Bradley Manning: ¿espía, activista o desadaptado?

  • 3 junio 2013
Bradley Manning
Bradley Manning podría recibir cadena perpetua por espionaje y asistir al enemigo.

El juicio militar que se inicia contra Bradley Manning, el joven soldado estadounidense que filtró miles de documentos secretos al sitio de "soplones" WikiLeaks, determinará si el acusado puso en peligro la seguridad nacional, en cuyo caso podría ser sentenciado a cadena perpetua por traición.

Manning ya se declaró culpable de diez de los 22 cargos que se le imputan, entre ellos divulgar información clasificada sin autorización, que le representan por lo menos 16 años de cárcel aunque rechazó el cargo más grave de asistir al enemigo, por lo que ahora se le juzga según la Ley de Espionaje de Estados Unidos de 1917.

El gobierno de Barack Obama sostiene que las filtraciones amenazaron valiosas fuentes militares y diplomáticas. Pero hay quienes lo elogian por lo que consideran la valentía que tuvo para revelar el lado oscuro de las acciones militares de EE.UU. en Irak y Afganistán.

Otros, sin embargo, piensan que Bradley Manning nunca debió haber sido reclutado por el ejército por deficiencias emocionales y bajo rendimiento académico que debieron haber sido obvios de su expediente y período de entrenamiento.

Al fin de cuentas, el destino del joven soldado quedará en las manos de la coronel Denise Lind, juez del tribunal militar que se realiza en Fort Meade, Maryland, cerca de Washington DC.

Mano dura contra soplones

Bradely Manning lleva tres años encarcelado, esperando ser juzgado por haber pasado miles de cables diplomáticos y otro material clasificado sobre las guerras en Irak y Afganistán al sitio WikiLeaks mientras ocupaba el cargo de analista de inteligencia del ejército en Bagdad.

En febrero pasado, Manning se declaró culpable de diez de los cargos menores en su contra, incluyendo violación de las regulaciones militares por la divulgación desautorizada de información clasificada.

Durante su declaración, el acusado dijo creer que "si el público en general, especialmente el público estadounidense, tuviera acceso a la información ésta fomentaría un debate nacional sobre el papel del estamento militar y nuestra política exterior en general".

Aunque Manning reconoció pensar que la divulgación de los cables provocaría cierta vergüenza, dijo que nunca consideró que serían dañinos para la integridad y seguridad de Estados Unidos, que es precisamente lo que los fiscales militares estarán tratando de probar.

El gobierno de Barack Obama ha adoptado una política de mano dura contra funcionarios y empleados de las diferentes ramas del gobierno que se vuelven "soplones" y filtran información que, en su estima, podrían comprometer la seguridad nacional.

Hace poco, se reveló que el Departamento de Estado había intervenido los registros telefónicos y los correos electrónicos de la agencia noticiosa AP para conocer quiénes habían sido las fuentes internas del gobierno que filtraron información sobre un ataque con un vehículo aéreo no tripulado en Yemen contra un supuesto extremista islámico.

"Daño a la nación"

Grupo de apoyo  a Bradley Manning
Los grupos de apoyo a Manning protestan frente a Fort Meade donde se realiza el juicio.

Algunos analistas de seguridad consideran que las acciones de Manning han generado un daño palpable en las relaciones diplomáticas que EE.UU. sostiene con otros países y que, en algunos casos, demorarán mucho tiempo en repararse.

Que sí reveló información de datos clasificados sabiendo que estaban restringidos y que estaba obligado a proteger, sostienen que merece una condena de cárcel muy larga.

"A mí me gustaría que se envíe un mensaje muy claro que si uno firma un contrato para mantener el secreto del ejército, no importa cuál es su postura política, eso no se puede violar", manifestó a la BBC Steven Bucci, director del Centro de Estudios de Política Exterior de la Fundación Heritage, en Washington.

Bucci, que también es un coronel retirado de las Fuerzas Especiales y ex secretario asistente encargado de Defensa, añadió que las acciones de Manning constituyen espionaje, para lo cual existe una norma en la ley estadounidense.

Bajo esa Ley de Espionaje se lograron condenas en casos como el de John Anthony Walker, un oficial de la marina que filtró a la entonces Unión Soviética los códigos que utilizaba EE.UU. para rastrear sus submarinos, o el de Aldrich Ames, un agente de la CIA cuya venta de información a los soviéticos le costó la vida a personas que colaboraban con el gobierno estadounidense.

