La animación, el secreto mejor guardado de Corea del Norte

  • 30 abril 2013

Son tiernos, juguetones, coloridos y provienen de un país aislado y con pretensiones nucleares. No le extrañe que algún dibujo animado que vea en su pantalla sea una creación de Pyongyang.

Gracias al negocio de la subcontratación en Corea del Norte, a los bajos costos y al apoyo estatal al sector de la animación, la nación asiática se ha codeado con los mejores de esa industria casi en secreto, porque el cliente final no siempre conoce el origen del producto.

El estudio de animación norcoreano SEK ocupa la posición 85 del ranking de los cien estudios de animación más influyentes de todos los tiempos de Animation Career Review, un sitio en internet especializado en animación

"Por décadas, Corea del Norte ha sido un enigma ético, pero lo que hace que su estricta sociedad sea más difícil de comprender es su lado extremadamente dócil para las artes en todas sus formas", indicó el sitio web.

Jóvenes frente a computadoras
Jóvenes en procesos de producción de animación digital. Foto: Paul Tjia.

"Este estudio de Pyongyang ha demostrado que con 'Light Years' (una historia de ciencia ficción también conocida como 'Gandahar') (…) y 'Empress Chung' ('Emperatriz Chung') -una película de fantasía simple y bella- puede competir con los mejores filmes para familias de Estados Unidos si le dieran la oportunidad".

"Empress Chung" fue una película realizada por un equipo de artistas de Corea del Sur y Corea del Norte.

"Gandahar", una colaboración entre Pyongyang y Francia, fue dirigida por el cineasta francés René Laloux.

Paul Tjia, fundador de la empresa de asesoría tecnológica holandesa GPI Consultancy y quien ha visitado Corea del Norte, le señaló a BBC Mundo que desde 1986 los estudios de animación norcoreanos han recibido órdenes del exterior para la producción de dibujos animados en 2D y 3D.

"La corporación estatal SEK, establecida en 1957, tiene más de 1.600 empleados y trabaja para varios estudios de producción cinematográfica europeos", escribió Tjia en el informe: "Dentro del reino ermitaño: IT y tercerización en Corea del Norte" ("Inside the Hermit Kingdom: IT and Outsourcing in North Korea"), publicado en 2012.

En la actualidad más de 70 compañías extranjeras tienen acuerdos con estudios de animación en Corea del Norte, dijo Tjia. Pero no hay estadísticas disponibles que muestren cuánto contribuye ese país al mercado de la animación mundial.

"La calidad del sector de la animación en Corea del Norte es una de las más altas en el mundo, lo cual al combinarse con los bajos costos en Asia hace que el país sea un destino atractivo", indicó el empresario.

Subcontratación

Programadores frente a computadoras
Productos de seguridad cibernética, como el reconocimiento facial, son desarrollados en Corea del Norte, según Tjia, quien tomó está foto.

Unos 10.000 profesionales trabajan en el sector de las tecnologías de la información en Corea del Norte y, cada año, miles de jóvenes se gradúan en carreras relacionadas con ese campo, indicó Tjia.

"En las organizaciones que he visitado, siempre encuentro proporciones significativas de ingenieros de software con doctorados y maestrías y un grupo sorprendente de ellos ha estudiado en el exterior. En la mayoría de los casos en China e India, pero también en Europa", señaló el empresario.

De acuerdo con Tjia, este grupo de expertos está detrás del creciente negocio de la subcontratación del sector tecnológico en el país.

"Las tarifas pedidas pueden ser menores de US$10 por hora, lo que permite que los clientes empleen ingenieros de software experimentados por solo pocos cientos de dólares al mes", indicó el experto.

En la mayoría de los casos, explica Tjia, el cliente final desconoce la participación de Corea del Norte en el proceso de producción, pues la subcontratación la realiza un intermediario quien está en contacto directo con el cliente.

Es así como, por ejemplo, start-ups en Pyongyang están desarrollando aplicaciones para teléfonos inteligentes, software y sistemas informáticos para clientes extranjeros, señaló Tjia.

Secreto

Con la actual crisis en la península coreana, hablar sobre colaboraciones con Corea del Norte puede ser temerario.

"Estoy en el proceso de preproducción de una película animada en cooperación con algunos países que se niegan a trabajar con Corea del Norte. En estas condiciones, es imposible que comparta mi experiencia. Espero que me sepa entender. Lo siento", le escribió a BBC Mundo uno de los directores de un estudio de animación europeo.

Sin embargo, después de insistir y garantizarle el anonimato, accedió a hablarnos sobre cómo trabajaba con el estudio en Pyongyang (ver recuadro).

"Usábamos FTP para el envío del material digital, pero me di cuenta que la transferencia tomaba más de tres días. Tras hacer averiguaciones, me enteré que el estudio no tenía acceso a FTP desde Pyongyang. Todo era subido y descargado en Pekín y enviado a Pyongyang en un disco duro que era transportado por una aerolínea. En ese entonces, Air Koryo tenía solo tres vuelos a la semana a Pekín".

La preocupación que genera hablar de la cooperación con Corea del Norte es comprensible tomando en cuenta las sanciones impuestas a ese país por parte de uno de los principales consumidores de animaciones en el mundo.

"El principal usuario final es Estados Unidos. Por eso, las compañías tienden a mantener las conexiones con Corea del Norte en secreto", le dijo a BBC Mundo, Tim Beal, profesor de la Universidad Victoria de Wellington en Nueva Zelanda.

