caer la noche, la corresponsal de la BBC Bethany Bell escribió en su cuenta de Twitter "Es hora punta en El Cairo pero las calles que normalmente atestadas están inquietantemente tranquilas".

clic Vea también:Primeras imágenes del desalojo en El Cairo

Contexto

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