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El fútbol medieval que se juega en la plaza de Florencia

Última actualización: Viernes, 19 de julio de 2013
Jugadores

El Calcio Storico es similar al fútbol pero sin restricciones.

En Florencia, Italia, se presenta un evento histórico una vez al año: un antiguo juego de pelota en el que no hay límites ni restricciones y que se presenta en una de las plazas más famosas de la ciudad, como le cuenta a la BBC la escritora británica Sarah Dunant.


A través de la historia, el deporte, sin importar de cual se trate, ha involucrado energía, adrenalina, agresión, euforia, indignación y el ocasional aumento del ritmo cardíaco para quien lo observa desde la tribuna o el sofá de su casa.

Al final, siempre hay un triunfo y un fracaso. Con suerte y sin el acceso inmediato a demasiado alcohol, ambos bandos pueden gozar de la catarsis que suscitan las emociones liberadas.

De manera que, al menos en la teoría, a través de la historia este deporte ha demostrado ser una alternativa creativa para nuestra tendencia recurrente a matarnos unos a otros.

Lo que me trae a Florencia, donde trabajo parte del año y donde actualmente nos estamos recuperando de una terapia deportiva anual, es un juego de pelota extremadamente poco caballeroso que se practica en un arenero gigante en el centro de la ciudad.

Nadie sabe con precisión cuando se jugó por primera vez el Calcio Storico o fútbol histórico, pero su cancha, la Piazza Santa Croce, data del siglo XIV y las reglas del juego -si es que pueden llamarse así- fueron escritas a fines de 1500.

Los cuatro distritos de la ciudad -Santo Spiritu, San Giovanni, Santa Maria Novella y Santa Croce, bautizados así por sus extraordinarias iglesias locales- seleccionan cada uno a un equipo de 27 hombres.

El objetivo, durante dos eliminatorias y una final, es que los jugadores pasen la pelota por una red de 1,2 metros ubicada en las orillas opuestas de la cancha.

Para lograrlo, los jugadores utilizan ambas manos y pies y cada una de las partes de su cuerpo para poder luchar, golpear e inmobilizar a los contrincantes que se atraviesen por su camino.

En otras palabras, es una contienda silenciosa disfrazada de deporte.

Cortesana

Los dignatarios se visten con trajes renacentistas.

Del siglo 15

Es el mismo evento que se jugaba en la Florencia del siglo XV. Cada partido está precedido de fanfarrias con trompetas y una procesión con tambores mientras dignatarios vestidos con los ricos colores renacentistas de sus equipos marchan por los distritos hacia la piazza.

La única concesión a la modernidad son las camisetas que llevan los jugadores con los logotipos de sus patrocinadores, pero éstas deben quitarse a los pocos minutos de haber entrado a la cancha. De manera que los espectadores sólo ven torsos desnudos, cubiertos de arena y sudor, lanzándose entre sí mientras la multitud ruge su aprobación o desaprobación con cada gol o caccia, el cual es saludado con un disparo de cañón.

Las ciudades-Estado de la Italia del Renacimiento eran pequeñas localidades comparadas con las urbanizaciones modernas, pero las rivalidades entre familias prominentes y las guerras entre clanes (recordemos a los Capuleto y los Montesco de Verona) siempre estaban bajo la superficie.

Las autoridades más astutas encontraron formas civiles de liberar la presión.

El Calcio Storico causó heridas y muertes, pero también dio lugar a estrellas que se convirtieron en celebridades locales.

También había palcos corporativos o para la realeza, donde las familias dirigentes y dignatarios visitantes podían observar desde un lugar privilegiado la acción.

Plaza Santa Croce

El Calcio se ha jugado siempre en la Piazza Santa Croce.

La importante piazza

Y aunque hoy en día las autoridades gastan millones de dólares en estadios deportivos, más como una forma de controlar a las multitudes, en la Italia renacentista utilizaban para sus eventos lo que ya tenían: carreras de caballos por calles sinuosas, luchas sobre puentes en ciudades cerca del agua.

Pero una de las grandes herencias de la cultura renacentista es que se perfeccionó la ubicación arquitectónica ideal para estimular tanto la celebración como la contención: la Piazza o la plaza de la ciudad.

