BBC navigation

"Hikikomori": por qué tantos japoneses no quieren salir de sus cuartos

Última actualización: Viernes, 5 de julio de 2013
Cuarto de Hikikomori

Se estima que hasta un millón de jóvenes japoneses permanecen encerrados en sus casas, algunas veces durante décadas. ¿A qué se debe esto?

Para Hide, los problemas surgieron cuando abandonó el colegio.

"Empecé a culparme, y mis padres también me responsabilizaron por no acudir a clase. Comenzó a crecer la presión", cuenta.

"Entonces, gradualmente, comencé a tenerle miedo a salir y a temer conocer a gente. Fue entonces cuando ya no pude salir de mi casa".

Poco a poco, Hide fue renunciando a todo tipo de comunicación con sus amigos y, eventualmente, sus padres. Para evitar verlos, dormía durante el día y se sentaba toda la noche a ver la televisión.

"Tuve todo tipo de emociones negativas", explica. "El deseo de salir, la rabia hacia la sociedad y a mis padres, tristeza por estar en esta condición, temor sobre lo que podría pasar en el futuro y envidia a las personas que llevaban una vida normal".

Hide se ha vuelto un "aislado" o hikikomori.

En Japón, hikikomori es el término que también se utiliza para describir a la gente joven que se aísla. Es una palabra que todo el mundo conoce.

Tamaki Saito acababa de titularse como psiquiatra cuando, a principio de los 90, fue sorprendido por el número de padres que buscaron su ayuda porque sus hijos habían abandonado el colegio y se habían escondido durante meses, algunas veces años. Con frecuencia estos jóvenes pertenecían a familias de clase media, casi todos hombres, y la edad promedio de este retiro voluntario era de 15 años.

Esto puede sonar como pereza de adolescente. ¿Por qué no quedarte en tu cuarto mientras tus padres esperan? Pero Saito explica que los que sufren esto están paralizados por un profundo temor social.

"En sus mentes están atormentados", aclara. "Quieren salir al mundo, quieren hacer amigos y tener novias (o novios), pero no pueden".

Violentos, paranoicos, depresivos

Los síntomas pueden variar. Para algunos, explosiones de violencia se alternan con comportamientos infantiles como patear a la madre. Otros pacientes pueden ser obsesivos, paranoicos y depresivos.

Hikikomori

Un grupo de personas que se superponen con a los hikikomori, son los otaku: "geeks" o "nerds"

Cuando Saito empezó su investigación, el aislamiento social no era algo desconocido, pero era tratado por los doctores como un síntoma de otros problemas, en vez de un patrón de comportamiento que requería un tratamiento especial.

Desde que llamó la atención del fenómeno, se cree que el número de hikikomori ha aumentado. Una cifra estimada conservadora de personas afectadas sería 200.000. Pero en 2010 una encuesta del gobierno de Japón arrojó una cifra mucho más alta: 700.000.

Debido a que por definición, quienes sufren de este fenómeno se esconden, Saito considera que la cantidad de afectados es todavía mayor, cerca del millón.

El promedio de edad de hikikomori también parece haber aumentado durante las últimas dos décadas. Antes era de 21 años y ahora es de 32.

Pero, ¿por qué se aíslan?

Lo que lleva a un chico a retirarse en su cuarto puede ser comparativamente leve -por ejemplo, notas bajas o corazón roto- pero el autoaislamiento puede convertirse en una fuente de trauma. Y poderosas fuerzas sociales pueden conspirar para mantenerlo allí.

Una de esas fuerzas es sekentei, la reputación de una persona en la comunidad y la presión que él o ella siente para impresionar a otros. Mientras más tiempo pasa un hikikomori aislado de la sociedad, más consciente está de su fracaso social. Ellos pierden cualquier autoestima y confianza que hayan tenido, y la perspectiva de dejar la casa se convierte en algo aún más aterrador.

Los padres también son conscientes de su estatus social, por lo que esperan meses antes de buscar ayuda profesional.

