¿Es el "aire sucio" el principal enemigo de los corales?

  • 8 abril 2013
Coral verde

Que la contaminación tiene un efecto directo en la vida de los corales no es algo nuevo.

Tras el aumento de las temperaturas oceánicas globales registrado en el último siglo ha surgido la preocupación creciente de que las aguas más cálidas se vuelvan más ácidas y terminen por blanquear los corales.

Si bien esto no los mata, los vuelve mucho más vulnerables.

Sin embargo, nuevas investigaciones han encontrado la evidencia más fuerte hasta ahora de que son los aerosoles, provocados por la quema de combustibles fósiles, la principal causa del estancamiento en el crecimiento del coral.

Aire sucio

Según una investigación publicada en Nature Geoscience, diferentes tipos de partículas finas –aerosoles– están afectando a los arrecifes cercanos a Belice y Panamá.

Estos aerosoles se componen del hollín de la quema de carbón, los elementos de las erupciones volcánicas y los sulfatos procedentes de los combustibles fósiles. Circulan en la atmósfera y se cree que bloquean la radiación solar y vuelven las nubes más reflectantes.

Este proceso puede enfriar las temperaturas superficiales del mar y limitar el tamaño de los arrecifes.

En este último estudio, los científicos analizaron los registros de esqueletos de coral, de observaciones de buques y de los modelos climáticos para comparar las tasas de crecimiento del coral desde 1880 hasta 2000.

Encontraron que había una correlación entre el aumento de los aerosoles atmosféricos y la disminución en la tasa de crecimiento del coral.

"Las partículas contaminantes reflejan la luz solar y hacen las nubes más brillantes", dijo Paul Halloran, miembro del equipo de investigación del Centro Hadley de Cambio Climático de la Met Office, el Servicio Meteorológico Nacional de Reino Unido.

"Esto puede reducir la luz disponible para la fotosíntesis de coral, así como las temperaturas de las aguas circundantes. Juntos, estos factores pueden reducir la velocidad de crecimiento de los corales".

Gran Barrera de Coral
La polución bloqueó la luz solar, pero también pudo haberlos protegido del blanqueamiento.

Tan fuerte fue el efecto sobre los arrecifes que los investigadores creen que, al contrario de lo que se pensaba hasta hoy, son los aerosoles los protagonistas del cambio en el crecimiento del coral.

"Para una variabilidad de varios decenios (…) la causa principal fueron los aerosoles, en lugar del cambio climático o la acidificación de los océanos", explicó. Lester Kwiatkowski, autor principal del estudio.

El equipo identificó los incidentes específicos, tales como la caída de la temperatura superficial del mar entre 1960 y 1970, causada por el aumento de los niveles de emisión de partículas después de la expansión industrial en Estados Unidos posterior a la Segunda Guerra Mundial.

Los investigadores también encontraron un aumento de las temperaturas a partir de 1970, como consecuencia de las leyes de "aire limpio" para reducir las emisiones de hollín y sulfatos.

Ingeniería accidental

No todos los efectos son necesariamente negativos.

El enfriamiento pudo haber afectado el crecimiento de los corales, pero también podría haber servido como aislante térmico para evitar el blanqueo.

"Es muy difícil decir qué habría pasado con los corales si estos aerosoles no estuvieran en la atmósfera. Hasta cierto punto, estos podrían haber proporcionado protección térmica ante el blanqueo", aseguró Kwiatkowski.

De cara al futuro, los investigadores afirman que la comprensión del impacto de los aerosoles es fundamental para la supervivencia de los arrecifes de coral.

Como la mayoría de los arrecifes de coral se encuentra en aguas que rodean a los países en desarrollo, estos podrían estar realizando, sin darse cuenta, una especie de geo-ingeniería en los arrecifes.

"Muchas personas argumentan que Australia debe poner aerosoles en la atmósfera para proteger sus arrecifes de coral. Y en algunas partes del mundo en desarrollo, a través de la contaminación atmosférica, ocurren estas cosas, pero pasan inadvertidas", agregó.