Boston: el regreso de la incertidumbre colectiva

  • 19 abril 2013
Niña mira con preocupación por la ventana en Boston
Los ciudadanos están encerrados en sus casas a la expectativa de un desenlace.

"A medida que las autoridades en Estados Unidos y el resto del mundo se forman una idea de los sospechosos del atentado con bombas durante el maratón de Boston, el lunes pasado, el hecho que los hermanos Tamerlan y Dzhokhar Tsarnaev son de origen checheno ha proyectado los eventos al ámbito internacional y generado un ambiente de incertidumbre no sentido desde los ataques de 11-S.

Desde el operativo en el que murió Tamerlan y la cacería que se emprendió contra Dzhokhar, se le ha pedido a toda la ciudadanía que se encierre en sus casas y algunos bostonianos comparan la situación como una zona de guerra y los hechos han cautivado la atención total de los medios.

Todavía no hay suficiente información sobre los hermanos: sus motivaciones, si estaban vinculados a grupos extremistas, si son parte de una célula infiltrada o si se trata de un par de individuos radicalizados por la soledad o el descontento. Algunos analistas consideran que los incidentes en Boston podrían tener implicaciones en la política de seguridad interna, para los derechos civiles y, aun, para la reforma migratoria que se discute en el Congreso.

Otros, sin embargo, consideran que la situación solo involucra a un número muy pequeño de personas, es de carácter local y, fuera de las lecciones que se aprenderán, no ven cambios muy dramáticos en la política interna ni externa de EE.UU.

Encierro y nervios

Boston militarizada
Los residentes describen la ciudad como una zona de guerra.

Más de una década después de los ataques del 11 de Septiembre, después de los cuales se lanzaron dos guerras y se instituyeron medidas de seguridad que de alguna manera comprometieron los derechos civiles defendidos en la Constitución, el país estaba entrando en un período de calma y relajación con respecto a amenazas potenciales.

Pero los incidentes en Boston han caído como un balde de agua y, por lo menos para los bostonianos, la violencia y la incertidumbre es palpable.

"Después de los bombazos la gente estaba desafiante, dispuesta a seguir sus vidas, yo misma continuaba saliendo a la calle", dijo a BBC Mundo Hillary Peterson, que vive en frente del apartamento donde vivían los hermanos Tsarnaev.

Hillary Peterson se la pasó el viernes encerrada en su casa, escuchando un helicóptero sobrevolar desde la madrugada y viendo el vecindario acordonado y rodeado de vehículos policiales, ambulancias y carros de bomberos mientras los uniformados se preparaban para penetrar el edificio.

"Esta situación ya es diferente, las cosas no son como eran antes. Estamos mucho más nerviosos, encerrados. Esto no tiene precedentes. Las cosas son diferentes ahora", manifestó.

Este ambiente de intensa tensión que se vive en Boston y replicada al país por los medios de comunicación es lo que tiene preocupado a Emilio Viano, analista internacional y experto en estrategias de seguridad en Washington.

"No quiero ser pesimista pero creo que habrá repercusiones muy amplias para la percepción de lo que pasa en el país, de cómo reaccionarán las autoridades", expresó el experto a la BBC.

Viano señaló que en todas partes del mundo suceden atentados como los de Boston y hasta más graves. Pero, mientras el Reino Unido o España o Alemania pueden ser víctimas de ataques terroristas, "la reacción no es tan desequilibrada".

"En Estados Unidos no hay tanta perspectiva. Se toman medidas que cambian dramáticamente la política del país. Con esta tensión que hay en las grandes ciudades en Estados Unidos, el gobierno siempre tiene la tendencia de exagerar sus medidas", explicó.

Control vs. individualismo

Residente de Boston sale con las manos en alto
A algunos les preocupa cuántos derechos se sacrificarán en aras de la seguridad.

No obstante, David Schanzer, director del grupo Triangle Centre sobre Terrorismo y Seguridad Interna de la Universidad Duke, Carolina del Norte, consideró que la tensión no se ha extendido al todo el país, que es un evento local.

"Yo no veo esto como una crisis nacional como 11-S. Tenemos una cacería de un sospechoso peligroso, posiblemente con explosivos como el hermano que murió. Se siente en Boston y, quizás, en el resto de Massachusetts", dijo el académico.

"El país ha estado más relajado y menos temeroso porque ésta ha sido una década bastante exitosa desde 11-S", comentó a BBC Mundo

Para Schanzer, el país continúa invirtiendo muchos recursos en los servicios de inteligencia y en el desarrollo de la capacidad para responder inmediatamente a las urgencias.

"Se han desarrollado muchas capacidades antiterroristas en los últimos diez años, algunas de las cuales están siendo puestas en acción en estos momentos y durante la semana en Boston. No veo la necesidad de hacer ajustes dramáticos frente a este episodio".

Esas capacidades han venido a un costo, según Emilio Viano, y en detrimento del individualismo y la independencia del estadounidense que se jactaba de no necesitar identificarse ante nadie.

"Hoy en día, el ciudadano ya se ha adaptado a un régimen de control por parte del gobierno que está disminuyendo mucho la energía política de la gente", argumentó. "Hay inspecciones por todos lados, tenemos justificar cada vez más nuestros movimientos y eso ahora se volverá peor".

Implicación internacional

Uno de los aspectos que solo se esclarecerán tras una exhaustiva investigación de los antecedentes de los dos sospechosos es el vínculo con Chechenia, un territorio de Rusia que ha participado en un prolongado y violento levantamiento independentista y donde existen fundamentalistas islámicos.

"No es difícil pensar en una conexión con islamistas chechenos y no sorprendería que ahí pudieran estar las motivaciones", indicó Emilio Viano.

"Tiene sentido especular sobre Chechenia y una célula de al-Qaeda. Sabemos que al-Qaeda ayudó a los chechenos contra Rusia y en una época se pensaba que Osama bin Laden había tomado refugio allí", recordó Viano. "Así que hay lazos, está la mentalidad, la misma lucha, la idea de sembrar terror, de llevar el impacto al país mismo, como sucedió en Boston".

Pero David Schanzer, de la Universidad de Duke, cree que es demasiado prematuro pensar en esa conexión y poco probable que haya existido.

"Estos hechos involucran un número muy pequeño de personas y todavía no hay indicaciones de una conspiración a gran escala o de un vínculo con organizaciones terroristas internacionales", aseguró. "Podría ser que sí, y lo están verificando, pero yo encuentro la posibilidad muy remota".

Está confirmado, sin embargo, que los hermanos Tsarnaev vivían en Estados Unidos con estatus migratorio legal. Frente al actual debate que se realiza en el Congreso en torno a la reforma migratoria, uno de los aspectos claves de la legislación es la seguridad de las fronteras y la estricta verificación de los antecedentes de cualquier persona que quiera entrar al país.

El nuevo temor que se pueda despertar por la ciudadanía de los sospechosos será munición para echar por tierra la reforma o por lo menos cambiar considerablemente la propuesta de ley que se acaba de plantear en el Senado, opinó Emilio Viano.

"Va a haber llamados a que se restrinja mucho más el acceso a las visas, va a haber más oposición a la legalización de los indocumentados y se van a cerrar más puertas, especialmente a aquellos que vienen de ciertos lugares", afirmó el analista internacional.

A pesar de esto, para David Schanzer hay que empezar a conocer más sobre los hechos y los individuos involucrados antes de llegar a conclusiones.

"Espero que reaccionemos como una sociedad madura, que miremos qué se puede mejorar. Mirar el desafío de lidiar con individuos que se radicalizan por soledad o descontento y entender cómo se entregan a la violencia".