Crean un vendaje con agujas para sanar heridas

  • 18 abril 2013
Parche de agujas
Este apósito con agujas microscópicas soluciona el problema de las vendas autoadherentes, que se despegan con la humedad.

Científicos de Estados Unidos diseñaron un apósito con un "superagarre" cubierto de agujas microscópicas para cicatrizar heridas quirúrgicas.

El parche denominado como "cama de agujas", inspirado en un gusano parasitario que vive en el intestino de los peces y se aferra usando sus espinas parecidas a la de un cactus, fija firmemente los injertos de piel sin necesidad de grapas.

Sus creadores aseguran que este apósito es tres veces más fuerte que los materiales que actualmente se utilizan en pacientes con quemaduras.

Según la revista científica Nature Communications, las pruebas en animales han sido exitosas.

El equipo del Hospital de Mujeres Brigham, en Boston, informó que el parche de cuatro centímetros cuadrados también podría ser útil para administrar fármacos a través de sus pequeñas agujas.

Heridas húmedas

La mayoría de los vendajes autoadhesivos se pegan mal a la piel húmeda. Las grapas y los puntos de sutura pueden ayudar en el anclaje de injertos de piel, pero inevitablemente causan un trauma en el tejido.

Tratamiento de quemadura
El nuevo parche evitaría la utilización de grapas o puntos para fijar los injertos de piel.

Para solucionar este problema, el doctor Jeffrey Karp y su equipo se fijaron en la naturaleza, en el gusano parasitario llamado Pomphorhynchus laevis.

Este parásito se ancla a la superficie resbalosa del intestino del anfitrión con la ayuda de espinas microscópicas que perforan la superficie y, una vez húmedas, se hinchan para asegurar el agarre.

Esto significa que las agujas causan muy poco daño cuando hacen la perforación y al mismo tiempo logran una adherencia óptima.

El apósito de Karp reproduce esta acción utilizando diminutas agujas de plástico con puntas que son rígidas cuando están secas y se hinchan una vez que perforan el tejido húmedo.

"Este diseño único permite que las agujas se adhieran a tejidos suaves con un daño mínimo", explicó el científico.

"Además, a la hora de retirar el adhesivo, comparado con las grapas, hay menos trauma infligido en el tejido, la sangre y los nervios, al mismo tiempo que reduce el riesgo de infección".

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