Presión familiar

Un segundo factor social es amae -dependencia- que caracteriza las relaciones familiares japonesas. Tradicionalmente, las mujeres jóvenes viven con sus padres hasta que se casan, mientras que en el caso de los hombres es posible que nunca se muden del hogar familiar.

Aunque cerca de la mitad de los hikikomori son violentos con sus padres, para la mayoría de las familias sería impensable echarlos de casa.

"Pero mi padre dijo: 'En el futuro no habrá una sociedad como esa'. Me dijo: 'No te hagas un asalariado'"

Matsu, un hikikomori

Pero tras décadas de apoyo a sus niños, los padres esperan que a cambio muestren respeto y cumplan con su papel en la sociedad de tener un trabajo.

Matsu se convirtió en un hikikomori después de que decepcionara a sus padres sobre su carrera y los cursos universitarios.

"Mentalmente estaba muy bien, pero mis padres me empujaron de tal forma que no quería ir", cuenta. "Mi padre es un artista y lleva su propio negocio, quería que hiciera lo mismo". Pero Matsu lo que quería ser era programador en una firma grande, ser uno más del ejército de "asalariados" de las corporaciones japonesas.

"Pero mi padre dijo: 'En el futuro no habrá una sociedad como esa'. Me dijo: 'No te hagas un asalariado'".

Como muchos hikikomori, Matsu era el hijo mayor y recibió todo el peso de las expectativas de los padres. Creció furioso al ver a su hermano menor hacer lo que quería. "Me volví violento y tuve que vivir separado de mi familia".

Una manera de interpretar la historia de Matsu es verlo como en la línea de fallos de un cambio cultural en Japón.

"Tradicionalmente, la psicología japonesa se veía como orientada a los grupos, los japoneses no quieren resaltar en un grupo", explica Yuriko Suzuki, psicólogo del Instituto Nacional para la Salud Mental en Tokio. "Pero creo que especialmente para las generaciones más jóvenes, quieren una atención y cuidado más personalizado o individualizado. Pienso que estamos en un estado mixto".

No obstante, incluso los hikikomori que desesperadamente quieren cumplir los planes que sus padres tienen para ellos pueden terminar sintiéndose frustrados.

Hikikomori, arbeiter y neets

Novela sobre hikikomori

¡Bienvenido a NHK! fue una novela, cómic y dibujos animados que se centra en la vida de un hikikomori

Andy Furlong, un académico de la Universidad de Glasgow especializado en la transición de la educación al trabajo, vincula el auge del fenómeno hikikomori con la explosión de la "burbuja económica" de los años 80 y el inicio de la recesión de los 90.

Fue en este punto que se rompió la cinta trasportadora de las buenas calificaciones en los colegios que te llevaba a buenas universidades y de allí a excelentes trabajos de por vida. Una generación de japoneses se enfrentó a las inseguridades de los trabajos temporales o de media jornada.

Y se convirtió en un estigma, no una simpatía.

A los japoneses que aspiraban a puestos de trabajo se les llamó arbeiter, una combinación del término inglés freelance y la palabra alemana para trabajador. En los debates políticos se referían a los arbeiter como neets, personas que no estaban en la educación, en trabajos o cursos de entrenamiento. Hikikomori, arbeiter y neets eran formas de describir a las generaciones de jóvenes buenos para nada, parásitos de la floja economía japonesa. Generaciones mayores, que se graduaron y consiguieron carreras estables en los años 60 y 70 no podía relacionarse con ellos.

"Las oportunidades han cambiado profundamente", dice Furlong. "No creo que las familias siempre puedan manejarlo".

Una reacción común es tratar la reacción recalcitrante del hijo con rabia, darles un sermón y hacerles sentir culpable de traer vergüenza a la familia. El riesgo en este caso es que -como en el caso de Hide- la comunicación con los padres se rompa definitivamente.

Pero algunos padres han sido impulsados a tomar medidas extremas.

Durante un tiempo, una empresa que operaba en Nagoya podía ser contratada por padres para irrumpir en las habitaciones de los niños, darles una gran reprimenda, y forzarlos a salir del dormitorio para que aprendan del error de sus formas.