Ellos cumplen cadena perpetua. Por otro lado, los esposos Julius y Ethel Rosenberg fueron ejecutados en los años 50 del siglo pasado, tras ser encontrados culpables de pasar secretos nucleares a la Rusia soviética.

Aunque no es comparable en términos de daño con los casos anteriores, las filtraciones a WikiLeaks no tienen precedentes, opinó Steven Bucci.

"En términos de sólo volumen, es el acto de espionaje más atroz en la historia de Estados Unidos", comentó.

Violación del código militar

Pero Lawrence Korb, analista del Centre for American Progress y también exsecretario asistente de Defensa, sostiene que las filtraciones no pasan de revelar intercambios de comunicación que pueden ser embarazosos y que no son nada que no haya aparecido en los diarios de vez en cuando.

"Es como cuando un reportero descubre detalles de la Casa Blanca en sus deliberaciones sobre qué hacer en Afganistán o sobre un ciberataque proveniente de China", expresó el analista.

"Algunas veces surgen declaraciones de gente hablando descuidadamente sobre algún país pero nada a la escala que se pueda juzgar bajo la Ley de Espionaje", añadió a BBC Mundo.

A pesar de la posibilidad de ser condenado como traidor, el juicio a Bradley Manning tiene otra narrativa, como lo expresó a la BBC Jeff Patterson, un activista que forma parte del comité directivo de la red de apoyo de Manning.

"O es un traidor a la patria que enfrentará cadena perpetua o es, como lo interpretamos nosotros, un joven audaz que arriesgó su vida para compartir con el mundo la verdad sobre lo que pasó en Irak y Afganistán".

Patterson reconoce que Manning sí violó el reglamento militar pero él y su grupo aplauden al soldado por la responsabilidad que asumió al ver algo que le pareció mal y divulgarlo, pagando ahora las consecuencias.

"Muchos jóvenes toman acción radical sustentados por los ideales que albergan", dijo el activista. "Bradley vio cosas que no coincidían con su entrenamiento y las reglas de guerra que le habían enseñado".

"Desadaptado"

Dibujo del juicio militar de Bradley Manning
Manning ya se declaró culpable de diez cargos menores.

Entre el material más sensible que vio se encuentra un video del ataque desde un helicóptero artillado de EE.UU. contra un vehículo de supuestos insurgentes en Irak en el que murieron dos empleados de la agencia noticiosa Reuters, y las ansias de sangre que expresaba la tripulación que disparó.

Mucho se ha hablado de la inestabilidad mental de Bradley Mannig posiblemente provocada por su juventud, su búsqueda de identidad sexual y el ambiente de guerra en el que se movía.

Lawrence Korb, del Centre for American Progress, opinó que, desde un principio, nunca debió haber sido reclutado dentro del ejército de EE.UU. "Había reprobado en la universidad comunitaria donde estudiaba y no pasó el entrenamiento básico en su primer intento". aseguró.

Lo reclutaron, dice Korb, porque las fuerzas armadas estaban desesperadas para llenar sus filas en una época en que el público empezaba a rechazar la guerra y los servicios militares.

"El ejército y la marina emitían lo que se llaman 'dispensas morales' para aceptar personas que no dan la talla. Repartieron 100.000", manifestó Korb. "A pesar de que los profesionales de la salud mental manifestaron preocupación por el estado de Manning, éste fue emplazado en un puesto que nunca debió ocupar".

Aunque Korb piensa que Manning tendrá que cumplir una condena mínima de unos 16 años, sostiene que el sistema le falló al joven soldado y espera que en el juicio eso lo tomen en consideración tanto la juez militar como los abogados defensores.

No obstante, para Steven Bucci de la Fundación Heritage, esas no son circunstancias mitigantes. "El hombre se inscribió en el ejército, aprobó todos los requisitos, recibió autorización para un puesto de alto secreto. Que de pronto desarrolló estrés no lo exime. El ejército está lleno de soldados que viven bajo esas mismas condiciones".

La suerte de Manning está en manos de la coronel Denise Lind, que podría emitir un fallo desde una sentencia cumplida por los años que ya lleva detenido hasta cadena perpetua.

"No sabremos hasta el útlimo día del proceso lo que la coronel Lind decida según su consciencia y su entrenamiento militar", advirtió Jeff Patterson del comité de apoyo a Bradley Manning.

"Nadie debate que Bradley estuvo motivado en lo que hizo por su consciencia. Eso lo reconoce todo el mundo, con la excepción del ejército que lo estima irrelevante", agrega.

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