Cuando la Tierra deja de moverse

  • 1 abril 2013
Magma

"Tierra firme" es un concepto que no parecer del todo correcto. Por lo menos para los expertos en geología y sismología.

Técnicamente, nuestro planeta es dinámico y lo que se encuentra debajo de nuestros pies cambia constantemente.

Varias capas componen la corteza de la Tierra. Sin embargo, llegado cierto punto, las placas tectónicas parecieran "congestionarse" y no avanzar más.

Las causas de esta "congestión" de las placas subducidas (cuando una se desplaza por debajo o por arriba de otra) eran desconocidas.

Sin embargo, científicos alemanes descifraron el fenómeno y sus descubrimientos han sido publicados en la revista especializada Nature Geoscience.

Movimientos en el fondo del mar

En un año, África y América se han distanciado algunos centímetros en la parte posterior del Atlántico Medio, mientras que el suelo del Océano Pacífico se desliza por debajo del continente sudamericano.

"En unos 100 millones años África va a estar dividida y el norte de Australia estará en el ecuador", dice el profesor Falko Langenhorst, de la Universidad Friedrich Schiller de Jena, en el este de Alemania.

Los desplazamientos de las placas provocan la renovación permanente de los fondos oceánicos, explica el experto.

Los espacios entre las losas flotantes están en creciente fusión, lo que consolida una nueva corteza oceánica. En otras regiones, las losas se sumergen en el interior profundo de la Tierra y se mezclan con la capa de tierra circundante.

Y estos movimientos no pasan inadvertidos.

"Las mediciones sísmicas muestran que en algunas regiones del manto, donde una losa se sumerge debajo de otra, el movimiento se estanca tan pronto como las rocas alcanzan determinada profundidad", dice Langenhorst.

Las causas del estancamiento

Las rocas sumergidas de la placa oceánica se estancan a una profundidad de entre 440 y 650 kilómetros, en la zona de transición entre la parte superior y la inferior del manto terrestre.

"La razón puede encontrarse en la lenta difusión y la transformación de los componentes minerales", explica Langenhorst.

Debido a la presión y temperatura dadas en esta profundidad, el intercambio de elementos entre los principales minerales de la placa oceánica subducida -piroxeno y granate - se ralentiza hasta un punto extremo. "La difusión de un componente de piroxeno-granate es tan lento que las rocas sumergidas no se vuelven más densas y pesadas, por lo que se estancan", dice el científico.

Curiosamente, la congestión en el manto se produce exactamente donde el fondo del océano se sumerge en el interior de la Tierra particularmente rápido. "En el área de Tonga (Japón), por ejemplo, la velocidad de subducción es muy alta", afirma Langenhorst.

De esta manera, las rocas que se hunden en la placa oceánica permanecen relativamente frías hasta alcanzar gran profundidad, lo que hace que el intercambio de elementos entre los componentes minerales sea excepcionalmente difícil.

"Se necesitan alrededor de 100 millones de años para que los cristales de piroxeno, de sólo un milímetro de tamaño, se difundan en el granate. Durante ese tiempo la placa sumergida se estanca", completa Langenhorst.