Israel cumple 65 años: ¿qué le depara el futuro?

  • 20 abril 2013
Independencia
Festejos en Tel Aviv por el aniversario de la independencia de Israel.

Los israelíes celebran esta semana el 65º aniversario de su Estado. Pero, ¿qué le depara el futuro al país mientras la Primavera Árabe cambia el panorama político a su alrededor?

Por un lado, el aniversario será una ocasión para que los judíos de todo el mundo reflexionen sobre lo notable que es su país: cómo ha sobrevivido a los intentos por destruirlo, cómo ganó tres guerras contra los ejércitos de sus vecinos árabes, cómo ha desarrollado con éxito una industria de alta tecnología que lo coloca a la vanguardia de la economía mundial, cómo ha lanzado satélites y ganado premios de medicina y cómo, a pesar de algunas manchas recientes en su historial, Israel sigue siendo con gran diferencia la democracia más dinámica de Medio Oriente, con una prensa libre y sin miedo.

Sin embargo, la situación del único Estado judío del mundo dista de ser perfecta.

La Primavera Árabe ha traído aparejado el surgimiento de una ideología islamista radical entre sus vecinos.

Egipto está ahora gobernado por los Hermanos Musulmanes, progenitores de Hamas, grupo que gobierna la Franja de Gaza y está comprometido a destruir Israel. Siria está en llamas y en Jordania el islamismo está también en aumento.

Dentro de Israel crecen las divisiones: entre ricos y pobres, y entre los judíos seculares y los más religiosos, una población en rápida expansión.

A fuego lento, también crece el resentimiento entre los ciudadanos árabes de Israel, que representan el 20% de la población.

Mala prensa

E Israel está teniendo muy mala prensa.

Israel
Militarmente, Israel es el país más poderoso de Medio Oriente.

Durante 45 años, Israel ha tenido el control total de la mayor parte de Cisjordania, un territorio habitado por palestinos sin patria y sobre el que ambas partes comenzaron a negociar hace 20 años hacia un Estado palestino independiente que, junto con la Franja de Gaza, conviva en paz con Israel.

Militarmente, Israel es el país más poderoso de Medio Oriente, por lo tanto la cuestión que suscita su aniversario número 65 no es si el país va a sobrevivir, sino bajo qué forma.

Israel fue fundado en 1948, principalmente por sionistas seculares, como un estado judío y democrático.

Ellos tenían la esperanza de limitar la teocracia a los templos. Pero así como el islamismo está transformando el mundo árabe, también la teocracia está transformando a Israel.

El nacionalismo religioso ha llevado a la expansión de los asentamientos en Cisjordania, territorio ganado a los jordanos en 1967 durante la Guerra de los Seis Días.

En la actualidad 2,6 millones de palestinos viven en Cisjordania y Jerusalén Oriental. Si Israel no se retira de allí, los datos demográficos sugieren que no puede sobrevivir como un Estado judío y democrático.

Muchos miembros del partido en el poder, el Likud, apoyan la idea de anexionar parte o la totalidad de Cisjordania, creando así un Gran Israel.

La parlamentaria del Likud Tzipi Hotovely me dijo: "Si uno apoya esa idea tiene que hacerlo de manera completa, darles a los palestinos la ciudadanía israelí y que pueden ser ciudadanos de Israel iguales a los demás".

Pero si Israel hiciera eso, la población árabe de Cisjordania e Israel podría llegar a ser mayor que la población judía.

Las instituciones y la cultura dominantes de Israel podrían, entonces, dejar de ser judías.

Sin embargo, si Israel mantiene el control total de Cisjordania sin darles a que los palestinos el derecho a voto, ya no podría pretender ser una democracia, una carta importante en una región que aún lucha por convertirse en democrática, a pesar de la Primavera Árabe.

El país está teniendo mala prensa debido a que el gobierno de Benjamin Netanyahu no muestra intención alguna de retirarse de Cisjordania.

Hace 20 años, durante las negociaciones secretas entre palestinos e israelíes en la capital noruega, Oslo, se esbozó un plan para construir un Estado independiente para los palestinos.

Sin embargo, Israel y los palestinos aún no se ponen de acuerdo sobre los términos y la desconfianza entre ellos se ha hecho tan profunda que ya pareciera que nunca lo harán.

Solución agonizante

La solución de dos estados agoniza, a pesar de los intentos del presidente estadounidense, Barack Obama, de revivirla durante su visita a Israel el mes pasado.