"La animación es un mercado global. Una vez el producto sale como una mercancía internacional, despojado de sus orígenes nacionales, los principales clientes son aquellos que tienen los mercados más grandes. Eso haría a Estados Unidos el cliente final de la animación norcoreana", indicó el profesor de Mercadeo Internacional y Negocios en Asia.

Clientes

Jóvenes frente a computadoras
Programadores en proyectos de diseño gráfico. <i>Foto: Paul Tjia</i>.

La revista británica The Economist señaló en 2011 que algunas compañías estadounidenses han usado animadores "más baratos" de Corea del Norte. "Jing Kim, un empresario asentado en Pekín, asegura que ha ayudado a un número de compañías a subcontratar trabajos de animación entre 500 artistas del estudio SEK en Pyongyang".

De acuerdo con Beal y Tjia, Francia e Italia están entre los países que han apelado a la animación norcoreana.

"Los franceses son posiblemente los principales usuarios de la industria cinematográfica de Corea del Norte. Les entusiasma las técnicas tradicionales de animación (los dibujos a mano) por encima de las técnicas digitales modernas. En su fascinante novela 'Pyongyang', el animador francocanadiense Guy Delisle relata el proceso a través del cual una compañía francesa subcontrata trabajo a Pyongyang", le dijo a BBC Mundo, Simon Fowler, escritor británico especialista en el cine asiático y autor del blog "North Korean films" ("Películas norcoreanas").

Pero el atractivo de la animación nocoreana no es nuevo.

Ya en 2003, tras elogiar la capacidad de SEK para completar numerosas órdenes, el productor Dominique Boischot dijo en un artículo de la revista Forbes: "En términos de la relación entre calidad y precio, es uno de los mejores en el mundo (…) Es totalmente imposible hacer (ciertos tipos de) animación en Francia, el precio sería cinco, seis o siete veces lo que SEK cobra, tres veces lo que China o Corea del Sur cobran".

BBC Mundo contactó a una productora y distribuidora europea de animación para conocer su experiencia y pidió permiso para usar imágenes de algunas de sus colaboraciones con el estudio SEK.

"No le podemos dar ningún permiso. Nosotros no trabajamos con Corea del Norte", respondieron.

Les preguntamos por documentos emitidos por ese mismo estudio a los que tuvimos acceso. "En ellos se mencionan colaboraciones con el estudio SEK. Por favor ¿podría explicarnos eso para incluirlo en el artículo?"

"No queremos dar ninguna entrevista sobre eso", señalaron.

Con el vecino

Dos personas caminando
Según Tjia, autor de esta foto, en este edificio de Pyongyang funciona una compañía dedicada a la tecnología de la información.

Corea del Sur es una de las mecas de la animación mundial. Los años 90 y la primera década del siglo XXI vieron un auge de la industria en ese país.

El estudio AKOM (en Seúl) y su fundador y presidente, Nelson Shin, son una referencia mundial. "Podría decir que esa fue la época dorada de AKOM. Produjimos cientos de series animadas para televisión como 'The Simpsons', 'Tinytoon Adventure', 'Taz Mania', 'Animaniacs', 'X-men', 'Pinky and the Brain' ('Pinky y Cerebro') y 'Arthur'", le dijo Shin a BBC Mundo.

Shin fue el director de "Empress Chung", una película que en 2005 se convirtió en el primer filme en ser mostrado al mismo tiempo en las salas de cine de Corea del Norte y de Corea del Sur. La producción y la banda sonora se hicieron en Pyongyang.

"Trabajar con el estudio en Pyongyang fue un intercambio cultural y artístico entre Corea del Norte y Corea del Sur, no se trató de un asunto político en lo absoluto. Para mí fue una experiencia muy valiosa en términos de pensar y trabajar juntos para ejecutar un trabajo creativo. Dimos lo mejor de nosotros para producir la mejor película y para compartir nuestra emoción artística y expresarla a través de la animación", señaló Shin.

De acuerdo con Shin, representantes del sector de la animación de Corea del Norte asisten a festivales y eventos internacionales para establecer contactos y concretar órdenes. "Imagino que llegan a acuerdos con países con los que tienen relaciones diplomáticas".

Cooperación

Varios muñecos Pororo
"Pororo, el pequeño pingüino" es uno de los personajes más queridos de Corea del Sur.

Uno de los productos de exportación e ícono de Corea del Sur también tuvo un toque norcoreano. Varios episodios de la primera temporada de Pororo -cuya serie de televisión se transmite en más de 100 países- fueron producidos con ayuda de animadores en Pyongyang.

Sin embargo, la cooperación terminó. Iconix Entertainment, el estudio surcoreano que produce el personaje, le confirmó a BBC Mundo que la última vez que trabajó con animadores en Corea del Norte fue hace "casi diez años".

Los dibujos animados han sido una herramienta clave para enseñarle a los niños norcoreanos los valores revolucionarios. Pero en las últimas décadas, también parecen haberse convertido en uno de los salvavidas de un país que sufre apagones y escasez de alimentos, de un país en la mira de las organizaciones de derechos humanos.

Ya lo había dicho Kim Jong-il, padre del actual líder norcoreano, en 1987: "El cine ocupa un lugar importante en el desarrollo general del arte y de la literatura. Por sí mismo, es una poderosa arma ideológica para la revolución y la construcción".