Brasil: "Tenemos una tragedia humanitaria"

  • 15 abril 2013
Inmigrantes en Acre Foto Fabio Pontes
Más de mil extranjeros indocumentados ingresaron en sólo 15 días a Acre. Foto: Fabio Pontes

El gobernador del estado brasileño de Acre, Tião Viana, está resuelto a sonar todas las alarmas ante la llegada de miles de inmigrantes sin papeles y de distintos orígenes a este territorio limítrofe con Perú y Bolivia, un fenómeno nuevo que definió como "tragedia humanitaria".

"Una ruta internacional está instalada", dijo Viana en una entrevista con BBC Mundo y preguntó: "¿Será que reviviremos una situación de inmigración en base a presión, como tienen México y Estados Unidos?"

Tiao Viana, gobernador del estado de Acre Foto Gerardo Lizardi
Viana asegura que más de 5.000 inmigrantes pasaron por la frontera con Perú, en su mayoría desde Haití.

Acre, en la región amazónica, declaró la semana pasada una emergencia social tras el ingreso sólo en los 15 días previos de más de un millar de extranjeros indocumentados, en su mayoría haitianos pero también varios dominicanos y africanos.

El gobierno federal brasileño envió a la ciudad fronteriza de Brasileia una fuerza de distintos ministerios en procura de responder al alerta desde el punto de vista sanitario, migratorio y de seguridad.

Pero Viana sostuvo que el problema es internacional, que servicios de inteligencia detectaron personas que cobran dinero por conducir a los extranjeros a Brasil, y que Perú y Ecuador deben pedir visas a extranjeros para controlar la ruta de inmigrantes que pasa por sus territorios.

Lo que sigue es una síntesis del diálogo con este médico miembro del Partido de los Trabajadores de la presidenta Dilma Rousseff, en su despacho de gobernador en la ciudad de Río Branco.

-¿Qué está pasando en su estado con los inmigrantes?

Tenemos una tragedia humanitaria. Más de 5.500 inmigrantes pasaron por la frontera de Acre con Perú. Vinieron sobre todo de Haití, todavía oriundos de las consecuencias del terremoto que afectó el país. Y ahora algunos están viniendo de África, Senegal, Nigeria, Bangladesh. Ya recibimos personas de Marruecos y Libia. Y tenemos de la República Dominicana.

Lo que es grave es que la estructura del estado no tiene condiciones de tomar decisiones para encaminar esos casos. Dependemos del gobierno federal de Brasil, de Perú, Ecuador y del propio Haití y esos otros países. No han tratado la cuestión como importante, salvo el gobierno brasileño.

-¿Y qué deben hacer Brasil y los otros países?

Asumimos como virtuosa la actitud humanitaria de dar las condiciones mínimas posibles para que esas personas no se sientan rechazadas y hostilizadas por nosotros. Pero precisamos la estructura del Estado nacional para encontrar una salida.

El mejor camino es que el gobierno peruano establezca la regla de acoger esas personas pidiendo visas de entrada, para evitar que coyotes que hacen intermediación por dinero de los inmigrantes ilegales ganen dinero. Que el gobierno peruano y de Ecuador pidan (visas), dialoguen con el gobierno brasileño, tengan previsivilidad.

Ahora estábamos con más de 1.200 inmigrantes ilegales en un local donde cabían 200, con el gobierno del estado asumiendo responsabilidades que no son suyas, sin saber cuántos llegarán al otro día: 200, 300 o 40.

-¿Se ha vuelto una ruta de inmigrantes?

Una ruta internacional está instalada. Inmigrantes ilegales de Senegal lo dijeron, nuestro país sabe de esa ruta. Otros inmigrantes ilegales de Nigeria hablaron de eso hace más de dos años. De Bangladesh y República Dominicana también. Antes era un problema restricto básicamente a Haití.

¿Será que reviviremos una situación de inmigración en base a presión, como tiene México y Estados Unidos? ¿O precisamos una acción multilateral y principalmente del gobierno brasileño con el peruano para una solución ordenada de este proceso de inmigración ilegal?

-¿Cuántos de todos ellos están llegando a través de una organización ilegal de "coyotes" y cuántos llegan por sí mismos?

Eso nos llama la atención. No tenemos la mediación de ninguna institución humanitaria internacional para que lleguen. Pero tenemos identificación por los servicios de inteligencia de la presencia de "coyotes" ganando mucho dinero. Y eso nos preocupa. ¿Será que en medio de eso tenemos o ya tuvimos tráfico de personas de manera ilegal? ¿Podemos tener personas con otros propósitos que no sean apenas una fuga de una realidad social intolerable en esos países? Son cuestiones graves que tenemos que tratar.

-El gobierno de Brasil dice que va a regularizar inmigrantes. ¿No es una forma de llamar más?

Estaba diciendo eso. Ahora ya está cambiando: está diciendo que va a aceptar la venida con la legalidad preestablecida. O sea, con la visa de entrada autorizada y no después de entrar, como estaba ocurriendo hasta ahora. Fue lo que oí de las autoridades federales brasileñas.

-Brasil tiene acuerdos para la llegada de haitianos. ¿Pero hay un riesgo de que otros inmigrantes queden relegados por problemas de acuerdos internacionales con sus países: Bangladesh, Senegal, Nigeria?

No podemos imaginar que Brasil va a resolver los problemas del mundo y de África. Porque mientras los estadounidenses gastan dos billones de dólares en la guerra de Irak, ¿cómo nosotros vamos a resolver los problemas de África?

Brasil, por la convivencia solidaria y humanitaria que la ONU media con la situación de Haití, tiene el deber de ser solidario con ese pueblo. Y con los hermanos africanos. Pero no abriendo las puertas de manera desordenada.