Los machos más maduros son "mejores" padres

  • 19 junio 2013
Escarabajo enterrador
Los escarabajos enterradores viven de los restos de los cadáveres de los animales.

Entre los escarabajos enterradores, los machos maduros son "mejores" padres que los jóvenes, según un estudio de la universidad inglesa de Exeter.

Los investigadores hallaron que los ejemplares de mayor edad se esfuerzan más en los cuidados de la reproducción y la paternidad.

Los machos más maduros incluso continuaron con las tareas paternales cuando no estaban seguros de la paternidad de las crías, mientras que los ejemplares más jóvenes redujeron su actividad.

Los resultados fueron publicados en la revista especializada de biología Proceedings of the Royal Society B.

"Uno de los mayores interrogantes que estamos tratando de investigar en la biología evolutiva es por qué los machos cuidan de crías que no son suyas", le dijo a la BBC el doctor Megan Head, de la Universidad de Exeter, para explicar por qué realizaron el estudio.

Los resultados de su investigación aportan nueva evidencia que apoya la teoría de que en el reino animal los machos maduros invierten más esfuerzos en la paternidad que los jóvenes porque tienen menos probabilidades de reproducirse de nuevo.

En esas circunstancias, explicó, "incluso si la probabilidad de que esas crías sean suyas es pequeña, vale la pena invertir esfuerzo en ellas; y éste es el primer estudio que lo confirma".

Los "enterradores" de la naturaleza

El escarabajo enterrador (en inglés burying beetle) pertenece al género Nicrophorus, y se alimenta de pequeños animales muertos.

También utiliza las carcasas de los cadáveres para la reproducción: allí pone huevos y cría larvas.

El comportamiento parental de estos escarabajos es inusitadamente complejo: macho y hembra trabajan en pareja y le dan a las crías cuidados prenatales y postnatales.

Esos esfuerzos incluyen cubrir la carcasa con secreciones antibacterianas para ralentizar el proceso de descomposición de las mismas y regurgitar alimentos líquidos para sus crías cuando éstas se lo piden.

Al observar su comportamiento en condiciones experimentales, los investigadores vieron que los escarabajos más maduros pasaban más tiempo en la carcasa realizando actividades paternales que sus homólogos más jóvenes.

Los machos de menor edad, que tienen más probabilidades de volver a reproducirse, tendían a ser menos cuidadosos con las crías, particularmente cuando estaban inseguros sobre su paternidad.

Para poder observar ese matiz, los académicos alteraron la percepción de paternidad de los escarabajos macho al introducir en las "cámaras de apareamiento" olores de otros escarabajos.

Los machos que se aparearon en un ambiente con el olor de sus competidores tenían "menos garantías" de que las crías fueran suyas que los que lo hicieron en un ambiente sin olores ajenos.

"Encontramos que los machos más jóvenes que tenían más incertidumbre sobre su paternidad eran más propensos a ser peor padres", dijo Head.

Sin embargo, la supervivencia y el desempeño de las crías se mantuvo igual, independientemente de los esfuerzos invertidos por los padres, porque la dedicación extra de las madres en los cuidados parentales compensó la falta de atención de los escarabajos más jóvenes.

Según lo observado, "parecería haber cierto incentivo para que las hembras favorezcan el apareamiento con machos de mayor edad", comentó Head.

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