El día que Obama perdió la paciencia

  • 18 abril 2013

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, reaccionó con palpable indignación luego que el Senado no aprobase una legislación que hubiese requerido una verificación de antecedentes para la compra de armas a nivel privado y en las ferias donde se comercian.

"Este fue un día bastante vergonzoso para Washington", expresó conteniendo la ira pero visiblemente irritado.

Pese a la conmoción generada por la masacre en la escuela de Sandy Hook, en Connecticut, en diciembre pasado y después de intenso cabildeo en el que se logró el apoyo de algunos senadores defensores del porte de armas, el voto en el Senado no alcanzó las dos terceras partes necesarias para seguir adelante.

Las encuestas indican que una clara mayoría del pueblo estadounidense apoya los cambios que se estaban proponiendo para el control de armas.

El presidente fue crítico y directo contra los senadores que no se inmutaron en sus posturas, particularmente contra los republicanos, y exhortó a los votantes a hacer sentir su contrariedad con los legisladores en las urnas.

Decepción y determinación

Poco después de conocerse el rechazo del Senado a las propuestas de ley que, entre otras, hubieran prohibido la venta de armas de asalto, condicionado la venta de armas a una verificación de antecedentes del comprador, el presidente Obama convocó a los medios para una declaración desde la Casa Blanca.

Obama apareció en el Jardín de Rosas de la Casa Blanca acompañado de las figuras que han sido símbolos de su lucha por lograr los cambios a la ley de tenencia de armas: el vicepresidente Joe Biden, Gabby Giffords -la exrepresentante a la Cámara Baja por Arizona que sufrió daños cerebrales en una balacera- y varios de los padres de los niños que murieron en Sandy Hook.

Mark Barden, el padre de una de las 20 víctimas cuando la escuela fue asaltada por un joven armado el pasado 14 de diciembre, fue quien primero tomó la palabra. Habló sobre su desilusión ante el fracaso de la medida pero manifestó que ellos no se sentían derrotados y que continuarían luchando por los cambios.

"Nuestros corazones están rotos. Mas no nuestros espíritus", declaró con voz temblorosa.

Luego fue el turno del presidente, que había escuchado a Barden con cara sombría. Fue directo al grano: "Hace unos minutos, una minoría en el Senado de Estados Unidos decidió que esto no valía la pena", refiriéndose a la causa impulsada por los sobrevivientes y familiares de las víctimas de la violencia con armas de fuego.

Contra la opinión publica

Senadores Joe Manchin (izq) y Patrick Toomey
Los senadores demócrata y republicano, Joe Manchin y Patrick Toomey, intentaron impulsar la legislación.

En efecto, 54 senadores habían votado a favor de la legislación y 46 en contra, pero no fue suficiente para alcanzar el 60% requerido para seguir adelante. Cuatro republicanos votaron a favor pero cuatro demócratas votaron en contra.

Pero el hecho que el derecho a portar armas es defendido aguerridamente por legisladores de ambos partidos es uno de los obstáculos más difíciles para quienes buscan imponer controles.

No obstante, la mayor oposición viene claramente de parte de los republicanos en el senado, 90% de los cuales votaron para hundir el proyecto de ley.

Días antes, las perspectivas para aprobar el proyecto se veían buenas cuando los senadores Joe Manchin y Patrick Toomey -uno demócrata y el otro republicano- pero defensores de la segunda enmienda de la Constitución que otorga el derecho al porte de armas, unieron sus fuerzas para formular y apoyar la legislación.

Obama elogió el esfuerzo, pero fue duro con los republicanos que no la apoyaron así como con las organizaciones que cabildearon para su derrota, particularmente la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés).

"El lobby de las armas y sus aliados mintieron a propósito sobre el contenido del proyecto de ley", aseguró el mandatario.

Los acusó de asustar al pueblo con la idea, que calificó de falsa, de que se crearía un registro para los dueños de armas. "Esas mentiras crearon malestar entre una intensa minoría que, a su vez, intimidó a muchos senadores", expresó Obama.

Continuó con su ataque sosteniendo que lo legisladores no tenían una buena razón para no permitir que criminales y personas con severas enfermedades mentales obtuvieran un arma.

"No había argumentos coherentes", manifestó. "Todo se redujo a la política".

Obama señaló que 90% del pueblo estadounidense está a favor del control de armas propuesto. "¿Esto es una victoria para quién. Una victoria para qué?", se preguntó. "¿A quienes representamos?".

Cambio en la urnas

Brack Obama
El presidente estuvo rodeado de víctimas de la violencia con armas de fuego.

Raras veces Barack Obama ha reflejado sus emociones tan abiertamente.

El mandatario resaltó que la moneda con que había que cobrar esta derrota en el senado debía ser el voto.

"Para cambiar a Washington, ustedes, el pueblo estadounidense, van a tener que mantener algún tipo de pasión al respecto y, en la medida que sea necesario, tienen que mandar la gente correcta a Washington".

La mayoría de las ventas de armas en Estados Unidos se hacen en almacenes especializados y los compradores son sometidos a sistema de verificación de antecedentes.

Lo que buscaba la legislación en el Senado era extender esa verificación a las ventas informales de armas y las que suceden online.

El profesor Garen Wintemute, del programa de Prevención de Violencia de la Universidad de California, en Davis, y experto en control de armas, comentó a BBC Mundo en una ocasión anterior que cualquier persona puede comprar un rifle de asalto en una feria donde se dan transacciones informales y queda muy poco rastro de la compra.

Ese comercio a nivel privado era el objetivo principal del proyecto de ley que fue derrotado este miércoles en el Senado.

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