¿Podrá el moderado Rohani resolver la crisis nuclear con Irán?

  • 22 julio 2013
presidente de Irán Hassan Rouhani
Fuerzas poderosas conidicionarán la presidencia de Rouhani.

Desde que Hassan Rohani ganó las elecciones presidenciales de Irán en junio pasado, una ola de optimismo se ha apoderado de muchos iraníes que confían en la promesa de su campaña de un mejor futuro.

Eso se refleja en la revalorización de la vapuleada moneda iraní, el Rial, y la recuperación registrada en el mercado bursátil de Teherán que había sufrido una prolongada caída, todo mientras se cuentan los días que faltan para el 2 de agosto, día en el que asumirá el cargo.

Muchos iraníes esperan que la postura moderada que exhibió Rohani durante la campaña ayude a reducir la presión de las sanciones internacionales por el programa nuclear iraní que muchos en la comunidad internacional consideran que tiene intenciones militares, aunque Teherán asegura que es para desarrollar energía para usos pacíficos.

Como jefe negociador del programa nuclear entre 2003 y 2005, Rohani alcanzó un acuerdo con Francia, Alemania y Reino Unido mediante el cual Irán suspendería el enriquecimiento de uranio a cambio de entablar negociaciones comerciales.

Pero el compromiso se rompió cuando en 2005 asumió la presidencia Mahmoud Ahmadinejad, quien designó un nuevo equipo negociador para lidiar con la comunidad internacional y reactivó el proceso de enriquecimiento de uranio.

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Hasta ahora Rohani ha ofrecido pocos detalles sobre cómo intenta resolver el actual impasse sobre el programa atómico, más allá de reconocer que “las circunstancias han cambiado” y destacar la necesidad de flexibilidad y “sabiduría” en las futuras negociaciones.

Herramientas diplomáticas

Una de las expresiones más citadas del presidente electo es “nuestra centrífugas deben girar, pero nuestro país también” y aunque el optimismo ciudadano parece justificado, las cosas podrían no ser tan simple.

El excanciller británico Jack Straw, quien entre 2002 y 2004 participó en las conversaciones con Rohani, describió al futuro mandatario como un hombre “respetable”, “confiable” y “capacitado”, en una entrevista con el servicio persa de la BBC.

Straw culpó los que definió como “neoconservadores estadounidenses” y a Israel de echar a pique los avances que se habían logrado para mejorar las relaciones entre iraníes y occidentales.

Pero en EE.UU. han surgido voces disidentes en el tema iraní y en el Congreso la idea de una solución diplomática del conflicto está generando un apoyo inusitado, aunque minoritario aun. El jueves pasado 118 miembros de la Cámara de Representantes firmaron una carta urgiendo al presidente Barack Obama “usar todas las herramientas diplomáticas” con Rohani.

“Sería un error no probar si la elección de Rohani representa una oportunidad genuina para progresar hacia un acuerdo verificable y ejecutable que prevenga que Irán adquiera armas nucleares”, dice la carta.

Hasta ahora, la Casa Blanca, ha descrito la elección de Rohani como “un signo potencialmente esperanzador”, mientras mantiene el liderazgo internacional en la política de sanciones contra Irán.

¿Lobo u oveja?

El primer ministro de Israel afirma que el estilo de Rohani es el de un “lobo en piel de oveja, sonríe y construye una bomba”, insiste en presionar a la comunidad internacional para adoptar una línea mas dura frente a las actividades nucleares iraníes y advierte con que no esperará “hasta que sea demasiado tarde” para adoptar acciones militares.

El Comité de Asuntos Públicos Israelí-Estadounidense (Aipac), un grupo de presión proisraelí, también envió una carta al presidente Obama para que aumente la presión sobre Irán intensificando las sanciones, pero la Casa Blanca se ha resistido hasta ahora argumentando que está dando una oportunidad a la diplomacia.

presidente de Irán Hassan Rouhani
El estilo de Rouhani no es del total agrado de la élite político-religiosa iraní.

Pero en última instancia, el verdadero poder en Irán está en manos del Líder Supremo, el ayatola Alí Khamenei, quien se sabe que no estuvo satisfecho con el resultado de las negociaciones nucleares que encabezó Rohani porque consideró que se “concedió” mucho a Occidente.

No está definido si Khamenei permitirá que el futuro presidente siga el mismo camino que adoptó cuando era jefe negociador. Incluso, el Líder Supremo podría optar por dejar a Rohani completamente fuera del proceso, como hizo con el saliente presidente Ahmadinejad.

Aunque hasta ahora Rohani ha seguido jugando la carta moderada de la campaña, muchos se preguntan cuánta independencia se le permitirá si lidera las futuras conversaciones nucleares.

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