Como el alcoholismo

Kazuhiko Saito, director del departamento de psiquiatría del hospital de Kohnodai en Chiba, considera que intervenciones repentinas, incluso por profesionales de la salud, pueden tener un resultado desastroso.

"En muchos casos el paciente se vuelve violento hacia el personal o hacia los padres delante de los consejeros o una vez que estos se hayan ido", agrega.

Kazuhiko Saito está a favor de que profesionales de la salud visiten a un hikikomori, pero aclara que deben tener un informe completo del paciente, quien debe saber con anterioridad que va a tener la visita de un especialista.

"Creo que mi hijo está perdiendo el poder o el deseo de hacer lo que quiere. Quizás solía tener algo que quería hacer, pero creo que se lo arruiné"

Yoshiko, madre de un hikikomori

En cualquier caso, el enfoque de no hacer nado ha probado no funcionar. Tamaki Saito asemeja el estado de hikikomori con el de alcoholismo, imposible dejarlo sin una red de apoyo.

Su enfoque es empezar con "reorganizar" la relación del paciente con sus padres, armar a madres y padres desesperados con estrategias para reiniciar la comunicación con sus hijos. Cuando el paciente está lo suficientemente bien como para acudir a la clínica en persona, se le trata con fármacos y terapia.

La terapia de grupo es un concepto relativamente nuevo en la psicología japonesa, aunque los grupos de autoayuda se han convertido en una forma clave para atraer a un hikikomori a la sociedad.

Tanto para Hide como para Matsu, la recuperación fue reforzada con una visita a un club juvenil de caridad en Tokio conocido como ibasho. Se trata de un lugar seguro para que los visitantes empiecen a reintroducirse en la sociedad.

Los dos hombres han hecho progresos en la relación con sus padres. Matsu ha hecho entrevistas de trabajo como programador y Hide tiene un trabajo parcial, él piensa que el empezar a hablar con sus padres ha ayudado a que toda la familia pueda seguir adelante.

"Ellos pensaron en el tipo de vida del pasado y el futuro", agrega Hide. "Creo que antes, aunque estuvieran afuera trabajando, su actitud mental era de hikikomori, pero ahora son más abiertos y honestos sobre ellos mismos. Como hijo me alegra verlos cambiar".

Muchos padres de hikikomori visitan el ibasho aun cuando puede que sus hijos nunca estén lo suficientemente bien para que los acompañen al centro.

El hijo de Yoshiko se retiró poco a poco de la sociedad cuando tenía 22 años.

Al principio salía a hacer la compra, pero esta madre observó que comprar por internet significaba que ya no necesitaba salir, así que ya nunca sale de casa. Ahora tiene 50 años.

"Creo que mi hijo está perdiendo el poder o el deseo de hacer lo que quiere", comenta. "Quizás solía tener algo que quería hacer, pero creo que se lo arruiné".

Síguenos en Twitter @bbc_ciencia

Comentarios

Ya no se aceptan más comentarios

Saltar a la paginación de los comentarios
 
  • valorar
    0

    Comentario número 35.

    Creo que la cultura asiática no es tan fácil de entender por los occidentales, la presión que les ocasiona sus "responsabilidades" ante la sociedad, seguramente no es tan fuerte como puede sentir un "chamo" en Venezuela por ejemplo. Evidentemente los padres debemos estar alertas ante los comportamientos de nuestros hijos, enseñarles las cosas verdaderamente importantes de la vida como lo son la seguridad, la paz, la solidaridad y el compartir las pequeñas cosas para que podamos construir una sociedad justa. Hoy día consideramos exitoso a alguien con un carro ultimo modelo, un buen apartamento, un trabajo estable con buen salario y una bonita(o) novia(o), pero si vemos a un hijo con un apto modesto, posiblemente sin carro y sin grandes posesiones materiales, pero con un profundo sentido de responsabilidad ante el ambiente que le rodea en actividad real de construccion de un mundo distinto, nos preocuparemos de su futuro, sin realmente tomar en consideración que su estabilidad emocional es mucha mas fuerte que el primer personaje descrito.

