Las mentiras sobre mi pasado

  • 4 julio 2013
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¿Quién diablos soy?
Bisabuelo de Javier Lizarzaburu
Mi bisabuelo inglés, por el lado de mi madre.

En ambos lados de mi familia, el tema del linaje siempre fue importante. Si bien no crecí con mi familia paterna, sí escuché de historias de abolengo que iban hasta el siglo XIV en el País Vasco. O del antepasado prócer de la Independencia en Trujillo, al norte de Lima.

Del lado materno la historia era más simple. La abuela supuestamente había nacido en España, de padre inglés, y el abuelo en Italia. Después de muerto él en la ciudad de Iquitos, en la selva peruana, mi abuela llegó con todos sus bártulos a la capital, a fines de los años 50.

Desconozco cuándo se empezó a tejer esta leyenda familiar. Lo cierto es que hasta hoy, como si ser peruano hubiera sido un castigo, algunos primos me preguntan si tenemos derecho a un pasaporte italiano. Pero en este abrir y cerrar de cajones, empezaron a salir las verdades.

La abuela no era española. Había nacido en Moyobamba, en la selva del Perú, y el abuelo no había sido italiano. Había nacido en Chachapoyas, en la zona andina.

¿Por qué se había creado esa mentira? Posiblemente por un acto de amor. Para evitar que nosotros, los nietos nacidos en la capital, fuéramos discriminados por tener raíces provincianas. Tal era la fuerza de estos conceptos de origen. O tal era la percepción inconsciente, por lo menos en esa época, de que había que probar ser blanco por los cuatro costados para ser bien recibido.

Proyecto de National Geographic
Geno 2.0: el proyecto genográfico de National Geographic.

Pero el dato más devastador para algunos miembros de la familia surgió no hace mucho. Quizás porque en las últimas semanas empecé a hablar con varios parientes de este proyecto de National Geographic, que algunos se animaron a hablar.

Uno de los secretos mejor guardados había sido el del origen de la abuela. Su padre no había sido el afable e inteligente ingeniero Samuel Young, quien tampoco había sido inglés. Sino otro señor, un de la Torre. El ex inglés la había adoptado cuando niña.

Del lado de mi padre, la historia no había sido muy diferente. Mi abuelo paterno había tenido seis hijos con seis señoras distintas, y solo se casó pasados los 60 con otra señora, con la que no tuvo descendencia.

Es así que en un momento de lucidez admití la realidad: descendía de un ilustre linaje de hijos ilegítimos. Por los cuatros costados. Más aún, mis padres tampoco se habían casado. Era, lo que se dice, un hijo bastardo.

Pero esta investigación de National Geographic no me ayudará con eso. No es un proyecto genealógico ni un test de paternidad.

Ellos solamente me dirán de qué partes del planeta llegaron los que me antecedieron. Todos. En los últimos 60.000 años. El resto del trabajo me toca hacerlo a mí solo.

Quizás el dato más significativo a estas alturas me lo dio una historiadora peruana, Maria Emma Mannarelli, autora de un libro sobre lo ilegítimo en la Lima del siglo XVIII.

Según me explicó, tanto en esa época como ahora ella calcula que un 50% de peruanos tenemos tal origen.

Este panorama, sostiene, "pasa más en países con población indígena y africana, y en sociedades con más desigualdad social e inestabilidad política".

Me pregunto si esto tiene que ver con esa raíz matriarcal de una sociedad machista, donde hay un marcado desdén por el sistema y sus normas.

No me cabe duda que en este escenario confuso entre lo legítimo y lo ilegítimo. Entre lo oficial y lo no oficial. Entre lo aceptado y lo marginado, se fueron generando modelos de pensamiento y de sociedad, con los que todavía vivimos hoy.

Javier Lizarzaburu

Un proyecto de la revista estadounidense National Geographic busca las rutas que siguieron nuestros ancestros desde que salieron de África hace 60.000 años a través de muestras de ADN de personas interesadas en participar.

El periodista peruano Javier Lizarzaburu es uno de ellos y durante dos semanas nos estará contado su experiencia.