Se cumplen 100 años del ferrocarril entre Chile y Bolivia

  • 13 mayo 2013
Ferrocarril entre Arica y La Paz
El ferrocarril entre Arica y La Paz llega a una altitud de 4.200 kilómetros.

Chile celebra este lunes el centenario de uno de los ferrocarriles más espectaculares del mundo, que atraviesa la cordillera de los Andes y se ubica en el corazón de la prolongada disputa fronteriza con Bolivia.

El ferrocarril entre Arica y La Paz fue inaugurado el 13 de mayo de 1913 y se extiende desde el puerto más norteño de Chile, Arica, hasta la capital comercial de Bolivia, La Paz, 440 kilómetros al noreste.

Su construcción fue una notable hazaña de la ingeniería.

La vía se eleva hasta superar los 4.200 metros sobre el nivel del mar, lo que lo hace uno de los ferrocarriles más altos del mundo.

En algunos puntos, la inclinación es de más de 6%. En el momento de su construcción era la línea de tren más empinada de la Tierra.

Cruza algunas de las tierras más inhóspitas de Chile y Bolivia, con trenes que llevan principalmente cobre, estaño y lana.

Mapa de la frontera entre Bolivia, Chile y Perú

Serpentea a través de un paisaje de desiertos y volcanes nevados. Se divide aproximadamente a la mitad entre los dos países, con 205 kilómetros del lado chileno y 235 del boliviano.

La construcción del ferrocarril tomó siete años, empleando a miles de trabajadores en duras condiciones. Muchos sufrieron de mal de altura, insolación y frío extremo por las noches.

A lo largo de los años, las inundaciones repentinas que afectan regularmente al altiplano boliviano han arrasado sectores enteros de la vía.

En 2005 fue cerrado completamente, pero desde entonces ha sido renovado, Los chilenos afirman que su parte está totalmente operativa nuevamente.

Compensación

Ferrocarril entre La Paz y Arica
Construido por la compañía alemana Philipp Holzmann, el ferrocarril cruza siete túneles andinos.

El ferrocarril fue construido por Chile para compensar a Bolivia por su pérdida de territorio durante la Guerra del Pacífico, entre 1879 y 1883.

Chile ganó la guerra y se anexó una extensa franja de tierra boliviana, casi equivalente al territorio de Grecia, dejando a Bolivia sin litoral.

La idea detrás del ferrocarril era dar a Bolivia acceso al mar para sus exportaciones. A Chile le costó construirlo unos US$300 millones en dinero actual.

Los bolivianos siguen exigiendo soberanía sobre al menos parte de su otrora costa del Pacífico; el mes pasado llevaron su caso a la Corte Internacional en la Haya.

Hasta el día de hoy, el ferrocarril sigue siendo objeto de controversia. Los bolivianos afirman que los chilenos no han cumplido con mantener su parte.

En enero, el presidente boliviano, Evo Morales, desafió a su colega chileno, Sebastián Piñera, a viajar en el tren con él para "demostrar que funciona".

Piñera aceptó el reto, pero todavía no se ha materializado la travesía y es difícil imaginarse que lo hará, dadas las malas relaciones entre los dos países.

Esas relaciones se han deteriorado aún más en los últimos meses, culminando en la decisión de ir a La Haya.

Los bolivianos han acusado a los chilenos de ser "los chicos malos de la región" y de ser "hostiles, provocadores y agresivos", por negarse a considerar su demanda de soberanía.

Chile respondió acusando a Morales de distorsionar la verdad cuando se discute la historia de la disputa.

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Gloria del pasado

Ferrocarril entre Bolivia y Chile
Bolivia ha acusado a Chile de no prestar un mantenimiento adecuado de la vía.

La ceremonia del lunes en Arica es exclusivamente chilena, sin representantes de Bolivia.

Los días de gloria del ferrocarril entre Arica y La Paz probablemente quedaron atrás. El servicio de pasajeros cerró en 1996, debido a la poca demanda y al hecho de que ahora hay carreteras pavimentadas entre Bolivia y el norte de Chile.

Son mayormente camiones -no trenes- los que transportan la carga.

Pero a nivel simbólico, el ferrocarril sigue siendo importante.

Es una de las pocas cosas que vinculan a Chile y Bolivia, dos naciones divididas por una formidable cordillera, una historia cargada de tensión y un presente igualmente problemático.

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