    Hay que enseñar a nuestros hijos a ser felices y a buscar el bien comun, sentirnos orgullosos de ellos por lo que son y no por lo que lograron conseguir, pero tambien darles a saber que estamos ante un mundo material y que si decide y logra en un futuro conformar un hogar, tendrá que dedicar su esfuerzo en garantizar una estabilidad certera a la prole.

    He dicho.

  • valorar
    0

    Comentario número 34.

    Wow imaginen que las falla en las expectativas hunde a las personas en la depresión, por lo menos creo que el tener un subempleo, o un trabajo X en México no es un problema tan grave... obviamente la expectativas a nuestros jóvenes son muy bajas. Cuantos rechazados de las universidades no estaría en profunda depresión de ser así? :S seguramente podría buscar a dios, y no lo dudo que sea una opción, pero no para mí. Es solo una sociedad como está en la que hay estos problemas? Con las clases sociales más separadas y con un subesclavismo en los empleos, este es un problema que veo se reproducirá en todo el mundo, y no por ver como aun sin ir a la universidad los monstruos son excelentes espantadores vamos a dejar que está diferencia siga existiendo, o la mayoría esclava y pocos dueños, o oportunidades para todos y más democracia. Lo que es importante destacar, es como con una "mejor educación" en Japón no se exigen los estudiantes, más y mejores opciones para los rechazados???????? En realidad habría que indagar en esas cualidades.

  • valorar
    0

    Comentario número 33.

    "Venid a mi todos los que estáis cansados. Y YO os haré descansar. Porque ligera es mi carga y ligero mi yugo" (Jesucristo). La sociedad actual enseña muchos extremismos innecesarios y deseos vanos, dinero, deseo, poder, placer, éxito, etc., y eso ocasiona una presión inhumana en nuestros hijos. Es mejor una vida en paz, que todo el dinero del mundo, porque "De qué le servirá al hombre ganar todo el oro del mundo y pierde su alma", este es un principio básico que debemos entender los padres y no presionar a nuestros hijos. Buscar ayuda en Dios, en Nuestro Padre Celestial, en su amor, en su perdón, en su misericordia, puede ayudarnos a vivir en paz, a tener esperanza en esta vida y también felicidad. Lo civilizado de hoy en día ya no es lo racional de hace tres siglos, la lógica humana corroedora y depresiva tiene un sin fin de mentiras y engaños, y es por eso encontrar la paz y la luz en los principios eternos. Hoy, más que nunca.

  • valorar
    0

    Comentario número 32.

    Si hay muchos trastornos de la mente que cada ves más se hacen comunes en estas ciudades y naciones "civilizadas", yo sufri lo que se denomina trastorno de ansiedad, y me resulto muy bien al principio el tratamiento de fármacos y luego ver la vida de otra manera, creo que es lo primordial, ir cambiando conceptos errados que tenemos en nuestra mente y cambiar la manera de pensar, las ideas rígidas que nos han inculcado y ver el mundo de otra manera no tan materialistamente; me ha servido hoy en día el budismo y la espiritualidad en general, el deporte y sobre todo la fuerza de voluntad, que es lo más importante; ánimo a todos los que estén en esta situación no es el fin, lo malo es solo el principio de algo mejor, solo hay que saber aprender de la situación y levantarse luego de la caída.

  • valorar
    0

    Comentario número 31.

 

Comentarios 5 de 35

 

Temas relacionados

En fotos

Destacamos

BBC © 2014 El contenido de las páginas externas no es responsabilidad de la BBC.

Para ver esta página tal cual fue diseñada, debe utilizar un navegador de internet actualizado, que tenga habilitado el uso de hojas de estilo en cascada (CSS, por Cascading Stylesheets en inglés). Aunque en el navegador que está utilizando podrá ver el contenido de la página, no será presentado de la mejor forma posible. Por favor, evalúe la posibilidad de actualizar su navegador y/o habilitar el uso de CSS.