Por qué no hubo tiempo de evacuar en el tornado de Oklahoma

  • 21 mayo 2013
Niñas afectadas por el tornado en Oklahoma
De las víctimas mortales, 20 son niños que se encontraban en una escuela primaria que fue derribada por los vientos.

Pasaron tan sólo entre 35 y 40 minutos para que la tormenta que se cernía sobre Oklahoma City se transformara en un tornado.

Pero no fue uno de los tantos que pasan con frecuencia por este "corredor" de Estados Unidos.

Los vientos del tornado que tocó tierra a eso de las tres de la tarde del lunes, en el suburbio de Moore, en el sur de la ciudad, alcanzaron vientos de hasta 320 km/h. Y en un lapso de 40 minutos dejaron un saldo de al menos 24 muertos, más de 200 heridos y barrios enteros reducidos a escombros.

¿Pero cómo es posible que una ciudad tan acostumbrada a estos azotes de la naturaleza haya sufrido semejante devastación?

En principio el tornado se formó a tal velocidad, y fue de una magnitud tan asombrosa que, aunque las advertencias se hicieron lo más rápido posible, muchos de los que se encontraban en el camino del tornado no tuvieron tiempo suficiente para prepararse, le explicó a la BBC John Hart, del Centro de Predicciones de Tormentas Oklahoma.

Pero además, dice el meteorólogo que tiene más de 25 años de experiencia en tornados, cuando ocurre un fenómeno como éste "no hay mucho que se pueda hacer para evitar el daño".

"Lo único que uno puede hacer es refugiarse en un sótano bajo tierra, cosa que no hay en Oklahoma, o tratar de huir de la ruta del tornado. Subirse a un auto e intentar escapar también es muy peligroso, pero es lo que ha permitido que se salven muchas vidas".

Vea: imágenes de la destrucción

Sin sótanos

Tres cuartos de los tornados que ocurren en la Tierra tienen lugar en América del Norte. Y muchos de ellos suceden en el centro de Estados Unidos, ampliamente conocido como el "corredor de los tornados".

Si bien la gente de Oklahoma sabe cómo prepararse ante estos fenómenos, las viviendas -y no sólo aquellas en las zonas más pobres- no cuentan con un espacio bajo tierra, explica Hart.

En la mayor parte de la ciudad el suelo es rocoso, lo cual hace que su perforación sea extremadamente costosa si no imposible, y, en el resto, el suelo es de una textura demasiado barrosa, lo cual también dificulta la construcción de un sótano que resista la humedad y las inundaciones.

Por esta razón muchos eligen alejarse del camino del tornado.

Los que lo hacen, cuentan con información detallada que se transmite por televisión, tan precisa como son los informes del tráfico en otras ciudades que indican qué ruta tomar, dónde hay un embotellamiento, o qué caminos están bloqueados.

"En la televisión informan con gran precisión en qué intersección, en qué calle con qué calle está pasando el tornado, hacia dónde se dirige y a qué hora se espera que pueda llegar", dice Hart.

Pero con un tornado como el del lunes, considerado ya como uno de los peores de la historia "uno se queda impotente", añade.

Las cifras

La capacidad destructiva de este fenómeno climatológico extremo depende de su tamaño, el tiempo que permanezca en contacto con la tierra y, por supuesto, si golpea áreas pobladas.

El enorme tornado que azotó Oklahoma ha encontrado ya un hueco en la escalofriante lista de los tornados más mortíferos de la historia.

Un ejemplo aterrador, en los primeros puestos de la lista, ocurrió en la misma región en 1999. Durante el fenómeno climatológico se registraron los vientos más rápidos jamás vistos en la superficie de la Tierra: más de 500 kilómetros por hora.

Sin embargo, no hay indicios de que la frecuencia de grandes tornados vaya en aumento. Aunque en los registros que se remontan a 1954 el año 2011 tuvo el mayor número de tormentas por encima de EF1 -siendo EF0 el menor valor registrado y EF5 el mayor, por encima de los 322km por hora- , 2012 fue uno de los más bajos.

Si bien en los últimos años se registraron más tornados, las mejoras en la construcción y sistemas de alerta cada vez más avanzados en las áreas más vulnerables han hecho que el número de víctimas haya descendido.

Pero tales sistemas de alerta sólo dan una indicación aproximada de un área en la que las condiciones pueden favorecer (casi seguro) que se desencadenen tornados. Lo que no pueden proporcionar es una predicción exacta de que un tornado tocará tierra.