Las críticas a Israel a menudo contienen una suposición subyacente de que si no fuera por los asentamientos, los palestinos estarían de acuerdo en los términos. Es fácil ver por qué. Es como si las dos partes estuvieran discutiendo sobre cómo compartir una pizza mientras una de ellas sigue comiendo.

Obama en Israel
Obama intentó reflotar el diálogo de paz.

Sin embargo, esta suposición nunca ha sido plenamente probada.

En 2008 el entonces primer ministro israelí Ehud Olmert les ofreció a los palestinos el 94% de Cisjordania, con la mayoría del 6% restante compuesta por trozos de Israel, un acuerdo sobre la división de Jerusalén con líneas étnicas y un regreso simbólico de los refugiados palestinos.

De acuerdo con la entonces Secretaria de Estado Condoleezza Rice, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmoud Abbas, le dijo que no podía aceptar esto. Abbas niega haber dicho esto. Una cosa es segura: no hubo acuerdo.

La ANP es a menudo mencionada como la alternativa laica y moderada a sus rivales más militantes y religiosos de Hamas, que gobierna Gaza.

Pero incluso en Cisjordania, gobernada por la ANP, la población en general es cada vez más religiosa.

La ANP dice que están comprometidos con una solución de dos estados y bajo la presidencia de Abbas los ataques desde ese territorio bajaron mucho.

Pero muchos israelíes siguen sin estar convencidos de las intenciones a largo plazo de la Autoridad Palestina.

Aún tienen grabados en la mente los ataques suicidas de la segunda Intifada de hace una década.

Los atentados suicidas crean un sentimiento tan generalizado de impotencia entre los israelíes contra la cultura yihadista de los perpetradores que anhelan su muerte, que han provocado un escepticismo profundo y duradero.

Incluso hoy en día la televisión de la Autoridad Palestina a veces emite elogios hacia los militantes palestinos muertos hace mucho tiempo que atacaron deliberadamente a civiles israelíes para perpetrar asesinatos en masa.

Algunos comentarios imprudentes de funcionarios de la ANP también han sugerido que aún ven la existencia de Israel como algo temporal y que una solución de dos estados es más bien un peldaño en el camino hacia su desaparición definitiva.

Ephraim Halevy, exjefe del Mossad, me dijo: "Ideológicamente, el conflicto no puede terminar jamás. Ambas partes siempre afirmarán que son los únicos que tienen derechos sobre estas tierras. Ninguna parte puede en modo alguno renunciar a sus derechos sobre cada pulgada de territorio, porque es tierra santa".

Si esto sigue así, Halevy prevé un "conflicto permanente" que ninguna de las partes podría sostener.

Israel se convertiría en "la fortaleza de Israel" y se hundiría cada vez más en el aislamiento global a la vez que tendría que ganar cada ronda de ataques, lo que reduciría la calidad de vida a un nivel intolerable.

"Unilateralismo constructivo"

Sin embargo, ese panorama tan desolador es también motivo de esperanza.

Hamas
Hamas gobierna la Franja de Gaza.

Ante tener que elegir entre el pueblo israelí y la tierra bíblica, Israel, dice, tendría que elegir a las personas y retirarse de Cisjordania, desmantelando los asentamientos, aunque no los principales bloques que protegen la frontera de Israel.

El "unilateralismo constructivo" significa la retirada sin condiciones acordadas con los palestinos.

Sus defensores, que incluyen a varios ex altos mandos ejército y jefes de inteligencia como Halevy, que dice que casi la mitad de los israelíes apoyan esa idea.

La idea reconoce lo que parece haberse convertido en realidad: ya que la paz negociada no es posible, cada parte debe tomar medidas unilaterales para tratar de avanzar en el principio de dos estados para dos pueblos.

Halevy se siente confiado de que los "sentimientos correctos" prevalecerán, aunque advierte que eso ocurrirá "a último momento".

Israel podría entonces esperar obtener una mejor prensa en todo el mundo, y la presión se trasladaría a los palestinos, que deberían actuar en consecuencia.

¿Y qué hay de Hamas en Gaza?

La esperanza de Israel es que Hamas vería con envidia cómo los dos estados se hacen realidad y que su decreto de que toda la Tierra Santa ha sido un don sagrado islámico desde que los conquistadores musulmanes lo consagraron en el siglo VII se desvanecería en la irrelevancia.

Y, sin embargo, el agotamiento ideológico de ambas partes podría ser la última y mejor esperanza de algún tipo de resolución a uno de los conflictos más viscerales y difíciles de la historia.