Y ninguna de ellas ha sido más utilizada que la cancha de fútbol en el centro de Florencia.

Los franciscanos, que construyeron la gran iglesia de la Santa Croce, que domina la plaza, eligieron el área porque era pobre. Como estaba cerca del río, allí vivían los tintoreros. Aquí emergió la fortuna mercantil de Florencia, donde se importaba tela de toda Europa y se convertía en un arcoiris de colores para alimentar el apetito por la moda de las crecientes clases medias.

La prueba sigue estando en las paredes de cualquier iglesia: los frescos que cuentan historias bíblicas ambientadas en el siglo XV con personajes, a menudo residentes locales, vestidos al último grito de la moda.

Sarah Dunant

Sarah Dunant es escritora británica y vive en Florencia.

Pero los habitantes originales de Santa Croce no compartían esa riqueza ni disfrutaban del espectáculo. Fue en esta piazza donde la familia Medici celebró la boda de Lorenzo (el que sería el Magnífico) con un torneo.

En años recientes ha habido profetas modernos. Desde que se trasladó la estatua de mármol de Dante del siglo XIX desde el centro de la plaza hacia su posición actual en las escaleras de la iglesia, la piazza se ha convertido en el lugar de reunión perfecto para conciertos de rock al aire libre. Aquí, durante una calurosa noche de septiembre hace cuatro años, tuve mi propia forma de epifanía durante un sermón musical de Leonard Cohen.

Recuerdo que pensé entonces lo que pensaría Dante de todo eso, aunque el verdadero desafío para sus facciones de mármol fue el año pasado, cuando el actor italiano Roberto Benigni fue a la Santa Croce para ofrecer su famoso recital de cantos del Inferno.

Por supuesto que la plaza ha sido también escenario de desastres. A pesar de inundaciones irregulares, nada preparó a Florencia para una noche en noviembre de 1966, cuando el Arno se desbordó y las aguas negras arrollaron los archivos estatales y la gran iglesia, donde el nivel de agua alcanzó el crucifijo de Cimabue que colgaba en el altar.

Fue un desastre nacional que condujo a un esfuerzo internacional de rescate. Miles de voluntarios llegaron de todo el mundo para ayudar en las operaciones de limpieza.

Pero al final, igual que con todos los grandes espacios cívicos, es la existencia diaria de la piazza la que le otorga su poder. Aunque Santa Croce puede ser más rica acutalmente, todavía está llena de pequeños apartamentos, muchos con acceso limitado a la luz o al espacio exterior.

La plaza es nuestra patria pública. Cada mañana se ve a un enjambre con personas que pasean a sus perros, niños con bicicletas, el mercado ocasional, las multitudes de turistas y músicos callejeros, pintores y vendedores de recuerdos que concurren a ella.

El mejor momento del día es el atardecer, cuando los espectadores de la puesta de sol se reúnen en los escalones de la iglesia. Muchos son estudiantes estadounidenses que esperan entrar a los bares nocturnos. Mis favoritas son las que se parecen a Paris Hilton, que se tambalean por las baldosas sobre tacones vertiginosos.

Comercio, conciertos, deportes y el número ilimitado de gente que se sienta a observar a la gente: Santa Croce lo tiene todo.

Pero volviendo al deporte, apuesto que quieren saber el resultado del Calcio Storico este año. Fue un evento dramático. La final, que a menudo se juega el 24 de junio, el día de San Juan, tuvo que ser cancelada por una lluvia torrencial. En el verdadero espíritu de Calcio, los azules y los blancos estaban dentro del arenero discutiendo vigorosamente si debían de jugar o no. Pero el partido fue detenido oficialmente por razones de seguridad.

Cuando se llevó a cabo seis días después, los ganadores fueron los azules de Santa Croce. Fue un encuentro claramente catártico, una quinta parte de los jugadores fueron expulsados por conducta violenta y las celebraciones que siguieron estuvieron a tope.

Lo sé porque me estuve despierta toda la noche a causa del ruido. Eso es algo que no ha cambiado en Florencia: las baldosas de las calles tienen tanto eco hoy como lo tuvieron en el pasado.

Jugadores

El Calcio también produce estrellas como el fútbol moderno.

Contexto

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