Dejemos que los niños se aburran

  • 2 abril 2013
Niña aburrida. Foto de archivo
La doctora Belton asegura que los niños necesitan tiempo para no hacer nada.

A los niños se les debe permitir que se aburran para que puedan desarrollar su capacidad innata de ser creativos, dice una experta en educación.

Teresa Belton, investigadora de la Universidad de Educación y Aprendizaje Permanente de la Universidad de East Anglia, en Reino Unido, le dijo a la BBC que las expectativas culturales de que los niños deben estar siempre activos podrían obstaculizar el desarrollo de su imaginación.

Belton se reunió con la escritora Meera Syal y con el artista Grayson Perry para analizar cómo el aburrimiento había ayudado a su creatividad cuando eran niños.

Syal dijo que aburrimiento la instó a escribir, mientras que Perry dijo que es un "estado creativo".

Belton conversó con varios autores, artistas y científicos para descubrir los efectos del aburrimiento.

Así, escuchó los recuerdos de Syal en una pequeña aldea minera en la que creció con pocas distracciones.

Belton asegura: "La falta de cosas que hacer la impulsó a hablar con gente que de otra forma no habría conocido y probar actividades que no habría hecho en otras circunstancias, como hablar con vecinos ancianos o aprender a hornear pasteles".

"El aburrimiento se asocia con frecuencia a la soledad y Syal pasó horas de su vida, durante su infancia, mirando a través de la ventana por campos y bosques, viendo el cambio de clima y las estaciones".

"Pero lo más importante es que el aburrimiento la hizo escribir. Llevaba un diario desde que era muy joven, lo llenó con sus observaciones, cuentos, poemas y diatribas. Y ella atribuye a estos inicios el que se convirtiera más tarde en una escritora".

'Reflexión'

La comediante, ahora escritora, señala: "La soledad forzada acompañada de una página en blanco es un estímulo maravilloso".

Pero Perry cree que el aburrimiento también era beneficioso para los adultos: "A medida que me hago mayor, agradezco la reflexión y el aburrimiento. El aburrimiento es un estado muy creativo".

Y la neuróloga y experta en el deterioro del cerebro Susan Greenfield, quien también habló con Syal, hizo referencia a su infancia en una familia con poco dinero y sin hermanos hasta los 13 años.

"Ella se entretenía felizmente inventando historias, haciendo dibujos de sus historias y yendo a la biblioteca".

Belton, experta en el impacto de las emociones en el comportamiento y el aprendizaje, dice que el aburrimiento puede ser una "sensación incómoda" y que por ello la sociedad ha "desarrollado la expectativa de estar constantemente ocupado y estimulado".

Pero advierte que ser creativo "implica ser capaz de desarrollar un estímulo interno".

"La naturaleza aborrece el vacío y nosotros lo tratamos de llenar", dijo.

"Algunos jóvenes que no cuentan con los recursos interiores o las respuestas para hacerle frente a ese aburrimiento de forma creativa, terminan destrozando las paradas de autobús o dando vueltas en auto".

'Cortocircuito'

La académica, quien previamente había estudiado el impacto de la televisión y los videos en la escritura de los niños, dice: "Ahora, cuando los niños no tienen nada que hacer, de inmediato encienden el televisor, la computadora, el teléfono o algún tipo de pantalla. El tiempo que pasan frente a estas cosas se ha incrementado".

Hombre aburrido en Rusia. Foto de archivo
Según los estudios, el aburrimiento también es beneficioso para los adultos.

"Pero los niños necesitan tener tiempo para 'no hacer nada', tiempo para imaginar y perseguir sus propios procesos de pensamiento o asimilar sus experiencias a través del juego o simplemente observar el mundo que les rodea".

Ese es el tipo de cosa que estimula la imaginación, agrega, mientras que la pantalla "tiende a hacer un cortocircuito en ese proceso y el desarrollo de la capacidad creativa".

Syal añade: "Uno empieza a escribir porque no hay nada que probar, nada que perder, nada más que hacer".

"Es muy liberador ser creativo no por otra razón que no sea dejarse llevar y matar el tiempo".

Belton concluye: "Por el bien de la creatividad tal vez tenemos que reducir la velocidad y desconectarnos de vez en cuando".